La mentira del bono de fin de año

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// Para Nuestras Voces

El Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) sostiene que la jubilación mínima y las Asignaciones Universal por Hijo (AUH) están devaluadas y que los aumentos de este año no alcanzan a cubrir la pérdida real de poder adquisitivo. También critican el bono de 1000 pesos que ofreció el gobierno para diciembre porque no recompone el deterioro salarial y en el caso de las Asignaciones tendrá un alcance reducido.

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Por Hernán P. Herrera

Las jubilaciones mínimas han transitado un período de turbulencias en los últimos años pero estas turbulencias se han acelerado con el macrismo. Tras cada aumento de las jubilaciones la volatilidad del poder adquisitivo primero sube y después baja –tal como puede observarse en Gráfico 1–, producto de la inflación, según el índice de CABA. No obstante, se puede observar que en septiembre de 2015 el nivel de poder adquisitivo alcanza su punto más alto, empatando a septiembre de 2013.

Desde ese punto de inflexión, y luego del último aumento de las jubilaciones de 2015 se presenta una importante caída que incluye la devaluación de diciembre de 2015 y su consiguiente traspaso a precios, aspecto que impacta en el nivel de poder adquisitivo de las jubilaciones en particular, y del conjunto de la población en general. Además, cabe considerar que los productos propios de una canasta de bajos ingresos y los remedios aumentaron por arriba del promedio de inflación, lo que impactará aún más en nuestros abuelos.

El bono no alcanza

Un dato relevante es que el aumento de septiembre de 2016 es el segundo menor de los ocurridos en los últimos años (el más bajo fue en marzo de 2014). También se puede observar que luego de la devaluación de enero 2014 la jubilación se recuperó hacia 2015. ¿Podrá ahora el actual gobierno recuperar las jubilaciones de manera sustentable?

Luego de reunirse con la CGT el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, días atrás anunció que se acordó con la Central, entre otras cosas, otorgar un bono de 1000 pesos en diciembre para los jubilados que ganen la mínima. En el Gráfico 1, donde se cruzan jubilaciones con inflación de CABA, también se puede observar en el último dato de la serie cuánto sería su poder adquisitivo relativo, si se diera efectivamente un bono de 1000 pesos. El penúltimo dato es también diciembre de 2016 pero sin el bono.

Gráfico 1: evolución de poder adquisitivo de la jubilación mínima, desde julio de 2012 hasta diciembre de 2016.

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Fuente: elaboración propia de Centro Cepa en base a Anses e IPC de CABA. Proyección de inflación de 1,5% mensual desde octubre de 2016 inclusive. Incluye subsidios dados por única vez.

Sin contar el llamado “subsidio extraordinario por única vez” el nivel de las jubilaciones está 11,93% debajo de su nivel de septiembre de 2015. El peligro que se vislumbra es que esta situación sea verdaderamente difícil de recomponer en el mediano plazo y de manera sustentable. Los jubilados tienen un derecho que no puede estar en manos de la discrecionalidad del gobierno de turno, deben tener certidumbre de ingresos y condiciones de vida.

Sin contar el llamado “subsidio extraordinario por única vez” el nivel de las jubilaciones está 11,93% debajo de su nivel de septiembre de 2015. El peligro que se vislumbra es que esta situación sea verdaderamente difícil de recomponer en el mediano plazo y de manera sustentable.

Para igualar el poder adquisitivo de septiembre de 2015 se requiere en diciembre un bono de 750 pesos. Esto es así con una proyección de inflación de 1,5% para los meses que van de octubre a diciembre. Por tanto, 1000 pesos supera la pauta de poder adquisitivo, contra una canasta promedio como la de CABA pero no recompone en absoluto la tranquilidad ni el poder de compra de las jubilaciones en el total del año.

No se puede dejar a los jubilados que cobran la mínima merced a la discrecionalidad del gobierno que un día puede decidir dar un bono y un día no. Así planteado nos enfrentamos a un avasallamiento de derechos e instituciones.

