El dato de la mañana 08/11/15

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08/11/15 -CLARÍN

El atraso cambiario le suma complicaciones a la industria

Sectores. Por la inflación, los salarios están altos en dólares sin que esto implique que los trabajadores tengan más poder adquisitivo.


En una nota sin firma del día de ayer, el diario Clarín argumenta que el principal problema de la industria son los salarios altos medidos en dólares, que le quitan competitividad, en línea con la devaluación propuesta abiertamente por Mauricio Macri, Carlos Melconian, Alfonso Prat Gay, Martin Lousteau y Rogelio Frigerio.

Poder adquisitivo

El aumento de los costos, entre ellos los laborales, es una de las principales complicaciones que enfrenta el sector fabril” sostiene la nota, siguiendo la misma línea de razonamiento que Macri: “hay que bajar los costos y el salario es un costo más”, que a su vez se condice con la frase de Paolo Rocca del Grupo Techint “El costo de un obrero industrial en la Argentina es de 24 dólares por hora, contra 12 dólares en México y 9 dólares en Brasil. Eso sí, el operario argentino sigue siendo el más calificado” (2012).

Este razonamiento pretende otorgarle una connotación positiva a un modelo de crecimiento sin distribución, donde indefectiblemente el crecimiento económico debe sostenerse a costa de bajos salarios. Para reforzar el argumento se sostiene que ese mayor salario en dólares no equivale a un beneficio para los trabajadores.

Esto contradice los propios informes de la UIA, donde se manifiesta un crecimiento sistemático del salario real de los principales convenios, entre 2002 y 2013 del 194%, prácticamente duplicándose (ver cuadro).

Además, si consideramos la evolución del salario mínimo, el mismo aumentó entre 2003 y 2014 un 2930% en términos nominales. Tomando la inflación de CIFRA-CTA de un 918% en el mismo período (basada en IPC 9 provincias), el salario mínimo real creció un 226%.

cuadro1

El mito de la caída del empleo

No es casualidad que a partir de 2007 el empleo haya evolucionado solo en línea con el crecimiento poblacional”, agrega la nota de Clarín. Esta aseveración se suma a los conocidos argumentos que indican que “hace 4 años que no se genera empleo”.

Los datos del SIPA contradicen estos dichos. El número de puestos de trabajo a junio de 2015 era de 9.814.708, cifra que superaba en 598.496 a los aportantes de 4 años atrás. Y no se ha debido estrictamente al empleo público, como también se pretende instalar. El sector privado empleó en forma registrada a 6.533.962 trabajadores a mediados de 2015, más de 264.102 puestos de empleo que cuatro años atrás.

Evolución del empleo registrado asalariado en el sector privado.

Total país. Período: I-96 / II-15 (FUENTE: M. DE TRABAJO)

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Incluso desde inicios de 2015, el crecimiento del empleo registrado viene aumentando: en enero el crecimiento interanual respecto a 2014 es de 1,1%, y en junio esta tasa llega al 2,7%.

Variación interanual del empleo registrado en el sector privado.

Total país. Diciembre 2014 / Junio 2015 (FUENTE: M. DE TRABAJO)

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La razón de la crítica

La última década le devolvió al salario el rol que tuvo en los gobiernos peronistas, pasando nuevamente a ser un factor de demanda dinamizador de la economía. Con la creación de más de 5,5 millones de puestos de trabajo y la tasa de desocupación de un dígito (del 6,6% por ciento) la discusión nuevamente pasó a ser el nivel salarial. Mientras el establishment define al salario como un costo a ser reducido (en un país que además recupere su carácter exclusivamente exportador y achique su mercado interno), para la heterodoxia económica tiene un rol mucho más importante como dinamizador del consumo en una economía en crecimiento.

En pocas palabras, esto es: a los industriales les conviene que los trabajadores tengan un buen sueldo porque son sus propios consumidores en el mercado interno. Como contraparte, aquellas empresas eminentemente exportadoras no descansan en las ventas del mercado local y los trabajadores argentinos son un componente de su costo total, siempre a ser reducido.

Como contraparte, la ministra de Economía de la provincia Buenos Aires, y posible ministra de un gobierno de Scioli, Silvina Batakis, indicó: “Cuando hacés una devaluación, el más afectado es el bolsillo de la gente. Mantener el dólar oficial bajo protege el salario de los más vulnerables“.

Si en términos abstractos se discuten “dos modelos de país”, en términos bien concretos se dirime cuánta plata en el bolsillo tendrán los trabajadores en los próximos años.

Julia Strada- Hernan Letcher (Centro de Economía Política Argentina)

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