La troika y un regalo de Navidad

aguad

Aguad sólo interpreta su parte en una obra que ya lleva varios actos. El cogobierno Clarín-Corte-Cambiemos se repite como una secuencia al menos una vez al día.

La causa armada por funcionarios del Pro contra del ex Presidente del Banco Central por “despilfarro de dólares” (en una operación en pesos), el insustituible apoyo de Clarín en su justificación y finalmente la renuncia del funcionario buscada por Cambiemos para desregular el sistema financiero, constituyó uno de los casos más resonantes durante la última semana de campaña antes del ballotage.

El funcionamiento aceitado de la troika volvió a constatarse el día posterior a la victoria de Macri el 22N, cuando tuvo lugar la decisión de la Corte que estableció la restitución inmediata del 15% de la coparticipación provincial para beneficio de manera directa de Santa Fe, San Luis y Córdoba, lo cual concretó el achicamiento de los recursos a la Seguridad Social. Cambiemos tenía este ajuste como parte de su plan económico, y la adelantada critica al DNU de CFK (que equiparaba al resto de las provincias y cubría el faltante de la ANSES con fondos del Tesoro), por parte del diario Clarín, sólo preparaba el terreno para su suspensión en primera instancia.

La designación de dos jueces de la Corte por decreto, no sólo terminó de evidenciar un funcionamiento a modo de cogobierno con la Corte Suprema (cuyo presidente manifestó su “beneplácito”), sino que tampoco dejó afuera a la tercera pata de la troika, Clarín, en base al estrecho vínculo que uno de los jueces designados, Rosenkrantz, mantiene con el grupo de medios.

La troika nunca ha perdido el eje central de su alianza: concretar la transferencia de ingresos al poder económico concentrado. Los fallos de la Corte a favor del sindicalismo empresario del Momo Venegas (y su aceptación de las deudas empresariales en materia de contribuciones patronales a los trabajadores rurales) y en contra de YPF pidiendo revelar el acuerdo con Chevron, han sido un botón de muestra de una línea político-

económica que continúa el esquema editorial del Diario Clarín, que postula al Foro de Convergencia y al Coloquio de IDEA como únicas voces representantes del empresariado argentino -y se hace eco de las críticas a la investigación a grandes empresas sobre delitos de lesa humanidad-. En este marco, la colocación de CEO’s al frente del Gabinete presidencial y de empresas del Estado, es sólo la explicitación de la inclinación del gobierno hacia las grandes empresas privadas.

El último movimiento, el día 23 de diciembre, tiene que ver directamente con una violación de la Ley de Medios. Si el primer precedente había sido el allanamiento al AFSCA previo al ballotage, ordenado por Bonadío para pedir información ya entregada, lo que siguió fue el establecimiento de una cautelar en favor del Grupo Clarín (por parte del juez Alfonso) y la intervención de AFSCA y AFTIC a través de un decreto, sustanciada por parte de Aguad, Ministro de Telecomunicaciones. La última acción fue el apartamiento de Freiler de la causa de Papel Prensa, a partir de un recurso presentado directamente por Magnetto y Mitre.

Cada uno de estos actos constituye un eslabón fundamental que tiene por objetivo una restauración conservadora en Argentina, tarea principal de la troika.

Hernán Letcher / Julia Strada

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