Segundo semestre: menos actividad, más conflictos / Observatorio de conflictividad socio-laboral

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El presente informe permite extraer una serie de conclusiones relevantes sobre la conflictividad que caracterizó al mes de julio, primer mes que da inicio al segundo semestre de 2016. Dado a conocer el dato de caída de actividad económica por parte del Indec (de 4,3% para el mes de julio), y en el marco del incremento sustantivo de despidos y suspensiones en igual periodo (15.137 sólo en julio, siendo 11.391 de la industria, que asciende al 75%), es de relevancia observar la cantidad y características de los conflictos laborales que se desarrollaron en dicho mes, en virtud de analizar cuáles son las respuestas sociales y sindicales ante una coyuntura de retroceso para el conjunto de los trabajadores.


El análisis de los motivos o razones que impulsaron los conflictos durante el mes de julio es central para observar su correlación con la compleja dinámica económica en la presente coyuntura. Un cuarto de los motivos de la conflictividad se asoció a atrasos de pagos de salarios, y el 50% de estos conflictos se produjo en el sector privado industrial.

Por otro lado, el 30% de los conflictos laborales en julio tuvo que ver con reclamos por despidos y suspensiones de trabajadores. Al efectuar un análisis por rama de actividad, se visualiza una relativa coherencia entre la cantidad de casos de despidos y suspensiones sectoriales y la cantidad de conflictos por ese tema. Se trata de los casos de la rama automotriz, los trabajadores petroleros, metalúrgicos y alimentos y bebidas. En la industria resulta llamativa la escasa conflictividad laboral en julio en el sector textil (con 8 casos de empresas con despidos), construcción (con 3 casos de despidos y 2 más en materiales para la construcción) y electrodomésticos –productos de línea blanca- donde no hubo conflictos en el ramo metalúrgico, aunque en julio se registraron 9 casos de empresas con despidos. En el caso de los frigoríficos, el paro nacional tuvo como consigna la reapertura de paritarias, aunque incluyó entre sus demandas la cuestión del empleo en el sector (considerando un total 1.063 de despidos en julio en el sector).

En el sector servicios se constata una importante conflictividad en los trabajadores de medios de comunicación, que efectivamente sufrieron 4 casos de empresas con despidos. Como contracara, se observa que la amplia mayoría de los despidos se registran en comercio (con 11 casos y el 48% sobre el total de casos de despidos en Servicios), pero con una baja conflictividad en julio (1 conflicto). Lo mismo se visualiza en gastronómicos, con 2 casos de despidos, y ningún conflicto en julio (un comportamiento similar al constatado a lo largo del primer semestre del año).

El análisis de la modalidad de protesta en cada conflicto laboral es también de relevancia. Se contabilizan que las protestas con la modalidad corte de calle ascienden al 22% y el 16% corresponden a movilización sobre el total de conflictos de sector público y privado en el mes de julio. En el caso del paro (con o sin movilización), el porcentaje asciende al 33%.

En la industria el corte de calle fue la modalidad preponderante (25%), seguida por la imposibilidad de acceso a planta (20%) y las movilizaciones alcanzaron el 8%. La suma para la industria del paro (con o sin movilización) asciende a un porcentaje menor que el general (19%), explicado porque la imposibilidad de acceso a planta tiene un peso mayor en el sector manufacturero.

Cabe mencionar dos casos de conflictividad que son paradigmáticos para extraer conclusiones de la presente etapa. En primer lugar, se constatan denuncias sindicales al accionar de las empresas paradójicamente beneficiadas por los aumentos de tarifas. Los reclamos del sindicato Luz y Fuerza por los 186 despidos producidos el 27 de julio en Lomas de Zamora se efectúan en el contexto de la discusión pública en torno al “tarifazo” por parte de Edesur. Similar situación puede constatarse para trabajadores de empresas prestamistas de servicios de telefonía de Soeesit, quienes se manifestaron el 20 de julio por reapertura de paritarias y reclamaron que el incremento de las facturas de las empresas de telecomunicaciones en un 300% no se vio reflejado en mayores inversiones.

