Entre la reapertura de paritarias y el bono de fin de año

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El documento contiene un análisis del bono de diciembre 2016 para los haberes jubilatorios (mínimo y promedio) y para los trabajadores del sector privado.
Se realiza asimismo una evaluación de la medida de eximición de ganancias para el medio aguinaldo de diciembre próximo.
El documento estudia, por otro lado, los resultados de las negociaciones colectivas en 13 convenios de actividad seleccionados en los dos últimos ciclos 2015/2016 y 2016/2017. Entre las principales conclusiones, se encuentran las siguientes:

1)   En la paritaria 2015/2016 y considerando el conjunto de los 13 gremios analizados, estos se encaminaban a ganarle a la inflación en promedio en 3,06%. Sin embargo, al cierre del periodo de esas paritarias se encontraron con una caída de algo más de 7%.  En definitiva, quedaron 10% por debajo de lo que imaginaban a la hora de la discusión paritaria.

2)   Los niveles de poder adquisitivo con que se encara la negociación paritaria de 2016/2017 resultan en todos los casos muy inferiores a los “pisos” de la negociación 2015/2016 (al observar el poder adquisitivo del mes anterior de inicio de la vigencia de cada paritaria y compararlo con mismo mes del año anterior).

3)   En lo que respecta a la discusión 2016/2017, se puede inferir que los gremios lograron romper el “marco” de la negociación propuesta por el gobierno, superando la pauta paritaria de entre 20 y 25% indicada por Prat Gay y el propio Macri a principios de año. Esto permitió morigerar los niveles de caída real de los salarios básicos.

4)   Si se cumplieran los niveles de inflación esperados por el Gobierno, siete gremios de los seleccionados lograrían al cierre de las paritarias 2016/2017 quedar “empatados”, mientras que los otros seis mantendrían una pérdida de poder adquisitivo de 5% en promedio.

5)   El mecanismo de ajuste no sólo ha sido el de la caída del salario real, sino también a través de despidos. De los trece gremios analizados, cuatro pierden poder adquisitivo y se ajustan con despidos, cinco gremios ajustaron por despidos, dos por salarios y sólo dos mantuvieron su situación previa. En definitiva, puede entenderse que la clase trabajadora no es  homogénea, distinguiéndose situaciones y gremios que quedan en mejor posición que otros. No obstante, aún recuperando posiciones en términos de negociación colectiva, ello no logró evitar el ajuste por la vía de los despidos e incluso a través de la quita de horas extras y adicionales.


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Análisis de los principales convenios en la negociación colectiva del período 2015-2017

Introducción Los meses de julio y agosto, que dieron inicio al “segundo semestre”, se caracterizaron por un gran número de conflictos laborales asociados, fundamentalmente, al reclamo de reapertura de paritarias (en un 75% en el sector público y 39% en sector privado)1 . En este contexto, la respuesta oficial ha sido por la negativa: “No hay motivos para reabrir paritarias” declaró Jorge Triaca el 8 de agosto2 , mientras que el propio Presidente declaró el 5 de septiembre: “No vamos a reabrir las paritarias, ya fueron negociadas”. 3 Como contrapropuesta el gobierno sugirió el pago de bono de fin de año para jubilados y asalariados del sector público y privado. Esta propuesta, no obstante, ha sido resistida por sectores del empresariado (“Cualquier alternativa de bono no puede llegar impuesta al sector privado”, sostuvo Funes de Rioja el 11 de octubre)4 e incluso por varios de los gobernadores que remarcaron el “rojo” de las arcas provinciales. En este marco, se torna preciso efectuar un análisis de la evolución de los ingresos de jubilados y asalariados –de distintas ramas- con dos objetivos centrales: i) determinar el valor mínimo de la eventual suma fija a ser percibida en diciembre por única vez para estimar un “empate” con la inflación y ii) analizar los acuerdos paritarios de los principales convenios en relación a la evolución de los precios minoristas, tanto en el periodo paritario 2015-2016 como respecto de los eventuales resultados de los acuerdos 2016-2017. Para este punto, se toman como base de análisis 13 convenios y los niveles de inflación respectivos en cada periodo de negociación, mientras que en una segunda instancia se analizan específicamente las evoluciones de 6 convenios seleccionados (Comercio, Construcción, Estatales, Gastronómicos, Gráficos y Metalúrgicos) en base a la actualización de los salarios básicos de sus categorías más representativas. El informe se divide en tres partes. En el punto I, se presenta un análisis de la magnitud del bono de fin de año para los haberes jubilatorios mínimo y medio. En el punto II se expone el análisis de las paritarias de 13 convenios seleccionados y los resultados respecto de la evolución de la inflación. En el punto III se presenta un análisis específico para los 6convenios seleccionados. Finalmente, en el punto IV se desarrollan las principales conclusiones del informe.

