Conflicto en la planta de Siderca, Campana

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El inicio del conflicto se ubica en enero de 2015, cuando cayó el precio del petróleo a nivel internacional. Siderca produce tubos sin costura, que se destinan a la industria del petróleo y por ello se redujo en 2/3 su producción. La planta de Campana pasó de producir 90 mil toneladas por mes, a producir entre 27 y 28 mil toneladas por mes en la actualidad.

En el mes de abril de 2015 se firmó entre la empresa y el gremio (UOM de Campana) un Acta de Suspensiones, donde se establecían 600 suspensiones rotativas y un cobro del 85% del sueldo a los trabajadores suspendidos. El Acta tenía duración por 6 meses, de abril a octubre. La condición del acta era no despedir a ningún trabajador de la planta.

El 12 de octubre venció el acta y Techint presionó para reducir aún más el pago de los sueldos a los trabajadores suspendidos: desde el 85% al 80%. Lo consiguió amenazando con despedir a 250 trabajadores. Esa nueva Acta tenía duración por dos meses.

El último sábado, 12 de diciembre, venció el Acta y nuevamente Techint presionó para reducir los sueldos, ahora al 60% para los suspendidos. En este contexto, ya en conocimiento de varios anuncios económicos del macrismo, el gremio a través de su Secretario General Abel Furlán, planteó que no podía aceptarse esa reducción dado que Techint se vería beneficiado con las medidas de la devaluación y la eliminación de las retenciones para exportar bienes industriales (que pagaba en un 30%). Si la empresa ganaba, y los trabajadores perderían con la devaluación, no era justo que se redujeran los sueldos de los suspendidos.

La respuesta de Techint fue el despido el jueves 17 de diciembre de 190 trabajadores. El viernes 18 existirá una Audiencia en el Ministerio de Trabajo. Continúa la pulseada por restituir a los trabajadores.

¿Cuál es la razón de fondo del conflicto?

La caída de la participación de los salarios en el producto, resultante de la reciente devaluación, deriva en una feroz disputa entre fracciones empresariales por la apropiación de ese excedente.

En este contexto, y a pesar de verse beneficiado en su rentabilidad a partir de la variación del tipo de cambio y por la eliminación de las retenciones a exportación de bienes industriales del 30% (Siderca exporta el 90% de su producción local), Techint se considera relegado en esa disputa. El cargo en la Secretaria de Empleo en el Ministerio de Trabajo (para Punte, ex RRHH de Techint) resulta insuficiente en relación a la influencia que podría ejercer en la dinámica política y económica. Aún más, cuando la puja por la

apropiación de mayores niveles de excedente tiene lugar con la banca internacional representada por el propio Ministro de Hacienda, Prat Gay y el presidente del Banco Central, Sturzenegger.

En función de ello, los ejes principales de este conflicto tienen que ver con dos cuestiones: i) la intención de reposicionar a Techint como representante de la oligarquía diversificada local en la toma de decisiones en el gobierno de Macri y ii) funcionar como prenda de negociación para incidir en la posibilidad de que el acero chino no entre en Argentina.

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