En segundo lugar, cabe mencionar la represión en los ingenios Ledesma, el cual si bien constituyó el único caso represivo en conflictos laborales durante julio, sin dudas fue el preludio de distintos casos represivos durante el mes de agosto. Entre ellos pueden enumerarse la represión del día 12 de enero en Mar Del Plata durante la visita de Mauricio Macri al Barrio Belisario Roldán, la represión a los jubilados el día 16 de agosto en el Puente Pueyrredón, la represión de gendarmería nacional a los manifestantes de  la CTD Aníbal Verón que cortaron la Autopista Buenos Aires- La Plata  y en la misma jornada del 24 de agosto, la represión de la policía de Salta  a los trabajadores del ingenio El Tabacal, que dejó como saldo numerosos trabajadores heridos con balas de plomo.


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Documento de Trabajo N° 1

I. Introducción

El objetivo del Observatorio de Conflictividad Socio-Laboral del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) es realizar un seguimiento de la cantidad y características de los conflictos laborales y no laborales que tienen lugar en el territorio nacional, en virtud de constatar las tendencias que se manifiestan a este respecto, en el marco de las transformaciones socio-económicas en la actual coyuntura y de las diferentes estrategias que delinean las organizaciones sindicales y político-sociales que participan de las intervenciones.

En el mes de julio se presenta un relevamiento de la conflictividad específicamente laboral, atendiendo a la cuantificación y clasificación de los conflictos existentes en el mes y abordando el análisis en correlación con los despidos y suspensiones que tuvieron lugar en igual período y se acumulan desde diciembre último.

II. Principales resultados del relevamiento de conflictos laborales en el mes de julio de 2016

Características Generales

En el mes de julio se contabilizan 99 conflictos laborales, de los cuales 66 corresponden al sector privado y 33 al sector público.

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Al observar la desagregación por sectores de actividad, en el sector privado (que concentra el 66,67%) el agro representa el 3%, la industria casi el 55%, la construcción el 6,06% y el sector servicios el 36,36%. En el caso del sector público, los conflictos en el nivel nacional alcanzan el 9,09%, el nivel provincial el 60,61% y a nivel municipal se concentra el 30,3% de los conflictos de julio.

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Asimismo, al interior de la industria es posible clasificar los conflictos de acuerdo a la rama de actividad. En este sentido, los conflictos de la rama Alimentos y Bebidas totalizaron 5 (representando el 13,89% sobre el total de conflictos industriales), a este rubro hay que adicionar los conflictos específicos que tuvieron lugar en el complejo azucarero y avícola (con 3 conflictos cada uno). También los sectores petrolero, metalúrgico y automotriz registraron 3 conflictos en cada caso durante el mes de julio.

En el caso de Servicios, los medios de comunicación lideran en cantidad de conflictos en el mes de julio (con 7 en total), seguido por Servicios Públicos y Transportes (4 conflictos en cada sector).

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Desde una diferenciación de la conflictividad según ámbito geográfico, se constata que en el mes de julio un tercio de los conflictos tiene lugar en Buenos Aires y CABA, en Córdoba se registra el 9,09% de los conflictos, en Santa Cruz el 8,08% y Santa Fe 7,07%. Los conflictos de orden nacional (impulsados por ejemplo por la Federación Nacional Docente, Federación de Sindicatos de la Salud, Luz y Fuerza, Federación de la Carne, entre otros) también ascienden a 7,07% del total.

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Al observar la cantidad de personas involucradas en las protestas, ascienden a 79.221 sólo durante julio, mientras que los afectados por los conflictos laborales del mes totalizan 637.037.

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Razones de la conflictividad

Un 54,55% de los conflictos estuvieron relacionados con demandas salariales, siendo a su interior el 48,15% por atrasos de pago y el 46,30% estuvieron vinculados a exigencias de readecuaciones salariales (reapertura de paritarias en el segundo semestre o aumentos salariales en general).