I. El bono del “empate”

De cara a un fin de año que pone en el centro de la escena la necesidad de reparar la pérdida de poder adquisitivo, se ha instalado por parte del gobierno nacional el debate sobre el “bono” para jubilados y perceptores de programas sociales como mecanismo compensatorio que permitiría “cerrar” la discusión sobre la pérdida de poder adquisitivo por la inflación acumulada durante los primeros 10 meses de la gestión de Cambiemos. Esto se enmarca en una finalidad concreta: lograr que en 2017 se avalen las pautas de aumento salarial previstas por el oficialismo en el presupuesto nacional.

Haber mínimo y Haber promedio

A continuación en el Cuadro N° 1a se observan los valores mínimos que requerirían las sumas fijas entregadas a diciembre para alcanzar el mismo poder adquisitivo que tenían la jubilación mínima y el haber medio al mismo mes del año anterior. Para el análisis se utiliza la inflación del Instituto de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires. Cabe indicar que esta inflación utilizada para el cálculo subestima el impacto de la evolución de precios minoristas de la canasta de los trabajadores y jubilados. Por caso, sólo entre noviembre de 2015 y agosto de 2016 el aumento de precios de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), representativo de una parte importante del consumo del jubilado de la mínima, relevado por INDEP-CEPA fue de 62,62%, mientras que el IPC general de Ciudad de Buenos Aires arrojó una inflación acumulada de 35,95% en igual periodo.

Lo primero a remarcar es que con la percepción de una suma fija a diciembre de 2016, el eventual alcance de un poder de compra equivalente al de un año atrás (diciembre 2015) no recuperaría, sin embargo, el poder adquisitivo que las jubilaciones habían logrado a septiembre de 2015 -pico de aumento que aquí se toma como referencia-, considerando que en las actualizaciones jubilatorias previas a la asunción de Cambiemos superaban, sucesivamente, los picos de las actualizaciones previas, tal como se puede observar en el Gráfico Nº 1.

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Como se visualiza en el Cuadro N° 1a, para el mes de diciembre de 2016 la jubilación mínima habrá retrocedido 12,89% en su poder de compra respecto del aumento de septiembre 2015, previo a la aceleración inflacionaria post-devaluación e incremento de tarifas de servicios públicos. Si se observa la pérdida de poder adquisitivo respecto del año anterior (diciembre 2016 comparado con diciembre 2015), la caída es de 6,11%. Considerando que la oferta actual del gobierno nacional consiste en una suma fija para jubilados a fin de año, para “recuperar” esta caída y volver al punto de partida de diciembre de 2015 el bono debería ser superior a 345,84 pesos –remarcando que se toma una inflación subestimada para la canasta de los jubilados, como es IPC CABA-. Pero cabe indicar que en el mes de enero de 2017 el poder de compra de la jubilación mínima inmediatamente se ubicaría en “foja cero”: 6,11% por debajo respecto de diciembre 2015, dado que se trataría de una suma fija y no de un aumento del haber mínimo a los jubilados.

Vale considerar asimismo que si se observa el poder adquisitivo de la jubilación mínima de diciembre de 2015 (ya afectada por el impacto del salto de precios de noviembre y diciembre de ese año) esta se encontraba 4,63% por encima del poder adquisitivo de diciembre de 2014. En diciembre de 2015 se pagó un bono de $400 que apuntó a compensar el incremento de precios de esos dos últimos meses del año, dado que hasta entonces las actualizaciones jubilatorias nominales superaban a la inflación. Si se quisiera equiparar el poder de compra de la jubilación mínima con bono incluido a diciembre 2015, habría que adosarle a la suma mencionada de 345,84 pesos un total de 561 pesos (que son 400 pesos actualizados por una inflación de 40,25% entre diciembre 2015 y diciembre 2016). Eso arrojaría un bono de 906,84 pesos a percibirse en diciembre de 2016 que sólo serviría para equiparar en un solo mes –diciembre- el poder adquisitivo del año pasado y fue calculado con un índice de precios minoristas –IPC CABA- que no refleja fielmente la evolución de los precios de la canasta del jubilado de la mínima.