Una Ley de blanqueo

La ley de reparación histórica tiene la característica de parecerse mucho a una ley de blanqueo y cabe esperar que agrande la brecha entre jubilaciones mínimas y altas. Su lógica inherente podría desfinanciar el sistema y liquidar el fondo de garantías de sustentabilidad. De esta manera se perdería la sustentabilidad del ciclo virtuoso. Esta ley además pretende atender el pago del flujo de las jubilaciones actualizadas con el stock proveniente del blanqueo, coqueteando con el alza de la edad jubilatoria u otros ajustes que menosprecien el derecho de este sujeto social.

En cuanto a los posibles beneficiarios del bono de fin de año existe la posibilidad de que un número significativo de jubilados queden excluidos por superar la mínima con el recálculo de la reparación histórica. Según datos publicados en Página 12, “algunas proyecciones indican que solamente 3 millones 150 mil jubilados serían receptores del bono de 1000 pesos”.

Los jubilados suelen tener poco poder de negociación por afectar poco al sistema productivo activo. La ley no parece dotar de mayor poder a este sector y por el contrario profundiza la discrecionalidad del gobierno para postergar estas necesidades.

Asignación reducida

Al mismo tiempo que Triaca anunció el bono para los jubilados también mencionó a los hogares que reciben la AUH. Para este grupo el gobierno comunicó que se dará el mismo bono de 1000 pesos pero por familia sin considerar la cantidad de chicos en cada hogar. Esto reduce el beneficio y el impacto que pueda tener en familias numerosas.

La Asignación Universal por Hijo (AUH) viene teniendo una pérdida real de poder adquisitivo en los últimos meses. En el Gráfico 2 se puede ver cómo en cada actualización la asignación aumenta año a año hasta 2015 por encima de la inflación (de IPC CABA). Sin embargo, a partir de 2016 se activó la movilidad de las asignaciones en conjunto con las jubilaciones. Tanto en marzo, como en septiembre de 2016 el aumento no alcanzó a cubrir la pérdida ocurrida durante el último lapso desde el aumento anterior.

Gráfico 2: evolución de poder adquisitivo de la AUH, desde julio de 2012 hasta diciembre de 2016.

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Fuente: elaboración propia de Centro Cepa en base a Anses e IPC de CABA. Proyección de inflación de 1,5% mensual desde octubre de 2016 inclusive. Incluye subsidios dados por única vez.

El poder adquisitivo de la AUH mejoró a través de los años –medido por su poder de compra–. Creció un 40% nominal en 2014 y un 30% en 2015, cuando ninguna medición –ni siquiera de consultoras privadas– indicaba una inflación que superara ese aumento en los años respectivos.

Este año tendrá una mejora que apenas araña los 32% (acumulados), cuando todas las mediciones señalan una inflación que no baja de 42% para 2016. Así, sin lugar a dudas, habrá una pérdida de poder adquisitivo para los sectores vulnerables.

En Argentina se otorgan alrededor de 4 millones de Asignaciones Universales por Hijo y Embarazo. En conjunto, las familias beneficiarias –es decir, las titulares que cobran esos derechos– son aproximadamente 2 millones. En la generalidad de los casos, las familias lograban otro ingreso gracias a la demanda de trabajo que se consolidó en la Argentina hasta 2015. Es evidente que menos de dos chicos por familia no verifica el slogan de derecha que dice que “se embarazan para cobrar un plan”.

En Argentina se otorgan alrededor de 4 millones de Asignaciones Universales por Hijo y Embarazo. En conjunto, las familias beneficiarias –es decir, las titulares que cobran esos derechos– son aproximadamente 2 millones. Es evidente que menos de dos chicos por familia no verifica el slogan de derecha que dice que “se embarazan para cobrar un plan”.

Hoy la AUH para protección social tiene un monto de 1.103 pesos por beneficiario. Se cobra 80% cada mes y se acumulan todos los 20% de cada mes para principios del año siguiente, contra comprobante de escolaridad y salud de los chicos y jóvenes.

