Errores y omisiones

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“Hay gente que no tolera que el Indec tenga credibilidad”  Jorge Todesca, 17/03/2017


El jueves 16 de marzo se conoció la tasa de desocupación estimada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos –INDEC-, del orden del 7,6% para el cuarto trimestre de 2016, abarcando 31 aglomerados urbanos. Las estimaciones previas habían arrojado guarismos de 9,30% y 8,50% para el segundo y tercer trimestre de 2016, respectivamente. En este sentido, los últimos datos publicados han contribuido a validar un discurso oficial asociado a la “reactivación” económica.

En el presente documento se tiene por objetivo analizar las modificaciones recientes que ha experimentado la metodología de la EPH y el impacto que esta alteración ha reportado sobre los guarismos oficiales de desocupación. En efecto, si bien las autoridades de la actual gestión del INDEC no habían cuestionado –previo a integrar el organismo-, la información que proporciona la Encuesta Permanente de Hogares (que mantiene una aplicación desde el año 1973, la cual fue crecientemente expandida hasta cubrir a 31 aglomerados urbanos), las publicaciones de los índices de pobreza y desocupación a lo largo de 2016 incluyeron nuevas críticas a las mediciones previas, publicadas en el gobierno anterior. Si revisamos las precedentes polémicas vinculadas a las estadísticas oficiales, los cuestionamientos de los dirigentes de Cambiemos se habían dirigido, centralmente, a la rigurosidad de los datos publicados por el Índice de Precios al Consumidor –IPC-1, los cuales adicionalmente arrojaban un manto de sospecha sobre los números de pobreza.

En la medida en que los últimos informes del organismo, en 2016, refieren nuevamente a correcciones que fueron efectuadas a la metodología de la EPH (que impactan sobre los datos de desocupación que aquí trataremos, y asimismo sobre pobreza), esto hace necesario una revisión crítica de tales indicadores.

El punto de partida

Si bien no se cuenta con los resultados de la EPH para el cuarto trimestre de 2015 y el primero de 2016, es posible estimar con alguna leve variación la evolución de la tasa de desocupación de dichos periodos, analizando el comportamiento de la tasa de desocupación en la Ciudad de Buenos Aires, publicada por la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI) dependiente de la Dirección General de Estadística y Censos de CABA. Esto es lo primero que se requiere: determinar el punto de partida de la gestión de Cambiemos.

Gráfico 1. Evolución de la tasa de desocupación en Ciudad de Buenos Aires (según Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos –ETOI-, de la Dirección General de Estadística y Censos de CABA) y de los 31 aglomerados urbanos a nivel nacional (según EPH-Indec).

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La actual administración del Indec omitió la publicación de la EPH del cuarto trimestre 2015 y primer trimestre 2016 (como se observa en la línea de puntos en el Gráfico 1). En virtud del grafico precedente, no obstante, es posible inferir la evolución de la tasa de desocupación a nivel nacional (31 aglomerados urbanos), considerando la misma evolución que la tasa de desocupación publicada por el Instituto de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires con una encuesta (ETOI) que se aplica desde el cuarto trimestre de 2014. El punto de partida de la gestión de Cambiemos es una tasa de desocupación de 5,4%, dato que se corresponde con un aproximado de 644.000 desocupados, en relación a una Población Económicamente Activa –PEA- de 11.900.000, para una población estimada en la EPH de 26,9 millones de personas.

Cuadro 1. Evolución de la tasa de desocupación, 31 aglomerados urbanos, primer trimestre 2015 – cuarto trimestre 2016
Valores porcentuales

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Gráfico 2. Tasa de desocupación al cuarto trimestre, 31 aglomerados urbanos, 2003-2016
Valores porcentuales

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La omisión del punto de partida no es el único mecanismo que ha intentado utilizarse para minimizar el incremento de la tasa de desocupación en el primer año de Cambiemos. Adicionalmente, las modificaciones de la EPH al tercer trimestre de 2016 han significado una virtual moderación del incremento de la tasa de desocupación en el período referido.