En este sentido, cabe indicar que la “equiparación” de poder adquisitivo que podría realizarse en diciembre con una suma fija por única vez no revertiría la tendencia descendente que experimentan las jubilaciones mínimas desde la actualización de septiembre de 2015. En efecto, como se observa en el Gráfico N° 1, la tendencia entre enero 2014 y septiembre 2015 es ascendente (cada “pico” de aumentos por actualización jubilatoria se ubica por encima del anterior), mientras que la tendencia es descendente desde septiembre 2015 hasta marzo 2017, con “picos” por actualización que se ubican por debajo de los anteriores.

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Al analizar la jubilación promedio (Cuadro N° 1b), se constata que la misma se ubicará a fin de año (diciembre 2016) 13,68% por debajo del poder adquisitivo a diciembre 2015, y 19,91% por debajo de la actualización de septiembre 2015. Para equiparar el poder de compra de un año atrás, el bono estimado para el haber jubilatorio promedio, a diciembre 2016 debería ser -como mínimo- de 1.270,28 pesos y para recuperar los niveles de septiembre 2015 debería superar los 1.848 pesos.

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Trabajadores del sector privado

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El cálculo que refleja el Cuadro N°1c es diferente de los anteriores (Cuadros 1a y 1b). Da cuenta del monto monetario necesario (en cada uno de los seis convenios) para equiparar en términos de poder adquisitivo o poder de compra a la paritaria 2015/2016, respecto de la paritaria 2016/2017. Los valores están expresados de acuerdo a las categorías representativas de cada convenio (véase punto III). El cálculo se realiza considerando las diferencias de poder adquisitivo mensuales para cada periodo paritario tomando como base el sueldo básico del último mes del periodo paritario en 2017 (en cada convenio). Como se visualiza en el Cuadro N° 1c, el bono para cada uno de los convenios analizados oscila entre $6.335 y $14.867.

II. Paritarias e inflación: la pérdida de poder adquisitivo en el periodo 2015-2016 y la eventual recuperación parcial en 2016-2017

Un estudio de la evolución de 13 convenios respecto de la inflación en dos periodos paritarios (2015-2016 y 2016-2017) arroja importantes líneas de análisis sobre las características de las negociaciones colectivas y estrategias sindicales en tiempos recientes. En primer lugar, como se refleja en el Cuadro N° 2, se constata que los acuerdos paritarios de los 13 gremios analizados (Bancarios, Metalúrgicos, Papeleros, Comercio, Construcción, Gráficos, Alimentación, Sanidad, Administración Pública, Gastronómicos, Encargados de Edificios, Petroleros y Camioneros) para el periodo 2015-2016 en sus respectivos meses base (ubicados entre abril y julio) dan cuenta de una sustancial pérdida de poder adquisitivo. La misma se ubicó en un promedio de 7,02%, considerando la evolución de la inflación publicada por el Instituto de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires (IPC CABA)


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Fuente: Elaboración propia del Centro de Economía Política Argentina en base a Ministerio de Trabajo de la Nación (https://convenios.trabajo.gob.ar) e Instituto de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires. Notas metodológicas: Cada periodo de negociación anual se compara con la inflación acumulada en dicho periodo correspondiente. Los valores negociados se computan como acumulativos o no acumulativos según lo especifica cada acuerdo. Se consideran los porcentajes negociados sin adición de sumas fijas. La inflación del periodo corresponde al IPC de Ciudad de Buenos Aires, mientras que la Inflación estimada “sin devaluación” constituye una estimación propia en virtud de mantener -con cambios menores- la tendencia de variación mensual de inflación registrada desde octubre 2015 hasta julio 2016. Para la inflación estimada “sin devaluación” se computaron los siguientes valores: 11/2015 1,70%, 12/2015 2,00%, 01/2016 2,00%, 02/2016 2,00%, 03/2016 2,50%, 04/2016 2,00%, 05/2016 2,00%, 06/2016 2,00%, 07/2016 2,00%.

Al observar los resultados de las negociaciones colectivas 2015/2016 según los convenios de cada rama de actividad, se visualiza que los petroleros registraron una de las mayores pérdidas en su poder de compra, con una reducción del 13%, explicada por un aumento salarial de 27,8% en julio de 2015 a julio de 2016 con una inflación de 46,9% en igual periodo. Es interesante destacar que, de haberse mantenido en los meses sucesivos el ritmo de inflación mensual registrado entre enero y octubre 2015 (ver nota metodológica del Cuadro N° 2), la paritaria de los petroleros hubiera arrojado un aumento del poder adquisitivo de 1,36%. También Camioneros (con aumento de 31,5% y primer tramo de aumento en julio), Encargados de Edificios y Estatales de UPCN (28,4% y 27,4% respectivamente, ambos con junio como mes de base) registraron caídas de poder adquisitivo salarial superiores al 10%. De haberse registrado otra evolución de los precios minoristas, los camioneros hubieran incrementado su poder adquisitivo en 4,30%, los Encargados de Edificios en 2,44% y los estatales en 1,64%.

