REPRObado

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“Todo el tiempo estamos viendo qué podemos hacer para mantener el empleo. Jorge Triaca trabaja veinte horas por día y está viendo con diferentes instrumentos, como los Repro (Programa de Recuperación Productiva), resolviendo trabas”. Mauricio Macri, 22/03/2016

 

Desde la asunción de Macri como presidente se pueden computar más de 241.000 despidos y suspensiones, entre diciembre 2015 y diciembre 2016. Sin embargo, el Gobierno Nacional, específicamente la cartera laboral, dejó de utilizar una herramienta indispensable para proteger el empleo: en 2016 se entregaron REPRO por sólo el 30% de lo implementado en 2015.

El Programa de Recuperación Productiva (REPRO) si bien se inició en 2003, fue implementado por el gobierno anterior con un objetivo contracíclico: paliar los coletazos de la crisis internacional en el mercado laboral local, siendo el año 2009 el más agudo en este sentido. Como detalla el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS): “A través de este Programa se brinda a los trabajadores de las empresas, cuya solicitud haya sido aprobada, una suma fija mensual remunerativa de hasta un monto equivalente al salario mínimo, vital y móvil por trabajador actualizado a la fecha de otorgamiento, por un plazo de hasta 12 meses, destinada a completar el sueldo de su categoría laboral. El pago lo realiza la ANSES en forma directa. Para acceder a este beneficio las empresas deben acreditar la situación de crisis que atraviesan, detallando las acciones que piensan desarrollar para su recuperación, y comprometerse a no despedir personal y mantener la nómina total de trabajadores”. En definitiva, el programa buscaba atender las situaciones de crisis de un sector o de empresas con dificultades financieras, derivadas de variables externas.

A lo largo de 2016 se manifestaron, asimismo, serias dificultades en el mercado laboral pero esta vez propiciadas por una deliberada ola de despidos con punto de partida en el sector público y continuidad en el sector privado, explicada por una sostenida recesión económica. Amén de este escenario, el REPRO fue ostensiblemente reducido: desde la lectura ortodoxa que expresa la conducción económica (a la cual se subordina la cartera laboral), las empresas deben adecuarse al nuevo marco económico (encarecimiento tarifario, retracción del consumo y alta competencia importadora) y, de no lograrlo, son consideradas inviables. De esta mirada derivan las reiteradas menciones del Ministerio de Producción a la obligada reconversión productiva de dos sectores seriamente afectados: el textil y la electrónica.

 

La ejecución de los REPRO

El Cuadro 1 muestra que durante los últimos cinco años el programa ha crecido en monto y cantidad de prestaciones, hasta la modificación sustancial experimentada en el año 2016.

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Los montos de la política implementada (con datos disponibles desde el año 2009) fueron particularmente significativos en el bienio 2009-2010 (con más de 1.000 millones de pesos entre ambos años), se redujeron en 2011, crecieron levemente durante 2012, y volvieron a mostrar una baja en 2013, para luego incrementarse en 2014 y 2015 y caer sensiblemente en el año 2016. Por su parte, la evolución de la cantidad de prestaciones siguió el mismo patrón de variaciones. Por otro lado, en sus inicios, el programa mostró una gran dispersión en cantidad de empresas para luego estabilizarse en los años 2013, 2014 y 2015.

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El efecto contracíclico

En el Grafico 1 se observan las evoluciones de los montos de REPRO, en pesos corrientes (sin deflactar), donde cabe reparar en la caída en términos nominales en 2016 de los REPRO liquidados. No obstante, en virtud de los objetivos centrales del programa REPRO resulta central el análisis de la relación entre la evolución del empleo y las variaciones del programa. Considerando la evolución de la cantidad de trabajadores registrados, se observa un primer subperíodo, comprendido entre 2009 y 2013, en el cual la evolución del empleo muestra una variación positiva importante año tras año.