Cambios en proyección de la muestra de la EPH: la modificación de proyección poblacional

A pesar de ser elevado, el 9,3% al segundo trimestre (virtualmente presentado como punto de partida, en virtud de la no publicación del 5,4% de diciembre 2015) incluye una importante modificación en la proyección poblacional de la Encuesta Permanente de Hogares. Este cambio de metodología, cuya difusión coincide con la publicación de los microdatos de la EPH por primera vez luego del vacío de información desde el tercer trimestre de 2015, subestima sensiblemente el valor de la desocupación. La nueva base de microdatos fue publicada en agosto de 2016 conjuntamente con un comunicado denominado “Consideraciones sobre la revisión, evaluación y recuperación de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), (INDEC, 2016)”2. En un apartado del mismo se advierte acerca de la existencia de cambios en el diseño de la muestra y en las proyecciones de población. Este cambio consistió en modificar las proyecciones demográficas de población elaboradas para los aglomerados que forman parte de la medición de la EPH. Dicha alteración se sustentó, según el propio documento, en el hallazgo de múltiples inconsistencias correspondientes a las encuestas publicadas a partir de 2013.

Cabe explicar, antes de avanzar en el desarrollo de las modificaciones efectuadas, que a partir de la muestra utilizada por la EPH3, los resultados obtenidos pueden extenderse a un conjunto aún mayor de población, que alcanza unos 27 millones de personas y casi 9 millones de hogares. Dicho proceso se conoce técnicamente como proyección y el conjunto de individuos y hogares que representa la encuesta es el Dominio de Proyección. Específicamente, se citan en el documento que “Los problemas identificados hasta el momento son de cobertura, habiéndose detectado aglomerados donde los resultados se difundían como si correspondieran a toda su extensión geográfica pero las viviendas que podían ser seleccionadas para la muestra provenían de sólo una parte del aglomerado, quedando las áreas periféricas fuera de cobertura en general”.

La “Nueva EPH” declara corregir las proyecciones poblacionales a la población total de una manera diferente a como lo hacía la vieja EPH. Este es el punto más sensible, ya que la proyección a la población total se realiza en función de modelos demográficos que incluyen supuestos sobre el crecimiento poblacional tomando como base el censo de 2010. Son modelos matemáticos complejos, los cuales, según el informe de prensa del Indec de Todesca, en el caso especial de los Partidos del Gran Buenos aires, arrojaban una diferencia en la proyección al segundo trimestre de 2016 de más de 800.000 individuos. No obstante, no fueron dados a conocer los modelos poblacionales que sirven de base a la nueva proyección ni se determinaron los detalles sobre los errores (o inconsistencias) que existían en las mediciones previas. Como mostraremos en las siguientes líneas, todos estos cambios tienen el efecto de mejorar los indicadores socioeconómicos (minimizar la desocupación, la desigualdad y la pobreza), respecto de lo que los mismos hubieran resultado con la antigua metodología.

La principal constatación que puede efectuarse, al comparar las proyecciones poblacionales de la muestra4 del segundo trimestre de 2015 y la del segundo trimestre de 2016, reside en los cambios en las proporciones etarias. Los menores de 18 años disminuyeron en -518.002 individuos, reduciéndose de 29,42% a 27,14% sobre el total poblacional proyectado; los individuos entre 18 y 65 se incrementaron en 354.535 casos, mientras los mayores de 65 aumentaron en 516.056 individuos.