Los gremios de trabajadores gastronómicos y de sanidad, por su parte, registraron caídas salariales medidas en poder de compra de 8,54% y 8,75% en el periodo junio 2015/junio 2016 respectivamente, coincidentes con una inflación acumulada según IPC Ciudad de Buenos Aires de 44,33%.

El grupo de convenios negociados en los meses de abril y mayo (metalúrgicos, papeleros, comercio, construcción, gráficos y alimentación) registró caídas de poder adquisitivo menores (entre 3 y 5%), dada la menor cantidad de meses de alta inflación coincidentes con la paritaria. En efecto, entre abril 2015/abril 2016 la inflación acumulada superaba levemente el 35%. Nuevamente, de haberse registrado una inflación menor (del 26%) los principales gremios que negociaron bajo la pauta del 27% hubieran ganado entre 1 y 3% de poder adquisitivo al finalizar el periodo. Por último, el caso de bancarios tiene la particularidad de registrar un periodo diferente (enero-diciembre 2015), lo que permitió, con un incremento de 27,8% mantener el poder adquisitivo salarial (el poder adquisitivo de los bancarios al finalizar la vigencia de la paritaria en diciembre 2015 es de 0,50%) en virtud de coincidir con una inflación de 24,48% previa a los aumentos de precios posdevaluación del verano 2016.

Estos mismos efectos que indican caídas importantes de salario real pueden observarse al analizar el Boletín de Remuneraciones de los Trabajadores Registrados del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) del Ministerio de Trabajo, en su publicación con datos a junio de 2016 (Gráfico N° 2). En efecto, los datos arrojan un perdida de 10,43% del poder adquisitivo de los asalariados registrados privados, entre junio de 2015 y junio de 2016. En contraste, es de destacar que entre junio de 2014 y junio de 2015 habían logrado ganar 6,37%.

Vale indicar que esta información, al promediar las remuneraciones de los trabajadores registrados, se ve afectada tanto por la caída del salario real como por la reducción de remuneraciones por horas extras, adicionales y los acuerdos de pago de menores salarios (entre 60 y 80%) por suspensiones, entre los principales motivos.

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Seguidamente, en el Cuadro N° 3 se observan los acuerdos negociados según cada uno de los 13 convenios de actividad y la variación del poder adquisitivo en el periodo paritario 2016-2017, considerando la inflación de IPC CABA y proyecciones mensuales (según REM, BCRA y propia) para el periodo septiembre 2016/julio 2017.

 

Cuadro N° 3. Negociaciones colectivas y variación del poder adquisitivo en 13 convenios seleccionados. Período 2016-2017.c7

En virtud de la información contenida en el Cuadro N° 3, es posible señalar que los acuerdos paritarios del periodo 2016/2017 redundarían en una parcial compensación de la pérdida de poder adquisitivo registrada en los acuerdos anteriores, 2015-2016, siempre y cuando se cumplan las estimaciones de inflación previstas por el Gobierno. Eso ocurre en virtud de una proyección de reducción del nivel de inflación esperada (menor al 30% acumulado para el periodo abril 2016/abril 2017 y meses sucesivos), que se ubicaría por debajo de los acuerdos paritarios. Estos superaron el 30% (algunos holgadamente) y aquellos con vigencia por 6 meses superarían el 30% al computarse un 10% para la negociación colectiva del segundo tramo en el caso de Gráficos y Papeleros, y de 8% estimado para Encargados de Edificios por los 4 meses restantes de la negociación colectiva anual.

En efecto, pueden identificarse tres situaciones diferentes en virtud de los resultados esperados de las negociaciones colectivas.