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Relación entre conflictividad y despidos

Al observar la cantidad de conflictos en el sector privado vinculados a la pérdida de puestos de trabajo en correlación con la cantidad de casos de empresas con despidos y suspensiones también en el ámbito privado durante el mes de julio, se desprenden los siguientes datos.

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Principalmente se visualiza una relativa coherencia entre la cantidad de casos de despidos y suspensiones sectoriales y la cantidad de conflictos por ese tema.

Se trata de los casos de la rama automotriz, los trabajadores petroleros, metalúrgicos y alimentos y bebidas. En la industria resulta llamativa la escasa conflictividad laboral en julio en el sector textil (con 8 casos de empresas con despidos), construcción (con 3 casos de despidos y 2 más en materiales para la construcción), electrodomésticos –línea blanca- donde no hubo conflictos en el ramo metalúrgico, aunque en julio se registraron 9 casos de empresas con despidos. En el caso de los frigoríficos, el paro nacional tuvo como consigna la reapertura de paritarias, aunque incluyó entre sus demandas la cuestión del empleo en el sector (considerando 1.063 despidos en julio).

En el sector servicios se constata una importante conflictividad en los trabajadores de medios de comunicación, que efectivamente sufrieron 4 casos de empresas con despidos. Como contracara, se observa quela amplia mayoría de los despidos se registran en comercio (con 11 casos y el 48% sobre el total de casos de despidos en Servicios), pero con una baja conflictividad en julio (1 conflicto). Lo mismo se visualiza en gastronómicos, con 2 casos de despidos, y ningún conflicto en julio (un comportamiento similar al constatado a lo largo del primer semestre del año).

 

Modalidad de protesta

En el cuadro siguiente se constata que la modalidad de protesta más utilizada en conflictos laborales durante el mes de julio ha sido el corte de ruta o calles (22,22%), seguida por el paro con movilización (18,18%). La modalidad de protesta“movilización y/o concentración –sin paro” asciende al 16,16% y el paro con movilización es el 15,15%.

Es interesante observar que la modalidad de protesta “imposibilidad de acceso a la planta” alcanza el 8,08% en el caso de los conflictos totales y se produce sólo del sector privado durante julio. Al interior de los conflictos que acontecen en la industria, la modalidad de corte de ruta o calle junto con la imposibilidad de acceso a planta suman el 44% de los conflictos.

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Es interesante observar que la modalidad de protesta “imposibilidad de acceso a la planta” alcanza el 8,08% en el caso de los conflictos totales y se produce sólo del sector privado durante julio. Al interior de los conflictos que acontecen en la industria, la modalidad de corte de ruta o calle junto con la imposibilidad de acceso a planta suman el 44% de los conflictos.

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III. Conclusiones

El presente informe permite extraer una serie de conclusiones relevantes sobre la conflictividad que caracterizó al mes de julio, primer mes que da inicio al segundo semestre de 2016. Dado a conocer el dato de caída de actividad económica por parte del Indec (de 4,3% para el mes de julio), y en el marco del incremento sustantivo de despidos y suspensiones en igual periodo (15.137 sólo en julio, siendo 11.391 de la industria, que asciende al 75%), es de relevancia observar la cantidad y características de los conflictos laborales que se desarrollaron en dicho mes, en virtud de analizar cuáles son las respuestas sociales y sindicales ante una coyuntura de retroceso para el conjunto de los trabajadores.

En primer lugar, si bien la conflictividad laboral se produjo mayoritariamente en el sector privado, el sector público ostenta un tercio de los conflictos contabilizados.

Entre los sectores en conflicto lidera Alimentos y Bebidas, que representaron el 13,89% sobre el total de conflictos industriales. A este rubro hay que adicionar los conflictos específicos que tuvieron lugar en el complejo azucarero y avícola (con 3 conflictos cada uno). También los sectores petrolero, metalúrgico y automotriz registraron 3 conflictos en cada caso durante el mes de julio. En el caso de Servicios, los medios de comunicación lideran en cantidad de conflictos en el mes de julio (con 7 en total), seguido por Servicios Públicos y Transportes (4 conflictos en cada sector).

