La concentración de la banca y el golpe a la economía solidaria

SOLIDARIA

*Por Ignacio Vila y Nicolás Taiariol para ANSOL

A partir del golpe cívico militar de 1976, Argentina entró en un proceso conocido como el de la valorización financiera. Básicamente, consistió en que paulatinamente se fue haciendo cada día más conveniente invertir la plata en el banco, comprar dólares y especular o jugar en la bolsa, que producir bienes. El proceso fue de tal éxito que la industria nacional quedó desmantelada en muchos sectores, desarticulada en otros, y en aquellos sectores de mayor rentabilidad, concentrada en pocas manos.

Este proceso que naturalmente avanzó en un crecimiento en el grado de bancarización ha dejado un saldo en el cual gran parte de la economía nacional pasa por los bancos. La tendencia a pensar que esto generó una multiplicación de la oferta de las entidades bancarias no sólo es errónea sino que pasó exactamente lo contrario.

Para el año 2003 el sistema financiero argentino contaba con menos de la mitad de entidades financieras que las que había en el año 1995. Las cajas de créditos cooperativas habían casi desaparecido y los bancos cooperativos, que para 1995 eran 38, se resumieron en 2. También la banca pública se achicó. La mayoría absoluta de los fondos pasó a manos de bancos privados, de sociedades anónimas que en muchos casos eran filiales de sucursales extranjeras y por esas cosas que pasan, las casa matrices pueden recibir las regalías de sus sucursales argentinas pero no son responsables ante sus quebrantos.

Finanzas y Economía Solidaria

En el año 1966 funcionaban 974 cajas de crédito, lo que representaba el 50% de las entidades financieras del país y el 10% de los depósitos.

A través de regulaciones surgidas en esos gobiernos de facto que respondía a intereses corporativos tanto internos como internacionales, se limitó el desarrollo de las cajas de crédito cooperativas y se concentraron las finanzas. Se promovió un cambio de modelo económico basado en la apertura y liberalización de la actividad económica que dio origen al modelo rentístico financiero con la última dictadura militar.

En 1976 se eliminó el régimen de nacionalización de depósitos y al año siguiente se modificó la Ley de Entidades Financieras. Se les vedó a las Cajas de Crédito operar con cuentas a la vista y se les otorgó la posibilidad de convertirse en bancos comerciales conservando su forma jurídica cooperativa. En 1977 se elevó el monto mínimo de capitales para las entidades cooperativas a $10 millones, lo que llevó a que muchas de ellas se fusionen.

El número de Cajas de Crédito se redujo de 375 a 77 bancos cooperativos y 102 Cajas de Crédito. Durante los años ’80 y ’90 se produjeron sucesivas modificaciones de la Ley de Entidades Financieras y la Carta Orgánica del BCRA, que tuvieron impacto sobre la operatoria de las Cajas de Crédito. En la actualidad existen operando 1 banco cooperativo y 1 Caja de Crédito Cooperativa.

Las cooperativas de crédito dominaban un porcentaje del mercado demasiado apetecible para la banca privada. No desconocían que ese dominio se debía a las condiciones especiales del sistema cooperativo basado en el autoahorro, tasas de interés y condiciones accesibles. Personas que en el sistema financiero tradicional no eran sujetos de crédito, sí lo eran ante las cajas de su zona de residencia. Prevalecía la confianza y el carácter de asociados. Las cajas de ahorro y crédito cubrían el territorio con una capilaridad extraordinaria, llegando a lugares donde a la banca tradicional no le interesaba establecer sucursales por falta de rentabilidad

En los 90, la Ley de Convertibilidad, la Ley de Reforma del Estado y la nueva Carta Orgánica del Banco Central desregularon fuertemente el mercado financiero, generando un avance en las privatizaciones y beneficiando fuertemente a los privados en desmedro de la banca pública y de la cooperativa.

Porcentaje de Entidades Financiera por naturaleza jurídica (1995-2003)

Durante estos últimos años han existido varias reformas para aumentar el rol del BCRA como organismo regulador del sector financiero. La reforma de su Carta Orgánica del 2012 es un claro ejemplo de esto. Los topes de las tasas de interés a los préstamos y a las comisiones impuestos son otros.

Los programas de inclusión social pagaderos en los bancos públicos, así como el paso ob

ligatorio de las cuentas de algunos sectores del sector público hacia los bancos públicos, ha hecho ganar participación de mercado en desmedro de los bancos privados.

Sin embargo los depósitos del sector público representan alrededor del 25% de los depósitos totales y los préstamos cerca del 10% del total. Esto se debe en parte al rol de la banca privada en los créditos al consumo y sus sistemas de alianzas con, por ejemplo, las grandes cadenas de comercialización de electrodomésticos.

Las cooperativas de crédito representan sólo el 9,8% del total de las cooperativas en Argentina de acuerdo al Censo de Inaes de 2007. Por otro lado, el 31,5% de las mutuales tienen aprobado el reglamento de ayuda económica. De ninguna manera esto significa que todas estas entidades se encuentren en la actualidad presando servicios financieros. Entre las cooperativas de crédito y las mutuales de ayuda económica no llegan a representar el 1,5% del total de préstamos de las entidades financieras locales.

Tanto la banco cooperativa, así como las cooperativas de crédito y las mutuales de ayuda económica, han quedado relegadas a un tercer o cuarto plano en lo que refiere al sistema financiero nacional.

Ante un contexto de bancarización sin precedentes, existen cada vez menos opciones para los usuarios. Los bancos privados no sólo manejan más del 70% de los depósitos y más del 80% de los préstamos, sino que además hay cada vez menos bancos privados. Las fusiones, adquisiciones, quiebras y otras yerbas, han generado un grado de concentración más que peligroso en un sector clave de cualquier economía. Esto ha generado una permanente remisión de utilidades de las filiales locales de bancos extranjeros hacia el exterior, fuga de capitales, y un rol claro y perverso en los negocios especulativos, sobre todo con el famoso “dólar blue”.

Don Arturo Jauretche ya lo anunciaba: “Destruir la nacionalización de la banca fue y es un objeto fundamental de los cipayos: retornar al sistema anterior a la misma. Los Bancos al margen del Estado.Pero los propietarios de los bancos privados no son los depositantes, sino un grupo de financieros que controla su capital accionario, recoge los ahorros de los depositantes y los dirige hacia fines que interesen a ese grupo financiero; así cuando ese grupo financiero está ligado con determinadas industrias, al desarrollo de esas industrias dirige la banca, teniendo en cuenta, no el tipo de desarrollo industrial que interesa al país, sino el que le interesa a su grupo. Cuando el banco es extranjero o está ligado a los intereses de la exportación o de la importación, dirigirá su política a beneficiar a exportadores e importadores, en una economía que ya ha sido puesta a disposición del interés comprador y vendedor extranjero (…) Una banca privada puede provocar una crisis deliberadamente, con que varios de los bancos se pongan de acuerdo, o puede hacerlo dejándose arrastrar por el pánico y por el sálvese quien pueda”.

 

* Integran Centro de Economía Política Argentina (CEPA ) – Instituto de Promoción de la Economía Solidaria (IPES)

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