La trampa azul del dólar

BLUE

La especulación con el dólar blue se desinfló a partir de una serie de medidas dispuestas por el equipo económico y el Banco Central. De todos modos sigue siendo una variable que condiciona el desarrollo del mercado.

El mercado ilegal del dólar viene experimentando una caída a causa de una serie de medidas que implementó el gobierno nacional. Entre ellas se destacan el acuerdo alcanzado con China sobre un swap (hasta 11.000 millones de dólares), el acuerdo con los exportadores de granos para que avancen en la liquidación de su cosecha, la emisión de bonos en pesos atados al dólar para inversores a largo plazo, el ingreso de dólares por la licitación del servicio 4G. Lo más significativo fue que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la Unidad de Información Financiera (UIF) y la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) articularon acciones conjuntas contra las cuevas y las financieras que operaban para inflar el dólar paralelo. En sintonía, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), por orden de distintos juzgados, llevó adelante una importante cantidad de allanamientos (simultáneos muchos de ellos) en domicilios de empresas, bancos, casas de cambio, financieras y cooperativas sospechadas de evasión fiscal y presunto lavado de dinero debido a que presentaban inconsistencias fiscales.

Por un lado, los organismos de control del sistema financiero aumentaron e intensificaron el control de manera coordinada y, por otro, el gobierno nacional dio muestras claras de que la devaluación pretendida por algunos sectores no iba a producirse.

El titular de la UIF, José Sbattella, consideró que “toda esa expectativa apocalíptica de que el valor del dólar iba a duplicarse se frenó. Los actores que buscan una ofensiva para hacer una corrida cambiaria que genera desestabilización quedaron en evidencia”.

La consecuencia de estas medidas fue un desplome de la cotización del dólar paralelo, ya que de cotizar cerca de los 16 pesos retrocedió a niveles de 13 pesos.

La cotización del dólar paralelo o blue es hoy un tema relevante en el análisis económico-financiero, similar al “riesgo país” de comienzos de este siglo. Esto es así porque han logrado imponer la idea de que la marcha del dólar paralelo es un indicador de la evolución de la economía, algo así como que si sube la cotización Argentina entra en crisis y si baja el país es confiable. Esto carece de todo sustento científico, académico o lógico.

Históricamente, Argentina tuvo problemas de restricción externa a causa de su estructura productiva desequilibrada, por la cual el sector generador de divisas (agro) debía aportar los dólares que el sector demandador de divisas (industria) necesitaba. Esto solía presentar la problemática de que el agro no siempre generaba todos los dólares requeridos por la industria y ese cuello de botella se resolvía muchas veces mediante una devaluación, es decir, vía aumento en la cotización del dólar. Esto provocaba el conocido “stop and go”: la economía crecía hasta que se estancaba y luego de la devaluación volvía a crecer. Un hecho determinante que vale la pena recordar es que el costo de volver a poner en marcha la industria era absorbido por el resto de la sociedad: aumento de la inflación, alza de las tarifas de servicios públicos, erosión de los ahorros en moneda local y pérdida del poder adquisitivo del salario.

Con el tiempo, se fue generando la cultura de que los aumentos en el tipo de cambio (devaluación) eran perjudiciales para la sociedad y que derivaban en crisis como la hiperinflación o la confiscación de depósitos (corralito y Plan Bonex).

Lo que ha hecho el Gobierno frente a la irrupción de la restricción externa en relación al tipo de cambio fue dejarlo fluctuar de manera controlada, sin que se generen grandes variaciones (sin contar la devaluación de enero de 2014 por ser un caso aislado y que respondió a cuestiones políticas), es decir, permite que se mueva en una banda de valores que el mismo Gobierno establece como los correctos.

Cabría preguntarse entonces por qué la cotización del dólar paralelo se transformó en una herramienta para digitar la economía. Las dos características básicas son su ilegalidad y su pequeñez. Que sea ilegal vuelve complicado su control por parte del aparato estatal. Que sea pequeño lo vuelve fácil de manipular por grandes actores, comprometiendo pocos recursos. Esto posibilita que se vuelva un mercado muy fácil de manipular y muy sensible a la opinión pública, dada la historia económica local. Basados en aquellos miedos, cualquier aumento en la cotización del dólar es sinónimo de problemas.

Es aquí donde aparece el poder económico y político de los grupos concentrados que establecen como cierto algo que es falso, en este caso el mercado del dólar paralelo. Falso no porque no exista, es más, existe desde hace mucho tiempo pero con variaciones mínimas respecto del oficial. Es falso en tanto que no es un mercado representativo y no determina el pulso de la economía, y mucho menos es un mercado al que acceda o utilice la mayoría de la población. Sin embargo, es muy útil para generar alarma de manera predeterminada.

El circuito funciona así: el gran aparato armado en relación con el blue, que implica desde gurúes hasta páginas web que publican las distintas cotizaciones, provoca una reacción en cadena por la cual al subir artificialmente la cotización del dólar paralelo se cree que se está ante el estallido de la economía. El estallido es inminente, dicen, por lo que nadie realizará ninguna operación que no sea fundamental y toda aquella intención de invertir es pospuesta para otro momento de certidumbre, quizá, para la llegada del próximo gobierno. Así, la industria se paraliza y el comercio se detiene. Las grandes empresas, que son parte del poder concentrado, frenan sus actividades y toman posiciones de crisis aunque no estén viviendo una, de tal manera las restantes empresas imitan a éstas, ya que son las líderes en cada una de sus ramas. Frenada la gran empresa, la pequeña sigue sus pasos porque presupone que las grandes manejan información privilegiada y si éstas toman una posición de crisis es que la crisis es inminente, por lo que la pequeña empresa toma la misma postura y ante esa crisis que todos dicen inminente aumenta sus precios y busca ganar posiciones de la manera que fuere. Mucha gente en medio del caos ficticio busca resguardarse de la inminente crisis y sale a comprar dólares en el mercado paralelo, ya sea porque parte de sus ingresos está en negro, ya sea por inercia. El precio del dólar blue aumenta ante la incipiente crisis, y aquellos que lo habían comprado a 12 pesos, luego lo venden a 16 pesos, haciéndose de un gran negocio a costa de los mismos de siempre, que otra vez fueron engañados.

También juega un papel preponderante la idea que planteó la Ley de Convertibilidad, en donde se creó el derecho de poder cambiar los pesos por dólares, lo cual hoy ya no está vigente, dado que esa ley fue derogada. Sin embargo, aquellos que no generan dólares pretenden que el Gobierno los consiga de la manera que sea simplemente para que ellos puedan transformar sus pesos en dólares. Algo ilógico cuando el Gobierno debe procurar esas divisas para cuestiones más urgentes, para la industria o el pago de deuda externa, entre otros.

Por Nicolás R. Taiariol para CASH

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