La fábrica de pobres

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Macri prometió “pobreza cero”, pero el número de pobres e indigentes no para de crecer debido a la política económica.  La indigencia creció un 22% en el año y la vulnerabilidad un 35%. La pobreza ya alcanza al 33% de la población, sumando más de 1,5 millones de “nuevos pobres”. Desde hoy la Marcha Federal de la CTA intentará poner en el centro de la discusión este problema.

“Si cuando termine mi gobierno, no reduje la pobreza, significará que fracasé. No hay excusas”, le dijo Mauricio Macri a Karla Zabludovsky, la periodista mexicana que lo entrevistó hace algunas semanas para el sitio Buzzfeed. Lleva 8 meses y medio en el cargo y los números empeoraron. Por eso desde hoy la Marcha organizada por la CTA y más de 70 organizaciones arrancará desde cinco puntos del interior para converger en Plaza de Mayo el viernes buscando dejar en el centro de la discusión política este problema.

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA informó que desde que asumió el nuevo gobierno 1.400.000 personas pasaron a ser pobres: “Esta masa de segmentos de clase media baja o sectores populares constituyen los ‘nuevos pobres’ que emergen de medidas normalizadoras adoptadas por el actual gobierno”, señala el estudio a cargo del sociólogo Agustín Salvia.

El detalle de lo que está ocurriendo surge de las cifras que el Centro de Política Económica Argentina (CEPA) y el Instituto Nacional de Economía Popular (INDEP)dieron a conocer en su último estudio sobre niveles de pobreza e indigencia en nuestro país. Allí sostienen que “en definitiva, si se adiciona el fenómeno de la vulnerabilidad a la indigencia y pobreza, se observa que hacia junio más del 40% de la población se encuentra dentro de alguna de las tres condiciones en el Gran Buenos Aires y más del 32% en la región pampeana, siendo el promedio ponderado por población del 38%”.

En diálogo con Nuestras Voces, desde Red Solidaria coinciden en que en la calle se percibe una desmejoría. En los últimos meses “casi se triplicó” la cantidad de personas que acuden a las cenas y meriendas que organizan desde hace cuatro años en la Plaza de Mayo.

Indigencia, pobreza y vulnerabilidad

El estudio de CEPA e Indep engloba como “Gran Buenos Aires” a la zona que comprende a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los 24 partidos del conurbano bonaerense. El cuadro n°1 permite observar que tanto en esa zona  como en la pampeana (los 111 partidos restantes de la PBA + las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa), la indigencia tuvo un marcado crecimiento. En el primer semestre del año pasó de 7,15% a 8,73% en la zona metropolitana y de 5,99% a 7,32% en la región que aglutina las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y el interior de la PBA. Promediando, entre las zonas analizadas (que concentran ¾ partes de la población urbana nacional), esto significa que la indigencia creció un 22% en lo que va del año, pasando del 6,80% al 8,29%.

Cuadro 1: Porcentaje de la población en situación de indigencia

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Con la medición de la pobreza sucedió que el mayor salto se dio entre fines de noviembre y enero, cuando se disparó casi 10 puntos porcentuales. Sin embargo, esto no significa que se haya detenido. Por el contrario, al promediar, vemos que se experimenta un incremento gradual todos los meses.

Cuadro 2: Porcentaje de la población en situación de pobreza

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Otro de los datos relevantes al momento de analizar estas cuestiones es el referido a la población en estado de vulnerabilidad. Este indicador se construye tomando a la “población perteneciente a un hogar cuyos ingresos se ubican sólo en un 10% por encima de la línea de pobreza”. Como bien apunta el informe de CEPA-Indep “la población que se acerca a ese umbral, dada la situación de alta volatilidad de los precios, está sujeta a drásticos cambios en su situación”.

Cuadro 3: Porcentaje de la población en situación de vulnerabilidad

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La cantidad de personas en situación de vulnerabilidad en el Gran Buenos Aires pasó de 2,96% a 4,38% entre noviembre y fines de diciembre y se ha mantenido bastante estable desde entonces. Todo lo contrario a la situación de la región pampeana, donde se pasó de 0,69% en enero a 8,49% en abril (el mes donde se pusieron en marcha los tarifazos y aún no habían entrado en vigencia los nuevos acuerdos paritarios) para luego descender y ubicarse en 3,82% en junio. Promediando, significa un aumento cercano al 35%, pasando del 3,20% en enero al 4,28% en junio.

