"La decisión de la presidenta implica Seguridad Jurídica. Los que critican son aquellos que quieren un nuevo ciclo de endeudamiento y cuestionan el patrón de acumulación. "

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La medida impulsada ayer es la respuesta al incumplimiento del BONY y su decisión de ser permeable a la arbitrariedad del fallo de Griesa, “olvidándose” de sus obligaciones pactadas con la Argentina.

El anuncio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner implica defender el esfuerzo de todos los argentinos y cumplir con la palabra empeñada. Es seguridad jurídica, porque permitirá a los bonistas que confiaron en nuestro país, que actuaron de buena fe, y que quieren cobrar, que puedan hacerlo como acordaron. Y permite además que los bonistas no reestructurados puedan también tener la misma oferta.

Argentina ha pagado incluso frente a la amenaza de la declaración de un default inexistente. La decisión de hoy implica seguir esa misma línea: que nuestro país seguirá pagando y cumplirá con sus obligaciones.

El conflicto que Argentina mantiene con los Fondos Buitre ha sido una oportunidad única para que políticos e intelectuales del establishment tengan la excusa para volver a plantear un nuevo ciclo de endeudamiento. Para ello, es indispensable generar las condiciones políticas: la destrucción de la soberanía frente a los acreedores externos – en estos años reconstituida- y la conducción del Estado a través de la hegemonía sobre el rumbo económico. Por eso hoy plantean que en Argentina no se puede invertir. Por eso se oponen a la propuesta de ley de Regulación de relaciones de Producción y Consumo. Por eso especulan con la destrucción del empleo. Por eso incentivan el crecimiento del dólar ilegal y pretenden instalarlo como precio de referencia del conjunto de la economía.

El estallido de la economía que anuncia el establishment en caso de no cumplir con la sentencia de Griesa en realidad se produciría si la presidenta cediera a los intereses del poder concentrado. Ellos, que quieren y trabajan para que nos vaya mal, que sepan que esta decisión no es más ni menos que consolidar nuestra SOBERANIA.

 

La discusión de fondo con los buitres locales, es en definitiva sobre el patrón de acumulación, es decir, sobre la forma de ganar plata en Argentina. Desde el inicio de la dictadura y a lo largo de toda la valorización financiera (1976-2003) el endeudamiento fue la herramienta central del proceso de acumulación (endeudamiento-valorización y fuga). Este mecanismo dejó de serlo con la política de desendeudamiento impulsada desde 2003 y la reafirmación de soberanía económica que terminaron no solo con el endeudamiento sino también con los negocios especulativos sustentados en tal modelo.

El funcionamiento de la Valorización Financiera. Durante la dictadura, luego de la reforma financiera y particularmente desde 1979, con la revaluación del peso, la reforma arancelaria y altas tasas de interés interna (reestructuración asimétrica de la economía real), el negocio financiero toma particular protagonismo. Las fracciones dominantes se endeudan en el exterior y valorizan esos recursos en el sistema financiero local debido a las notables diferencias entre la tasa de interés interna y externa. De hecho se observa una importancia creciente de activos financieros sobre activos físicos (sobre todo en empresas oligopólicas industriales), que eran inexistentes durante la sustitución de importaciones. Esa renta además se remite al exterior, siendo la fuga de capitales la contracara del endeudamiento. De hecho, los datos de la fuga de capitales tiene una evolución similar a los de la deuda: de 5,4 millones de dólares de stock en 1975 pasa a 138 mil millones en 2001 (11,3% acumulativo en el periodo). Pero vale aclarar, como indica Basualdo, que

“los factores que desencadenan el proceso de endeudamiento externa masivo son los sectores privados y no el Estado. Mas precisamente, algunas fracciones del capital mientras que las restantes quedaron marginadas, no tuvieron acceso al endeudamiento externo y perdieron posiciones”.

La deuda externa es así un portador para apropiarse del excedente. La pregunta es ¿de dónde sale el excedente para valorizar esos activos? El origen es la reducción que impone Martínez de Hoz del salario real de los trabajadores en el orden de entre el 30 y 40%, que implica una caída de la participación de los mismos en el ingreso nacional de aproximadamente 18%. Esto establece un nuevo punto de partida respecto de cómo se reparten los excedentes en nuestro país. La impresionante transferencia a favor del capital que se reproduce todos los años se convierte en la esencia de las pugnas entre las diferentes fracciones del capital (locales y extranjeras) por apoderarse de ese excedente que perdieron los trabajadores, a través de distintos mecanismos que exceden la etapa de la dictadura.

Esos mecanismos son los negocios posteriores: los seguros de cambio, la promoción industrial, la promoción de exportaciones, y otras transferencias a privados durante los ochenta; el proceso privatizador, la reforma laboral y del sistema previsional durante los noventa; y en ambas décadas a complementados con devaluaciones bruscas que buscaron también acumular capitales y subordinar nuevamente a los trabajadores.

Por eso, que no nos “vendan” lo que no es. Quieren volver a esos negocios. Por eso necesitan que la Argentina vuelva a endeudarse. Por eso necesitan también del ajuste. Por eso necesitan que Cristina ceda a las presiones y pague lo que Griesa quiere. Por eso escriben en los diarios que nuestro país está en default. Y por eso desde esas mismas tribunas promocionan el estallido de la economía.

La Presidenta mantiene el norte, del cual ninguna operación ha logrado desviarla. Ante cada situación de tensión, ha encontrado el escenario necesario para profundizar la política de inclusión. Que no esperen otra cosa.

 

CEPA

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