Un primer grupo, mayoritario, muestra que se ven morigeradas las pérdidas de poder adquisitivo. Se trata de los trabajadores metalúrgicos, comercio, construcción, sanidad, estatales UPCN, petroleros, encargados de edificios (asumiendo un segundo acuerdo de 8% para los 4 meses restantes de la paritaria) y gráficos (asumiendo un nuevo acuerdo de 10% para los 6 meses restantes). Por ejemplo, los metalúrgicos, que estaban -5,39% por debajo a marzo de 2016, recuperarían levemente (casi un punto) luego de la paritaria 2016, pero de todas formas seguirían con una reducción de 4,51% del poder adquisitivo en el conjunto del periodo 2015-2017. En efecto, este sería un valor negativo que “arrastrarían” hasta la negociación paritaria de abril 2017. Los estatales de UPCN saldrían perdedores en términos de poder adquisitivo, con ambos periodos paritarios (2015-16 y 2016-17) que arrojan en total -6,76% de caída de poder de compra de los salarios básicos, también a “recuperar” en abril 2017. Por su parte, la reducción de poder adquisitivo para el caso de los petroleros seria de -6,15% (amén de recuperar 6,17% en la paritaria 2016-17). Para el caso de Encargados de Edificio se estimó una negociación de 8% para los restantes 4 meses de su paritaria 2016-2017, lo que permitiría recuperar 7,64%, pero en el resultado de ambos periodos de negociación colectiva quedarían con una reducción de 3,68%. Los empleados de comercio, por su parte, recuperarían 5,48% a partir del acuerdo de 2016, quedando a abril 2017 por debajo en -0,83% en el conjunto del periodo.

Un segundo grupo permite observar que las negociaciones 2016 no lograrían recuperar posiciones respecto de la pérdida de poder adquisitivo producto de la devaluación con la llegada de Cambiemos y consiguiente inflación. Es el caso de Bancarios, quienes al finalizar la vigencia de su paritaria en el lapso enero-diciembre 2015 se encontraban 0,5% arriba, pero registraron una pérdida de poder adquisitivo de 4,70% luego del acuerdo de 2016 (que si bien fue del 35%, coincidiría con una inflación de 40% acumulada entre enero y diciembre de dicho año). Esto explica la fuerte exigencia de reapertura de paritarias expresada en la conducción de Palazzo. En este grupo podría incorporarse al sindicato de Papeleros (asumiendo que negocien un 10% a partir de octubre 2016, en sus segundos 6 meses), dado que perderían 1,36% de poder de compra y en total en la etapa 2015-2017 esa caída resultaría de -5,06% para lostrabajadores del sector. En efecto, de negociar un porcentaje mayor al 10% para el periodo octubre 2016-abril 2017 podrían recomponer parcialmente esta situación.

Como tercer grupo, dos casos mostrarían una leve mejora en el poder adquisitivo en el total del periodo (2015-16 y 2016-17), en el caso de que se mantuviera la tendencia a la baja en la inflación tal como pronostican las expectativas del REM – BCRA. Es el caso de Alimentación y de Camioneros (ambos gremios con aumentos de 37% en mayo y julio de 2016, respectivamente), los cuales lograrían compensar las pérdidas de poder adquisitivo del periodo previo (de 5,32% y 10,48% respectivamente como muestra el Cuadro N° 2). El caso de Gastronómicos, por su parte, mostraría un “empate” con la inflación (remarcando que para que ello ocurra la inflación debería mantener la tendencia a la baja que se pronostica en la actualidad), en el total del periodo 2015-16 y 2016-17: con un 35% de aumento en junio 2016 los gastronómicos recuperarían 8,73% de poder adquisitivo, quedando 0,21% arriba.

Cabe remarcar que en todos los casos mencionados, los gremios se encaminaban a ganar en la paritaria 2015/2016 en promedio 3,07% por encima de la inflación. También en todos los casos el desenlace se vio trunco por la aceleración inflacionaria de diciembre 2015 en adelante. Seguidamente, en ningún caso de los 13 convenios bajo análisis, las negociaciones colectivas recientes del periodo 2016/2017 –deflactadas por las estimaciones inflacionarias referidas previamente-, habilitarían el alcance de incrementos de poder adquisitivo equivalentes a los estimados para la negociación paritaria 2015/2016 sin aceleración inflacionaria mediante.

 

Precisiones sobre poder adquisitivo

Para completar el análisis resulta central comparar el nivel de poder adquisitivo que arroja cada ciclo de negociación colectiva, según cada convenio analizado. Una constatación central es que el poder adquisitivo promedio fue muy superior a lo largo del periodo 2015/2016 respecto de lo que se proyecta para el periodo 2016/2017.

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En el cuadro N° 4 se observa que a pesar de que la paritaria 2015/2016 pierde al cierre más que la paritaria 2016/2017, el poder de compra promedio de la primera es superior para todos los sectores (tomando como base último mes de paritaria 2014/2015). Esto sucede porque durante buena parte de 2015 los salarios reales fueron muy elevados y se conjugaron con una muy intensa caída en los últimos cuatro meses del periodo de vigencia de dicha paritaria. En contraste, si bien en la paritaria 2016/2017 se recupera parte del poder adquisitivo perdido, el promedio nunca alcanza a los niveles medios de la paritaria anterior.

