El peaje de Bonelli.

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En el diario Clarín de hoy, Bonelli se hace eco de los reclamos de empresas multinacionales por las “arbitrariedades” que comete el Banco Central para autorizar el giro de utilidades al exterior, y habla de “peajes” donde sólo algunas pueden acceder a sacar los dólares del país. Es curioso, porque en los últimos días Clarín se encontraba preocupado por la falta de dólares en el Banco Central.

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Pero este reclamo es el mismo de siempre: quieren fugar. No es un comportamiento excluyente de las multinacionales en Argentina, sino que se reitera en todos los países latinoamericanos, y además se vincula con la posible suba de tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense.

Recordemos unos números de fuga:

* Entre 2003 y 2013, han salido cerca de 100.000 millones de dólares, según la cuenta formación de activos externos en dólares del Banco Central.

* Según otras estimaciones, podría haber un stock fugado de 151.000 millones de dólares (Gaggero).

* Además, entre 1991 y 2012, el stock de activos offshore alcanza 373.912 millones de dólares (Gaggero).

Las medidas del gobierno como el control de cambios, la colocación de directores en las empresas donde tiene participación accionaria (que provocó resistencias, como el episodio de Siderar que no dejó a entrar a Kicillof en tanto director del Estado), los controles al giro de utilidades y la nueva Agencia de Nacional de Participaciones estatales en las empresas, son fundamentales para regular un comportamiento que perjudica a la economía, no sólo por la salida de dólares, sino por lo que ello significa en menor inversión y crecimiento local.

La cuestión central es que para el diario Clarín, vocero del poder económico local, los controles constituyen un hostigamiento y estigmatización a los empresarios.

Incluso, por este hostigamiento, Bonelli reconoce en la nota que por fuera de las regulaciones del Estado, estas empresas fugan divisas a través del “contado con liqui”.

Pero la queja no termina ahí: Bonelli en la misma nota indica que “cayó como un balde de agua helada la decisión del oficialismo de impulsar la creación de una comisión investigadora de delitos durante la dictadura” (que causó el “justificado” enojo de Betnaza con De Mendiguren, quien votó a favor).

En este último tiempo, no sólo Blaquier dueño de Ledesma ha sido investigado por complicidad militar y participar de delitos de lesa humanidad, sino que otro grupo grande de empresas han sido denunciadas, como Acindar, Astarsa, Dálmine Siderca (Techint), Ford, Ledesma y Mercedes Benz.

Impedir el avance de los juicios de lesa humanidad sobre el poder económico es otro objetivo del diario Clarín.

Por Julia Strada- Hernán Letcher

La fuga entre 2003 y 2014

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