La variación en las proporciones etarias tiene un potencial efecto sobre diversos indicadores, siendo el más directo el impacto que se verifica sobre la tasa de actividad. La tasa de actividad es la relación entre la Población Económicamente Activa (ocupados más desocupados) respecto de la población total. Al cambiar la proporción de mayores y menores respecto de los adultos entre 18 y 65, la tasa de actividad puede subir, ya que los menores de 16 años son inactivos por definición, y los menores entre 16 y 18 son en su gran mayoría inactivos. Lo mismo sucede con los mayores de 65. La tasa de actividad aumentó de 44,4% a 46,0% entre el segundo trimestre de 2015 y el segundo trimestre de 2016 (Gráfico 3).

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Concretamente, como se observa en el Grafico 3, se quitan menores y se agregan adultos, lo que genera que se incremente la Población Económicamente Activa.5 Si la fórmula de la tasa de desocupación consiste en la división entre el total de desocupados y la Población Económicamente Activa, al agrandarse el denominador, la tasa de desocupación resulta en un número más bajo. A modo ilustrativo, si la encuesta releva 10 desocupados sobre un total de 100 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es del 10%; pero si releva esos mismos 10 desocupados sobre un total de 125 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es de 8%. Este efecto resulta de proyectar los resultados de la encuesta realizada a un universo que aumentó por la incorporación de adultos.

Este cambio, justificado en “problemas de proyección de la encuesta anterior” altera todos los resultados de allí en adelante, por ende no sólo altera el guarismo publicado al segundo trimestre de 2016 sino que arrastra los cambios al número de desocupación del tercer y cuarto trimestre 2016. La estimación para el segundo trimestre de 2016 considerando las estimaciones de la EPH previas alcanzaría el valor de 9,59%.

Cuarto trimestre 2016: “efecto desaliento”

Como se detalló precedentemente, la tasa de desocupación del cuarto trimestre de 2016 fue de 7,6%, luego de un segundo y tercer trimestre de dicho años que habían llegado a 9,3% y 8,5% respectivamente.

Según el informe “Mercado de Trabajo, principales indicadores” publicado por Indec al cuarto trimestre de 2016, puede computarse una reducción en la cantidad absoluta de desocupados pasando de 1.069.000 a 937.000 casos en dicho trimestre respecto del trimestre anterior, pero se observa que ese proceso no reporta a la creación de empleo genuino, sino a la caída de la PEA que el Indec atribuye al efecto desaliento de los desempleados. El organismo mencionó en el informe de prensa que “los resultados del cuarto trimestre de 2016 no presentan diferencias estadísticamente significativas en el empleo con relación al trimestre anterior” y que “disminuye la actividad y la desocupación por refugio de la inactividad”.

Siguiendo los datos publicados, se observa que el último informe al cuarto trimestre de 2016 arroja unos 132.000 trabajadores desocupados menos, pero a la vez, como se observa en el Cuadro 2, existe una reducción de más de 149.000 trabajadores en la PEA. Es decir, más del 100% de los casos que explican la baja del desempleo están relacionados con el efecto desaliento.

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esta visión es que, al desagregar por sexo, se observa que casi la totalidad de las personas que salieron a buscar empleo son mujeres (la tasa de actividad pasó de 48,9% a 51,3%), en un contexto en el que el empleo entre los hombres, usualmente jefes de hogar, cayó (la tasa de empleo pasó 55,6% a 55,1%)”.

Estimaciones

Considerando el efecto de ambas variables, la modificación de la proyección poblacional y el efecto desaliento, la tasa de desocupación tendría un valor superior al estimado en el tercer y cuarto trimestre de 2016.

A continuación se presentan dos estimaciones alternativa para la tasa de desocupación al cuarto trimestre 2016: la primera (a) considera sólo la modificación de la proyección poblacional (a) y la segunda (b), adiciona a dicha modificación el efecto desaliento.