Llama la atención la inexistencia de conflictos laborales en el agro, cuyo principal sindicato –la UATRE- responde a Gerónimo Venegas, el dirigente sindical más próximo a Cambiemos. Sólo se relevaron dos conflictos en julio: uno de ellos asociado productores agropecuarios en Formosa que piden la inclusión en la Emergencia Agropecuaria, y los horticultores de la provincia de Buenos Aires, que piden readecuación salarial, sin éxito aún.

Tampoco en la actividad de la construcción se registra un elevado nivel de conflictividad, siendo que ya totaliza casi 60 mil trabajadores despedidos, en virtud de la virtual paralización total desde el inicio de la nueva gestión. En esta línea, los tres conflictos en construcción durante el mes de julio se asocian al reclamo de reactivación de actividades en la obra pública, con dos casos en Santa Cruz y uno en Rio Negro.

Desde una diferenciación de la conflictividad según ámbito geográfico, se constata que en el mes de julio un tercio de los conflictos tiene lugar en Buenos Aires y CABA, en Córdoba se registra el 9,09% de los conflictos, en Santa Cruz el 8,08% y Santa Fe 7,07%. Los conflictos de orden nacional (impulsados por ejemplo por la Federación Nacional Docente, Federación de Sindicatos de la Salud, Luz y Fuerza, Federación de la Carne, entre otros) también ascienden a 7,07% del total.

El análisis de los motivos o razones que impulsaron los conflictos durante el mes de julio es central para observar su correlación con la compleja dinámica económica en la presente coyuntura. Un cuarto de los motivos de la conflictividad se asoció a atrasos de pagos de salarios, y el 50% de estos conflictos se produjo en el sector privado industrial, como por ejemplo: Agroindustria Madero, Pepsico, Riera y Embotelladora Comahue (las tres de la rama Alimentos y Bebidas), Autopartistas Montich, empresa Avícola Bertone, azucarera El Tabacal, frigorífico Manfico, Maderera Esperanza, las empresas metalúrgicas Sintermetal y Taller Ferraro, la empresa plástica Oropel y Refinerías Petroleras Argentinas. Al igual que las suspensiones (que en julio en la industria fueron 7.067) la creciente conflictividad laboral por atraso de pago da cuenta de las respuestas ante la ostensible paralización de la actividad económica.

Se observa, asimismo, el fenómeno de atraso de pagos en la conflictividad laboral del sector público, con 10 casos para el mes de julio y -en ligazón con esta problemática-con 12 casos de exigencia de reapertura de paritarias. Entre ambos universos de conflictos del sector público alcanzan casi un cuarto (22%) de la conflictividad total del mes de julio. En efecto, se percibe que las negociaciones salariales de principio de año acordadas por los gremios estatales resultan insuficientes respecto de la evolución inflacionaria. En las provincias o municipios con mayores urgencias presupuestarias, como Jujuy, Salta y Santa Cruz (y municipios como Gral. Roca y Caleta Olivia) esto se expresa como atraso de pago, mientras que en el resto (provincias como Neuquén, Corrientes, Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe) los sindicatos directamente exigen reapertura de paritarias (Ate, Aprosac, Sep, entre otros).

La exigencia de reapertura de paritarias –ya sea por el compromiso del gobierno nacional de reabrir negociaciones para los que acordaron una paritaria a inicios de año por seis meses, o por insuficiencia de los acuerdos- no es exclusiva del sector público, sino que cobra fuerza para el mes de julio en el sector privado, contabilizando 12 casos. Sólo 5 de ellos refieren al sector industrial: Azucarera Ledesma (que finalmente acordó el 37%), Azucarera el Tabacal (actualmente en negociaciones), los frigoríficos (con el 42%), la empresa textil Tipoiti en Corrientes (que sólo logró un 20% no remunerativo para junio y un 10% a noviembre) y los tabacaleros de San Vicente en Misiones. Adicionalmente, 6 casos de exigencia de reapertura de paritarias corresponden a servicios: Satsaid (le ofrecieron muy por debajo del reclamo de 42%), Foetra (que logró su reclamo) y Agea de Clarín (que como reclamo quitaron firma durante dos días pero no lograron acuerdo).

