La Bolsa creció 5,5% y el dólar blue subió a $ 15,90

BLUE

Mercados. Tras la baja de ayer, los mercados continúan mostrándose optimistas ante un eventual triunfo de Macri. Volaron hasta 14% las acciones en Wall Street y hasta 8% los bonos.

Excitados
Estos últimos días los medios hegemónicos han insistido en el alza de acciones en la Bolsa luego del resultado del 25 de octubre (de los bancos, en pos de una eliminación de controles y dada la expectativa devaluacionista, de compañías energéticas que esperan el ajuste de tarifas, y curiosamente de la firma Caputo, socio de Macri).
Nuevamente hoy el diario Clarín publica una nota que realza el optimismo de los “mercados”: “El mercado ve cercanía de Macri con Massa, además, De La Sota afirmó que no votaría a Scioli. Un triunfo del líder de Cambiemos le daría más fortaleza al mercado”, señaló Ignacio Martinangeli, de la sociedad de bolsa Arpenta, que también habló de “excitación” en los actores de la plaza.
¿Qué es la fortaleza del mercado?
Fin de regulación de los bancos: significa el aumento de los márgenes de ganancia ya elevados que ha obtenido el sector bancario durante el kirchnerismo. En agosto 2015, los bancos ganaron 2.659 millones de pesos, un 15,2% por encima del mes de agosto del año anterior, mientras que en los últimos doce meses ganaron 27.009 millones de pesos. La desregulación es sinónimo además de la posibilidad de canalizar el ahorro (que en una economía fuertemente bancarizada se ubica en los bancos) en el negocio financiero, sin compromisos de préstamos al sector productivo, y la liberación de la fijación de tasas de interés (carente además de topes como el CFT -costo financiero total- que actualmente se regula). Finalmente, para los bancos el endeudamiento en puerta que significaría el triunfo de Macri, traería un negocio millonario tan solo en materia de comisiones: con el Blindaje y el Megacanje a finales del 2000, los bancos gestores cobraron una comisión de 147 millones dólares.
Endeudamiento: Significa la pérdida de independencia en materia económica. Bajo tecnicismos tales como “metas fiscales”, “ahorro público”, “racionalización del gasto”, “eficientizar el Estado”, los pedidos del FMI, particularmente en el marco del Blindaje, fueron los siguientes:
•    Reforma Previsional: eliminar la Prestación Básica Universal y elevar la edad jubilatoria de las mujeres.
•    Racionalización de la administración pública: básicamente, consistía en achicar el Estado, tal vez porque se seguía pensando que eso era “agrandar a la Nación”.
•    Reducción del gasto público: con el objetivo de garantizar el equilibrio fiscal (el gobierno llegaría incluso a intentar eliminar el déficit por ley, con la llamada Ley de Déficit Cero). En el segundo semestre de 2001 el gobierno ajustaría el gasto en 4.000 millones de pesos, cifra equivalente al 1,5% del PBI. 2.100 millones de esos 4.000 serían recortados a las provincias. Las otras dos partidas ajustadas serían las prestaciones a la seguridad social (jubilaciones) y los salarios del sector público.
•    Reestructuración de la ANSES y del PAMI: a lo que se le agregaba la desregulación de las obras sociales.
•    Firma por parte de todas las provincias del Compromiso Federal para el Crecimiento y la Disciplina Fiscal: que congelaría el gasto primario público de la Administración Nacional y Provincial. Los pedidos del fondo para un nuevo endeudamiento:
Devaluación: su efecto es la transferencia de ingresos desde los trabajadores (que perciben ingresos fijos) hacia los empresarios  particularmente exportadores (dado que significa una reducción del costo salarial medido en dólares y una multiplicación de sus ingresos dado que perciben ingresos variables).
Revisemos los impactos de las devaluaciones acompañadas de paquetes de ajuste en la Argentina:
•    Rodrigazo: La devaluación del 719% en 1975 fue acompañada por un fuerte incremento de tarifas en distintos rubros (Nafta Especial 172,7%; Nafta Común 181,3%; Otros Combustibles 52%; Electricidad 40-50%; Gas 40-60%; Transporte Público 75%; Subtes 150%). Estos aumentos se tradujeron en un efecto disparador en el resto de los precios. Asimismo, en materia de política laboral Celestino Rodrigo desarticuló los mecanismos establecidos por el peronismo, que brindaban la posibilidad de controlar precios y salarios en forma conjunta con paritarias celebradas en el marco del Pacto Social.