 

III. Análisis de seis convenios paradigmáticos

En el presente apartado efectuamos un análisis detallado de seis convenios seleccionados que por su inserción en la estructura económica y tamaño (cantidad de afiliados) resultan paradigmáticos para estudiar la evolución del poder adquisitivo de los asalariados registrados y encuadrados en convenios colectivos en Argentina en el periodo reciente. En primer lugar se presentan las características generales de las ramas de actividad donde los convenios son representativos. Se seleccionaron gremios tanto del sector público, como del sector privado, y dentro de este último, de actividades de construcción, comercio, industria y servicios.c9

Asimismo, tal como se observa en el Cuadro Nº 6, se trata de sindicatos de rama de actividad que se han visto afectados por la destrucción de puestos de trabajo entre diciembre 2015 a agosto 2016.


6 Boletín Trimestral de Empleo Registrado – OEDE – MTEySS – al primer trimestre 2016. 7 Boletín Trimestral de Empleo Registrado – OEDE – MTEySS – al primer trimestre 2016. 8 Boletín Trimestral de Empleo Registrado – OEDE – MTEySS – al primer trimestre 2016 – incluye Metales Comunes, Otros productos de metal, Maquinarias y equipos, Aparatos eléctricos. 9 Seguimiento del Empleo Público Nacional, Provincial y Municipal – a Junio 2016. 10 Boletín Trimestral de Empleo Registrado – OEDE – MTEySS – al primer trimestre 2016 – incluye servicios de Hotelería y Restaurante. 11 Boletín Trimestral de Empleo Registrado – OEDE – MTEySS – al primer trimestre 2016 – incluye Edición.

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IV. La elección de Prat Gay

“Cada gremio sabrá hasta qué punto puede arriesgar salarios a cambio de empleos” (Alfonso Prat Gay, 01/16)

Si hasta aquí hemos analizado la caída de los salarios reales considerando tanto la negociación colectiva por sindicato de rama como la evolución de las remuneraciones promedio publicada por el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDEMTEySS) en función del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA-AFIP), lo que vemos es que el empleo privado también ha experimentado una reducción sustancial desde diciembre último hasta junio 2016. Si bien parecía una elección, la propuesta de Prat Gay ya tenía un resultado previsto: caída de ambos, salario y empleo. Como puede constatarse en el Gráfico N° 9, la información muestra una abrupta caída del empleo para el conjunto de los asalariados registrados del sector privado, desde diciembre del año pasado hasta julio de 2016.

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El Cuadro N° 19 arroja interesantes conclusiones. La conocida disyuntiva respecto de la negociación colectiva “mirando hacia atrás” o considerando las expectativas de inflación “hacia adelante” indica, para los casos analizados del año 2016, que los sindicatos se vieron forzados a intentar recuperar el terreno perdido. En efecto, los acuerdos colectivos cerrados en 2016 buscaron recuperar la inflación excedente derivada de las políticas de Cambiemos (por ende no esperada).

Sin embargo, y tal como se desprende del cuadro, si bien algunos logran recuperar el poder adquisitivo perdido, sufren el impacto del ajuste a través de significativos despidos de su sector.

Así entonces, de los trece casos analizados, cuatro pierden poder adquisitivo y se ajustan con despidos, cinco gremios ajustaron por despidos, dos por salarios y sólo dos mantuvieron su situación previa.

 

V. Eximición de ganancias para el medio aguinaldo (diciembre 2016)

El Gobierno ofreció el cobro a diciembre 2016 de un bono de $1.000 para los jubilados de la mínima y beneficiarios de AUH y junto con ello la eximición de ganancias al segundo aguinaldo para trabajadores que pagan ganancias de la cuarta categoría hasta un sueldo bruto de $55.000. En este marco, resulta interesante mencionar cual es el impacto de esta medida sobre el conjunto de los trabajadores.

En principio, la estimación propia (CEPA) de trabajadores aportantes a la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias alcanza a 1.113.093 casos. Esto significa que sólo alrededor del 11% de los trabajadores se encuentran alcanzados por Ganancias, lo que equivale asimismo al 18% de los trabajadores registrados de SIPA (privados).

