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Asignaciones: incumplimientos y recortes - Análisis de los datos oficiales a marzo de 2017

En el presente documento se analizan dos series estadísticas provistas por el Boletín Mensual de ANSES, con vigencia hasta marzo 2017. En primer lugar, y en base al Sistema Único de Asignaciones Familiares (SUAF), se efectúa un contraste entre los anuncios de la gestión Cambiemos respecto de la incorporación de monotributistas a la asignación familiar y las asignaciones efectivamente otorgadas. En segundo lugar, se observan las significativas bajas en las cantidades de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.

El Régimen de Asignaciones Familiares de la ley 24.714 determina un subsistema contributivo (el SUAF) fundado en los principios de reparto de aplicación a los trabajadores que presten servicios remunerados en relación de dependencia en la actividad privada, cualquiera sea la modalidad de contratación laboral, beneficiarios de la Ley sobre Riesgos de Trabajo y beneficiarios del Seguro de Desempleo, y para las personas inscriptas y con aportes realizados en el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (RS o monotributistas).

A la vez, la misma ley 24.714 establece un subsistema no contributivo compuesto por la Asignación por Embarazo para Protección Social y la Asignación Universal por Hijo para Protección Social, destinado, respectivamente, a las mujeres embarazadas y a aquellos niños, niñas y adolescentes que pertenezcan a grupos familiares que se encuentren desocupados o se desempeñen en la economía informal.


Asignaciones Familiares para Monotributistas: 39% de lo prometido

En abril de 2016, en un centro de jubilados (y acompañado por la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley, el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca y el Director del ANSES, Emilio Basavilbaso), el presidente Mauricio Macri anunció la incorporación de los hijos de los trabajadores monotributistas al régimen de Asignaciones Familiares. En ese momento, se celebró la inversión social –que ascendía a 4.400 millones de pesos en el 2016- financiada a partir de aportes del monotributo e ingresos generales provenientes del ANSES y del Tesoro. Ese anuncio implicaba que 514.000 niños comenzarían a recibir la asignación mensual (Ámbito Financiero, 15/04/2016).

La grandilocuencia del anuncio choca con los datos de la realidad. Cuando se analizan los informes publicados por la ANSES en referencia a las asignaciones se observa que en abril de 2016 se incorporan solamente 203.090 nuevos niños beneficiarios en el SUAF1, es decir, apenas un 39% del total anunciado.

Si bien luego del ingreso inicial se produce un aumento en la cantidad de hijos de monotributistas hasta llegar en marzo de 2017 a 318.163 casos, el aumento está relacionado con el incremento de monotributistas, tal como se percibe en el gráfico siguiente.


Las bajas en AUH

En paralelo, en el caso de la AUH, y tal como se observa en el gráfico siguiente, cuando se computan los casos registrados entre enero del 2017 y marzo 2017, el resultado es la suspensión o quita de 231.542 asignaciones. En definitiva, se observa que la cantidad de beneficiarios en marzo de 2017 revela una cantidad todavía más baja que la existente a diciembre de 2015.

Esta decisión no resulta aislada. Se enmarca en la política estatal de reducción del gasto social, como la suspensión de medicamentos para jubilados, el retiro de las pensiones para personas con discapacidad, madres de siete hijos o por viudez, o las masivas suspensiones del Plan Progresar.


Las razones de las bajas en la AUH

Las bajas producidas están relacionadas esencialmente con incumplimientos en la presentación de documentación. De hecho, el Anses informa en la liquidación de febrero, que se han suspendido una sensible cantidad de beneficios, dados de baja al mes siguiente. Aunque no tiene rigor estadístico, un breve relevamiento de secundarios del conurbano bonaerense (Tigre, San Fernando, San Martin, San Isidro) indica que en los últimos dos años dejaron el secundario aproximadamente un 20% de los alumnos por diversas razones: dejaron de percibir becas, cuestiones laborales, y embarazo adolescente. Asimismo, de diversas salas de salud de la provincia indican que la deteriorada situación económica impacta en menores controles de salud de los niños, por lo que dichas familias no cuentan con la libreta sanitaria al día.

Tal como se observa en los gráficos 2 y 3, la variación de alumnos de un año presenta en los niveles iniciales y secundarios una relación estrecha. Es de esperar que, luego de la caída de salario real en 2016, se produzca una caída en la cantidad de alumnos en estos niveles en 2017.


Pérdida de poder adquisitivo en AUH

No sólo se trata de la perdida absoluta de los ingresos vía suspensión o baja de la AUH, sino que desde diciembre de 2015 en adelante se produjo una fuerte reducción del poder adquisitivo del valor de la asignación. Si se toma en cuenta el período 12/2014 a 11/2015, el promedio de poder adquisitivo fue de 98,16 (9/2014 base 100), mientras que el promedio de 12/2015 a 05/2017 fue de 91,79, es decir, más de 6 puntos porcentuales menos.

En suma, y como es posible visualizar en el Gráfico 2, la caída de 6 puntos porcentuales única a los ingresos reales vía Asignación Universal por Hijo en un nivel sustantivamente inferior a la etapa anterior.

Finalmente, cabe remarcar que estos retrocesos tienen enormes impactos económicos. Los programas sociales, como es el ingreso canalizado a través de la Asignación Universal por Hijo, no sólo constituyen derechos del conjunto de los niños/as y adolescentes menores de 18 años, sino que tienen un relevante efecto económico, que impacta positivamente en la expansión de la demanda agregada –vía consumo- y deriva en mayores niveles de crecimiento económico.

Los sectores beneficiarios de AUH, dada sus características de inserción en el mercado de trabajo y bajos ingresos (desempleados, en la informalidad, o monotributistas) detentan una elevada propensión al consumo, es decir, destinan para el consumo gran parte de sus ingresos (la propensión al ahorro, en efecto, se ubica entre las familias más pudientes, en los deciles más altos del conjunto de la población). Estos sectores son un factor de la demanda que, asimismo, cobra mayor relevancia en un contexto de recesión como el que nuestro país está experimentando. Cuando se revisan los datos de la caída de las ventas minoristas o de las ventas en supermercados, se comprueba que las actividades más golpeadas por esta caída del poder adquisitivo tienen que ver con los consumos básicos.


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