Impactos. Los tarifazos y la inflación hicieron mella en el salario real y llevaron a la caída de la participación de los trabajadores en el ingreso del 48,5% al 45%, la cual se profundizó con las políticas de la dictadura de congelamiento de salarios y liberación de precios de mayo de 1976, llevando dicha participación al 30,4%.
•    Crisis de 1981: En el marco de un proceso económico desindustrializador y de redistribución regresiva impulsado por la dictadura, la devaluación durante 1981 fue del orden del 226%. En una primera instancia, durante la gestión de Sigaut se aplicaron tres devaluaciones sucesivas, pero fue posteriormente con Alemann que se implementaron políticas de ajuste sustentadas básicamente en el congelamiento de los salarios y el recorte de los subsidios a las empresas estatales. Coronando la transferencia de ingresos, casualmente en el mismo año se inició la estatización de la deuda privada a través de los seguros de cambio.
Impactos. Entre 1980 y 1981 el desempleo pasó del 2,6% al 6% y los asalariados perdieron 6,8 puntos de su participación en el ingreso (de 29,4% a 22,6%).
•    Hiperinflación de 1989: Instada por presiones de los acreedores externos, en una puja con los grupos económicos locales por la apropiación del excedente, la devaluación llegó al 2038%. La magnitud de semejante shock económico generó las condiciones políticas para la aplicación de un feroz ajuste: en septiembre de 1989 la Ley de Emergencia Económica (23.697) suspendió por 180 días los subsidios y subvenciones, los regímenes de promoción industrial, los regímenes de promoción minera y el régimen de compre nacional; prohibió por igual plazo efectuar contrataciones o designaciones de personal que incrementaran el gasto en el ámbito del Poder Legislativo, del Poder Judicial y de la Administración pública centralizada y descentralizada. Por su parte, un mes antes había sido sancionada la  ley de Reforma del Estado, que declaró la necesidad de privatizar una extensa lista de empresas estatales y delegó en el presidente elegir la manera específica de realizarla.
Impactos. El desempleo pasó del 5,7% al 7%, y el subempleo de 7,4% al 8%; la pobreza aumentó del 32,3% al 47,3% y la indigencia del 10,7% al 16,5%. La participación de los asalariados pasó de 29,4% a 26,7%.
•    Fin de la convertibilidad: En el año 2001, luego de los fallidos recortes de López Murphy, Cavallo impulsó la Ley de Déficit Cero, que significaba la reducción del gasto público en 1500 millones de pesos, tanto para la nación como para las provincias. La imposibilidad de hacer frente a los pagos de la deuda con los repetidos ajustes y la insostenibilidad del costoso 1 a 1 llevaron a una devaluación a principios de 2002 del 214%, que vino acompañada de la pesificación asimétrica. Remes Lenicov, bajo presión de los empresarios más poderosos, decidió pesificar las deudas privadas superiores a los cien mil dólares, a la relación un peso un dólar. Los depósitos de los ahorristas y los pases del Banco Central, en cambio, se pesificaron a 1,40 por dólar, al igual que los préstamos del sector público y los encajes bancarios. El costo de esta diferencia (socialización de las pérdidas), saldado con emisión de títulos públicos, compensaciones varias y auxilios públicos con líneas de redescuentos, implicó el aumento en aproximadamente 47.000 millones de dólares de deuda pública nacional nueva. Significó en un solo año, un incremento del 30% del pasivo público.
Impactos. La devaluación produjo una transferencia de ingresos del trabajo al capital en el orden del 9%. El salario real cayó un 30%, la pobreza se elevó al 54% y la indigencia al 30%. La participación de los asalariados en el valor bruto de producción cayó del 38% al 31% y la desocupación se elevó al 22,5%.
Podrá parecer una obviedad, pero el optimismo de los mercados que realza Clarín es la certeza del ajuste para las mayorías.

Julia Strada- Hernán Letcher

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