Esta información indica que la amplia mayoría de los trabajadores, al no estar alcanzados por ganancias, no reciben beneficio alguno con la decisión de Cambiemos de eximir el medio aguinaldo del pago del impuesto, quedando sujetos sólo a la posibilidad de recibir el bono a discutirse con las cámaras empresarias.

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Resulta útil indicar que el límite de $55.000 de sueldo bruto deja afuera a una porción de asalariados de altos ingresos. Con ello, estimaciones propias indican que existirían 393.566 casos de trabajadores con cargas de familia, y cuya ganancia sujeta a impuesto no supera los $260.000 anual, mientras que 209.542 trabajadores no tienen cargas de familia y la ganancia sujeta a impuesto no supera los $390.000 anual (límites para encuadrar en el beneficio). Esto significa que sólo son 603.108 los trabajadores que quedan eximidos, lo que implica que la medida implementada para el mes de diciembre de 2016 alcanza al 6,19% de los trabajadores registrados (si se considera al conjunto de trabajadores según SRT) y 9,84% de los registrados del sector privado (si se considera la información de trabajadores registrados de SIPA).


(13) En base a Anuario Estadísticas Tributarias de AFIP, estadísticas de 2010 a 2014. Para este cálculo propio se analizó la cantidad de trabajadores que tributaron Ganancias por cuarta categoría de 2010 a 2014. Se aplicó el promedio geométrico a la variación en la cantidad de alcanzados por el impuesto para estimar los casos de 2015. Este método sobreestima la cantidad, dado que el decreto de CFK establecía una base de datos fija para ganancias donde solo cambiaban quienes conseguían trabajo nuevo. Esto puede notarse en que la variación de 2013/2014 es mucho menor que las anteriores. La estimación para 2016 se basa en la reducción de 180,000 personas (anunciado por Cambiemos) y la adición de 220,000 que se incorporaron a pagar ganancias al modificarse el computo según el decreto mencionado

VI. Conclusiones

1) Para el mes de diciembre de 2016 la jubilación mínima habrá retrocedido 12,89% en su poder de compra respecto del aumento de septiembre 2015, previo a la aceleración inflacionaria post-devaluación e incremento de tarifas de servicios públicos. Considerando que la oferta actual del gobierno nacional consiste en una suma fija para jubilados a fin de año, para “recuperar” esta caída y volver al punto de partida de diciembre de 2015 el bono debería ser superior a 345,84 pesos –remarcando que se toma una inflación subestimada para la canasta de los jubilados, como es IPC CABA-. Pero cabe indicar que en el mes de enero de 2017 el poder de compra de la jubilación mínima inmediatamente se ubicaría en “foja cero”: 6,11% por debajo respecto de diciembre 2015, dado que se trataría de una suma fija y no de un aumento del haber mínimo a los jubilados.

2) Si se quisiera equiparar el poder de compra de la jubilación mínima con bono incluido a diciembre 2015 (la cual se encontraba 4,63% por encima del poder adquisitivo de diciembre de 2014), habría que adosarle a la suma mencionada de 345,84 pesos un total de 561 pesos (que son 400 pesos actualizados por una inflación de 40,25% entre diciembre 2015 y diciembre 2016). Eso arrojaría un bono de 906,84 pesos a percibirse en diciembre de 2016 que sólo serviría para equiparar en un solo mes –diciembre- el poder adquisitivo del año pasado y fue calculado con un índice de precios minoristas –IPC CABA- que no refleja fielmente la evolución de los precios de la canasta del jubilado de la mínima.

3) Respecto a los trabajadores del sector privado, el bono se estima como el monto monetario necesario para equiparar en términos de poder adquisitivo o poder de compra a la paritaria 2015/2016, respecto de la paritaria 2016/2017. Los valores están expresados de acuerdo a las categorías representativas de uno de los seis convenios (véase punto III). El cálculo se realiza considerando las diferencias de poder adquisitivo mensuales para cada periodo paritario tomando como base el sueldo básico del último mes del periodo paritario en 2017 (en cada convenio). Como se visualiza en el Cuadro N° 1c, el bono para cada uno de los convenios analizados alcanza los siguientes montos: $ 14.867,60 para metalúrgicos, $12.975,08 para comercio, $8.962,81 para construcción, $10.416,49 para gráficos, $13.435,71 para gastronómicos y $6.335,71 para la administración pública.

4) En lo que respecta a las negociaciones colectivas, en la paritaria 2015/2016 y considerando el conjunto de los 13 gremios analizados, estos se encaminaban a ganarle a la inflación en promedio en 3,06% en 2015/2016. Sin embargo, al cierre del periodo de esas paritarias se encontraron con una caída de algo más de 7%. En definitiva, quedaron 10% por debajo de lo que imaginaban a la hora de la discusión paritaria.