Tal como puede verse en el Gráfico 2 se presenta un subsidio excepcional por única vez de 500 pesos por chico beneficiado en base a un promedio simple que surge de considerar dos chicos por hogar. Esto llevaría en diciembre de 2016 la AUH a un alto nivel de poder adquisitivo: un 28% por arriba de su valor de septiembre de 2015 pero para lograr un ingreso similar al de septiembre del año pasado la AUH debería subir 150 pesos en diciembre hasta 1.253 pesos, de manera permanente y ajustando por inflación.

Las regiones que mayores necesidades tienen son las del NOA y NEA. Dentro de esas zonas sobresalen Chaco y Santiago del Estero. En la otra punta, la CABA es la jurisdicción que menos AUH y embarazo precisa. Casualmente la Ciudad de Buenos Aires es una de las ciudades del país donde mayor proporción de detractores se encuentran.

Gran parte del oficialismo critica el gasto público en general y la AUH en particular. No obstante, la AUH no es un gasto, sino que es una inversión, no sólo social, también es una inversión económica que promueve un círculo virtuoso de la economía, de abajo hacia arriba.

El Estado inyecta recursos por el lado más débil, por abajo, y aumenta AUH (en conjunto con el aumento de jubilaciones, promoción de paritarias, etcétera), cosa fundamental por 3 razones:

  • Para sostener un piso de consumo en los sectores necesitados, para que puedan resolver sus necesidades más urgentes mientras consiguen mayores ingresos;
  • para propiciar un ritmo de vida que los acerque a las rutinas del trabajo y la familia (como reparación social de tantos años de exclusión generados por el Estado neoliberal); hay muchos casos de familias que gracias a la AUH lograron acceder a cuotas para la compra de materiales y mejorar sus viviendas;
  • y fundamentalmente para agilizar las inversiones y el mercado de trabajo: más consumo, mayor demanda agregada, promoción de inversiones hacia una mayor producción y mayor escala, más trabajo, y nuevamente más consumo… En el medio de este círculo por supuesto que puede haber aumentos de precios, como resultado de la puja y de la lentitud de las inversiones, que son parte de esa misma puja. No es tan grave. Grave es la recesión y la falta de empleo.

Todo este círculo virtuoso se rompe a medida que se rompe el proyecto de transferencia de ingresos hacia los sectores más humildes de la sociedad. Nuestra sociedad es mejor cuanto más igual es, esto es en parte por la importante pobreza en todo el país, y por la presencia de actividades rentísticas de bajo valor agregado (como agroexportadores, bancos, etc.).

La mentira de la deuda

Todo aumento de derechos monetizados que no tiene un origen de recursos genuino, como los impuestos (y cuanto más progresivos mejor), es pasible de ser circunstancial. En efecto, si la idea es cubrir este nuevo estipendio del Estado sin nuevos impuestos o incluso vis-a-vis la reducción del impuesto a las ganancias y, en cambio, hacerlo tomando nueva deuda, es entrar en un tobogán que lleva a un Estado flaco que en el mediano plazo se vea en la exigencia de acreedores de deuda de reducir esas mismas jubilaciones, AUH y demás derechos, para liberar saldo de cuenta corriente. Sostener alguna igualdad social con deuda pública es una mentira de patas cortas, salvo que esté acompañada con una reforma tributaria que supere en progresividad la regresividad que impone la deuda.

Sostener alguna igualdad social con deuda pública es una mentira de patas cortas, salvo que esté acompañada con una reforma tributaria que supere en progresividad la regresividad que impone la deuda.

El gobierno debería estipular un aumento de carácter permanente y no sujetarlo a bonos por única vez. Ese aumento debería ser como piso una recomposición de poder adquisitivo, pero como techo acompañar las mejoras de recaudación y de actividad, tal como estaba planteado el sistema de movilidad originalmente.

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