Por otro lado, el 30% de los conflictos laborales en julio tuvo que ver con reclamos por despidos y suspensiones de trabajadores. Al efectuar un análisis por rama de actividad, se visualiza una relativa coherencia entre la cantidad de casos de despidos y suspensiones sectoriales y la cantidad de conflictos por ese tema. Se trata de los casos de la rama automotriz, los trabajadores petroleros, metalúrgicos y alimentos y bebidas. En la industria resulta llamativa la escasa conflictividad laboral en julio en el sector textil (con 8 casos de empresas con despidos), construcción (con 3 casos de despidos y 2 más en materiales para la construcción) y electrodomésticos –productos de línea blanca- donde no hubo conflictos en el ramo metalúrgico, aunque en julio se registraron 9 casos de empresas con despidos. En el caso de los frigoríficos, el paro nacional tuvo como consigna la reapertura de paritarias, aunque incluyó entre sus demandas la cuestión del empleo en el sector (considerando un total 1.063 de despidos en julio en el sector).

En el sector servicios se constata una importante conflictividad en los trabajadores de medios de comunicación, que efectivamente sufrieron 4 casos de empresas con despidos. Como contracara, se observa quela amplia mayoría de los despidos se registran en comercio (con 11 casos y el 48% sobre el total de casos de despidos en Servicios), pero con una baja conflictividad en julio (1 conflicto). Lo mismo se visualiza en gastronómicos, con 2 casos de despidos, y ningún conflicto en julio (un comportamiento similar al constatado a lo largo del primer semestre del año).

El análisis de la modalidad de protesta en cada conflicto laboral es también de relevancia. Se contabilizan que las protestas con la modalidad corte de calle ascienden al 22% y el 16% corresponden a movilización sobre el total de conflictos de sector público y privado en el mes de julio. En el caso del paro (con o sin movilización), el porcentaje asciende al 33%.

En la industria el corte de calle fue la modalidad preponderante (25%), seguida por la imposibilidad de acceso a planta (20%) y las movilizaciones alcanzaron el 8%. La suma para la industria del paro (con o sin movilización) asciende a un porcentaje menor que el general (19%), explicado porque la imposibilidad de acceso a planta tiene un peso mayor en el sector manufacturero.

Entre los conflictos que registraron mayores movilizaciones se encontraron la movilización del Frente Gremial Docente frente a la Casa de la provincia de Buenos Aires (11 de julio), en exigencia de reapertura de paritaria y denunciando el ajuste educativo. Este conflicto se complementa con el paro nacional del 24 de agosto de acatamiento prácticamente absoluto.

También en el caso de Satsaid se convocó a un paro nacional para el miércoles 20 de julio de 2016 en todos los cables y circuitos cerrados del país tras considerar agotadas las negociaciones con la Asociación de Televisión por Cable (ATVC), cámara empresaria del sector. Los trabajadores de cable consideraron que el porcentaje propuesto por el sector empresario -33% en tres pagos- estaba lejos de satisfacer el pedido del gremio del 42%. El paro se convocó el 13 de julio, y en la previa fue levantado por la intervención del MT llamando a conciliación obligatoria por 15 días.

Fue asimismo masiva la movilización de los trabajadores estatales cordobeses por la reapertura de paritarias el 17 de julio, fundamentalmente en la ciudad de Córdoba.

Y por otro lado, la Federación de la Carne convocó a un paro nacional para el 11 de julio, que finalmente fue levantado por conciliación obligatoria establecida por el Ministro de Trabajo Jorge Triaca. El principal reclamo tuvo que ver con la reapertura de paritaria, y eventualmente lograron el acuerdo (42% de recomposición salarial desde 1 de julio de 2016) el día 8 de agosto en reunión con la Asociación de Frigoríficos e industriales de la Carne.