5) Como indican las líneas punteadas en los Gráficos Nº 3 a N° 8, los niveles de poder adquisitivo con que se encara la negociación paritaria de 2016/2017 resultan en todos los casos muy inferiores a los “pisos” de la negociación 35 2015/2016 (al observar el poder adquisitivo del mes anterior de inicio de la vigencia de cada paritaria y compararlo con mismo mes del año anterior).

6) En lo que respecta a la discusión 2016/2017, se puede inferir que los gremios lograron romper el “marco” de la negociación propuesta por el gobierno (14) , superando la pauta paritaria de entre 20 y 25% indicada por Prat Gay y el propio Macri a principios de año. Esto permitió morigerar los niveles de caída real de los salarios básicos.

7) Con estas negociaciones 2016/2017 y considerando la inflación prevista por el Gobierno (REM-BCRA), dichos gremios lograrían recuperar algo del terreno perdido, quedando de todas formas 2,32% en promedio por debajo de la inflación (teniendo en cuenta ambas paritarias). Sin embargo, si consideramos que las negociaciones de 2015/2016 se encaminaban a ganar 3,06%, los gremios en el mejor de los casos manifestarían una pérdida de 5,46% de su poder adquisitivo en promedio15 .

8) Si se cumplieran los niveles de inflación esperados por el Gobierno, siete gremios de los seleccionados lograrían al cierre de las paritarias 2016/2017 quedar “empatados”, mientras que los otros seis mantendrían una pérdida de poder adquisitivo de 5% en promedio.

9) Tal como se observa en el Cuadro N° 19, el mecanismo de ajuste no sólo ha sido el de la caída del salario real, sino también a través de despidos. Del análisis puede concluirse que de los trece gremios analizados, cuatro pierden poder adquisitivo y se ajustan con despidos, cinco gremios ajustaron por despidos, dos por salarios y sólo dos mantuvieron su situación previa. En definitiva, puede entenderse que la clase trabajadora no es homogénea, distinguiéndose situaciones y gremios que quedan en mejor posición que otros. No obstante, aún recuperando posiciones en términos de negociación colectiva, ello no logró evitar el ajuste por la vía de los despidos e incluso a través de la quita de horas extras y adicionales.

10) Una constatación central es que el poder adquisitivo promedio fue muy superior a lo largo del periodo 2015/2016 respecto de lo que se proyecta para el periodo 2016/2017. En el Cuadro N° 4 vemos que si bien la paritaria 2015/2016 pierde al cierre más que la paritaria 2016/2017, el poder de compra promedio de la primera es superior para todos los sectores (tomando como base último mes de paritaria 2014/2015). Esto sucede porque durante buena parte de 2015 los salarios reales fueron muy elevados y se conjugaron con una muy intensa caída en los últimos cuatro meses del periodo de vigencia de dicha paritaria.

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11) La eximición de ganancias para el medio aguinaldo acordada con el Gobierno para trabajadores que pagan ganancias de la cuarta categoría preocupa sólo a aproximadamente 1.113.093 trabajadores alcanzados por ganancias (alrededor del 11% de los trabajadores registrados o el 18% de los trabajadores registrados de SIPA, sector privado). Pero como el límite de la medida es hasta sueldos brutos de $55.000, el alcance real beneficia sólo al 6% de los trabajadores registrados o el 10% de los asalariados sector privado. Esta información indica que la amplia mayoría de los trabajadores, al no estar alcanzados por ganancias, no reciben beneficio alguno con la decisión de Cambiemos de eximir el medio aguinaldo del pago del impuesto, quedando sujetos sólo a la posibilidad de recibir el bono a discutirse con las cámaras empresarias.

 

ANEXO 1

Remuneraciones promedio (SIPA-AFIP) de ramas de actividad seleccionadas

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45

Estas evoluciones expuestas para las actividades de Construcción, Comercio y Reparaciones y Hoteles y Restaurantes, al resultar promedios de remuneraciones registradas en la base del SIPA, incluyen tanto el efecto de la inflación como de la reducción de horas extras y adicionales. Puede notarse que las caídas de salario real en los últimos meses del periodo paritario 2015/2016 (de enero a junio del presente año) son coincidentes con el análisis realizado.

 

ANEXO 2. Ejercicios sobre impuesto a las ganancias y exención sobre medio aguinaldo

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