Canasta Básica Alimentaria y Canasta Básica Total

En la región “Gran Buenos Aires”, como se observa en el cuadro n°4, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) por hogar tipo[1] se incrementó casi un 60% entre noviembre del 2015 y junio de este año. De esta forma pasó de estar $3.150 a más de $5.000 en tan sólo 7 meses.

A su vez, en la región pampeana el aumento registrado en la CBA fue menor, ubicándose alrededor del 20%. La amplia diferencia de resultados se da porque en este último caso se analiza a partir del año 2016, omitiendo así el mes de diciembre, que es cuando se generaron los mayores aumentos producto de la devaluación y la liberación de los controles a las exportaciones.

Cuadro 4: Valores de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) por Hogar Tipo.

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Como señala el informe, esto indica que “para no ser indigente en el Gran Buenos Aires a junio de 2016 un hogar tipo debía tener ingresos superiores a $5.013,19 y en la región pampeana debía superar los $4.536,71 al mes”.

Para evaluar los números relativos a la pobreza es preciso ahondar en las variaciones de la Canasta Básica Total (CBT) en los últimos meses. La CBT está compuesta por la CBA y otros bienes no alimentarios, como por ejemplo: gastos de vivienda, servicios, transporte, etc. Otro de los métodos de medición del CBT es observar la proporción del gasto de la canasta básica dentro del gasto total del hogar en la población de referencia. El cuadro n°5 apunta que “para no ser pobre en el Gran Buenos Aires a junio de 2016 un hogar tipo debía tener ingresos superiores a $11.682,72 y en la región pampeana superar los $10.570,54”.

Cuadro 5: Valores de la Canasta Básica Total (CBT) por Hogar Tipo.

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Los cuadro 4 y 5 presentan variaciones similares. La primera es el salto que se produce entre los precios de noviembre y los de enero (luego de que el gobierno devaluara más de 40% el peso). La segunda es que en los meses de marzo y abril se percibió cierto amesetamiento de los costos de la CBA y la CBT, sin embargo –y aquí la tercera coincidencia-, durante mayo y junio vemos que volvieron a dispararse los precios.

Además, cuando comparamos estos indicadores con los del salario mínimo vital y móvil (SMVM), vemos que el mismo –de $6.810 en junio- sólo alcanza para no ser indigente. Es decir, si en un hogar tipo, sólo uno de los adultos trabaja y percibe el SMVM, su familia no será indigente pero sí será pobre. La situación, que se vive desde hace décadas y había experimentado mejoras en los últimos años, sufrió un brusco deterioro de diciembre a esta parte. A su vez, los aumentos del SMVM ya pautados por el macrismo ($7.560 en septiembre y $8.060 en enero del año próximo) resultan insuficientes para revertir esta tendencia que cada día está más lejos de superar la línea de pobreza y más cerca de la de indigencia.

La ex ministra de Trabajo, Noemí Rial, advirtió hace unos días en una entrevista en Página 12, que esta situación puede agravarse si aumentan las índices de desocupación. “El desempleo es el mayor disciplinador social que existe, el que permite que los trabajadores acepten situaciones de flexibilización que en otras circunstancias serían intolerables” apuntó.

De acuerdo a un informe reciente del Observatorio de conflictividad laboral de CEPA, los despidos y suspensiones en el mes de julio treparon a 15.137 casos. El estudio señala que la principal razón de conflicto laboral estuvo ligada a cuestiones salariales generales (54,5% de los casos) seguido, más atrás, por reclamos frente a situaciones de despidos o suspensiones (28,2% de los casos). A su vez, si se analiza hacia adentro la principal razón de conflicto (reclamos salariales generales) éstos se subdividieron casi en partes iguales entre atrasos en pago (48,1% de los casos) y readecuación salarial (46,3%).

En relación a la modalidad de protesta, el Observatorio apunta que el 40% de los conflictos implicó un corte de calle o ruta mientras que en un 36,3% de los casos los trabajadores efectuaron jornadas de paro o cese de tareas.

[1] El hogar tipo está compuesto por 3,09 adultos equivalentes. O se compone de cuatro miembros: un jefe varón de 35 años, su esposa de 31 años, un hijo de 5 años y una hija de 8 años.

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