Finalmente, cabe mencionar dos casos de conflictividad que son paradigmáticos para extraer conclusiones de la presente etapa. En primer lugar, se constatan denuncias sindicales al accionar de las empresas paradójicamente beneficiadas por los aumentos de tarifas. Los reclamos del sindicato Luz y Fuerza por los 186 despidos producidos el 27 de julio en Lomas de Zamora se efectúan en el contexto de la discusión pública en torno al “tarifazo” por parte de Edesur. Similar situación puede constatarse para trabajadores de empresas prestamistas de servicios de telefonía de Soeesit, quienes se manifestaron el 20 de julio por reapertura de paritarias y reclamaron que el incremento de las facturas de las empresas de telecomunicaciones en un 300% no se vio reflejado en mayores inversiones.

En segundo lugar, cabe mencionar la represión en los ingenios Ledesma, el cual si bien constituyó el único caso represivo en conflictos laborales durante julio, sin dudas fue el preludio de distintos casos represivos durante el mes de agosto. Entre ellos pueden enumerarse la represión del día 12 de enero en Mar Del Plata durante la visita de Mauricio Macri al Barrio Belisario Roldán, la represión a los jubilados el día 16 de agosto en el Puente Pueyrredón, la represión de gendarmería nacional a los manifestantes de la CTD Aníbal Verón que cortaron la Autopista Buenos Aires- La Plata y en la misma jornada del 24 de agosto, la represión de la policía de Salta a los trabajadores del ingenio El Tabacal, que dejó como saldo numerosos trabajadores heridos con balas de plomo.

 

Anexo: Metodología

El relevamiento de conflictividad socio-laboral que se realiza desde CEPA tiene un carácter permanente y continuo. Un equipo integrado por 9 relevadores se ocupan de cargar los conflictos distribuidos por zonas geográficas del país: Regiones Patagónica, Cuyo, NOA, NEA, Pampeana, GBA y CABA.

Las fuentes de información del relevamiento de conflictividad laboral son diversas. Entre las fuentes primarias, se toman como válidas las declaraciones efectuadas por dirigentes sindicales o publicadas desde las sedes gremiales respectivas, las conferencias de prensa, los informes o comunicaciones oficiales desde los sindicatos y, por otro lado, la información provista por el Ministerio de Trabajo respecto a homologaciones de acuerdos y conciliaciones obligatorias en cada conflicto. Se realizan asimismo consultas a dirigentes gremiales, delegados y/o trabajadores involucrados respecto del devenir del conflicto y los motivos centrales, e incluso para validar información publicada en medios de comunicación. En carácter de fuentes secundarias, el relevamiento utiliza el conjunto de información disponible en medios gráficos y audiovisuales respecto de la cobertura mediática de protestas y conflictos.

En el caso de la conflictividad social, se utilizan asimismo fuentes primarias provenientes de declaraciones de dirigentes políticos y sociales, información sobre protestas publicadas en los resortes web y en papel de las organizaciones en conflicto y asimismo se consulta a los respectivos dirigentes, representantes o voceros sobre la validez de datos provistos por la prensa, y la eventual continuidad de los reclamos. Las fuentes secundarias provienen del relevamiento de información disponible en medios gráficos y audiovisuales respecto de la cobertura mediática de protestas y conflictos.

A los fines de cargar, ordenar y luego cuantificar y clasificar la información sobre conflictos laborales, se trabaja con una matriz con distintos rubros: ámbito (publico/privado), sector de actividad, fecha del conflicto, ubicación geográfica, empresa u organismo estatal involucrado, razón del conflicto (reclamo salarial, despidos, suspensiones, tercerización, otro -detalle-) y modalidad de protesta (movilización con paro, movilización sin paro, concentración, corte de ruta o calle, interrupción ingreso a establecimiento laboral, denuncia gremial, otro), y se adiciona la existencia de represión o no y las características de la misma en cada conflicto específico. Una matriz similar, con ajustes menores, se utiliza para el relevamiento de la conflictividad social.

A los fines de difundir este seguimiento se efectúan publicaciones mensuales de los resultados respectivos.

 

 

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