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Al estimar la tasa de desocupación sin la modificación de la proyección poblacional el valor al cuarto trimestre 2016 asciende a 7,78%, mientras que si adicionalmente no se considera el efecto desaliento, la tasa podría alcanzar 8,78%, es decir, entre 2,38 y 3,38% por encima de lo estimado para el cuarto trimestre de 2016. Si se contempla que la variación entre el cuarto trimestre de 2015 y 2016 alcanzaba la cantidad de 270.000 casos de desocupados nuevos considerando la proyección de la muestra alcanzada por la EPH y 430.000 sobre la población total, la diferencia de estimación podría ser cercana a 15.000 y 40.000 casos adicionales, al considerar sólo el impacto de la modificación de la proyección poblacional y entre 140.000 y 240.000 casos adicionales –respectivamente- si se toma omite el efecto desaliento.

Conclusiones

Salto en la desocupación. La publicación de la tasa de desocupación correspondiente al cuarto trimestre de 2016 fue anunciada por el oficialismo como un dato positivo, que mostraba la reducción del indicador. Sin embargo, si efectuamos la comparación con el mismo trimestre, un año antes, el salto implica un incremento de 2,2 puntos porcentuales en un año (de 5,4% a 7,6%). Es decir, un aumento de 270.000 personas sin trabajo en relación a la PEA de la EPH y unos 430.000 casos considerando el conjunto de la población.

Proyección poblacional. La modificación de la proyección poblacional realizada desde la primera medición del INDEC bajo la administración de Todesca implica concretamente que se quitan niños y se agregan adultos, lo que genera que crezca la Población Económicamente Activa. Si la fórmula de la tasa de desocupación consiste en la división entre el total de desocupados y la Población Económicamente Activa, al agrandarse el denominador, la tasa de desocupación resulta en un número más bajo. A modo ilustrativo, si la encuesta releva 10 desocupados sobre un total de 100 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es del 10%; pero si releva esos mismos 10 desocupados sobre un total de 125 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es de 8%. Este efecto resulta de proyectar los resultados de la encuesta realizada a un universo que aumentó por la incorporación de adultos.

Efecto desaliento. El efecto desaliento en este periodo podría encontrar razones en el recurrente resultado negativo de sucesivas entrevistas – o inexistencia de oportunidades laborales-, lo que termina por generar escepticismo en la búsqueda de empleo. Esto, en definitiva, no sólo expresa la ausencia de generación de empleo en un periodo donde los dirigentes de Cambiemos insisten en que se modificó la dinámica del empleo, sino que además resulta tan dificultoso o desalentador el contexto económico que disuade a los desocupados de las búsquedas laborales. Sin embargo, este efecto resulta llamativo ya que en momentos de recesión económica, donde los hogares tienen menos ingresos, suele ocurrir que más miembros del hogar intentan buscar trabajo – incrementando consiguientemente la PEA, como detalla el “efecto trabajador adicional” (ver Lundberg, 1985)-.

Estimaciones. Al estimar la tasa de desocupación sin la modificación de la proyección poblacional, el valor asciende a 7,78% para el cuarto trimestre de 2016, mientras que si adicionalmente se omite el efecto desaliento, la tasa podría alcanzar 8,78%, es decir, entre 2,38 y 3,38% por encima de lo estimado para el cuarto trimestre de 2016. Si se considera que la variación entre el cuarto trimestre de 2015 y 2016 alcanzaba la cantidad de 270.000 casos de desocupados nuevos -tomando la proyección de la muestra alcanzada por la EPH- y 430.000 sobre la población total, la diferencia de estimación podría ser cercana a 15.000 y 40.000 casos adicionales al contabilizar el impacto de la modificación de la proyección poblacional. Si además se omite el efecto desaliento –es decir, se computan a esos trabajadores desalentados como desocupados y no como inactivos- se agregan entre 140.000 (para la proyección muestral alcanzada por la EPH) y 240.000 (considerando población total) casos adicionales respectivamente.

– En síntesis, tanto la modificación de la proyección poblacional como el efecto desaliento, efecto improbable en el corto plazo, constituyen variables que impactan en un menor guarismo de desocupación, que se reduce en dos trimestres sucesivos sin que ello signifique generación de puestos de trabajo.

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