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Como se observa en el Cuadro 2, la cantidad de empleados registrados se incrementa cada año mientras que se reduce el valor real de los montos liquidados (actualizados a salarios de 2009, según la variación de las remuneraciones promedio en base a SIPA), aunque la disminución tiene lugar con menor intensidad en la medida que aumenta la variación de la cantidad de empleados. Por ejemplo, en 2011 el aumento de empleados es 4,62% y los montos de REPRO se reducen 52,68%, mientras que en 2012 el aumento es menor, de 1,34% y por ende la reducción del REPRO es también menor, 21,11%. Esto puede notarse en el Gráfico 2, percibiendo el efecto contracíclico de los REPRO. Seguidamente, en 2013 se manifiesta una excepción: la variación de empleados es levemente positiva (0,75%) pero el REPRO se reduce 43,02%.

En 2014 se retoma el comportamiento anticíclico del programa, cuando el empleo da signos de estancamiento (0,05% de variación) y los montos liquidados de REPRO crecen 104,18%. En 2015, nuevamente con un incremento del empleo cercano al 2%, el REPRO crece, aunque menos que en 2014: 41,72%. Finalmente se observa un quiebre desde 2016, donde la variación de trabajadores registrados tiene valores negativos por primera vez en todo el periodo analizado, de -0,79%, y el REPRO deja de funcionar como herramienta contraciclica: sufre una profunda caída de la variación real de los montos liquidados en REPRO, de 76,94%. El periodo 2013-2016 puede verse ilustrado en los Gráficos 3 y 4.

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Como se mencionó anteriormente, en los gráficos 3 y 4 se observa que cuando la variación del empleo perdió dinamismo, la variación real de los montos de REPRO crecieron, mientras que cuando la variación del empleo mostró signos fuertes de incremento, se observa una reducción de la variación más sensible en términos reales. La evolución de montos de REPRO refleja un comportamiento “tijera” con respecto a la evolución del empleo: una relación inversa. A menos empleo, mas REPRO, y viceversa. Sin embargo, en 2016 sucede lo contrario: el empleo se retrae y lo mismo ocurre con montos y prestaciones de REPRO.

 

Las actividades beneficiadas por el REPRO

Los REPRO durante 2016 se concentraron en las actividades de salud, frigoríficos, curtiembre, seguridad privada, autopartes, agroindustrias, plásticos, maquinaria agrícola, textiles, transporte de pasajeros y alimentos y bebidas. A modo enunciativo, en el cuadro 3 se presentan casos puntuales de empresas beneficiadas con REPRO tanto en 2015 como en 2016 que finalmente realizaron despidos y suspensiones en el transcurso de dicho año. Prácticamente la totalidad se encuentran relacionadas con el sector industrial.

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Se puede notar que varias empresas beneficiarias del programa REPRO en 2015 (Finpak, Guilford, Herzo, Karavell, MOntich, Gestamp Baires y Cordoba, Sadesa e Hilados), han registrado despidos de trabajadores en 2016. Ello refuerza aún más el sentido del programa: estas empresas habían sido asistidas por el Estado para evitar cesantías en un contexto donde las variables macroeconómicas además acompañaban el crecimiento productivo (aumento del consumo, empleo privado en general e incremento del PBI anual en 2,1%), y el fin de la asistencia vía REPRO en 2016 deriva, en un contexto adverso (con encarecimiento de la producción de bienes, retracción de consumo y laboral) en despidos en estas mismas empresas que habían logrado sostener su plantilla laboral en etapas previas.

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En el Cuadro 4, referido a los REPRO de 2016 -con casos de empresas que ya venían cobrando en 2015- se observa el mismo efecto mencionado previamente. En el caso de Colortex, el fin de REPRO se ubica en el mes julio de 2016 y los despidos tienen lugar en el mes de noviembre, totalizando un numero de 130 trabajadores expulsados en La Rioja, en un contexto de apertura importadora que afectó seriamente al sector textil. Similar situación puede visualizarse en el caso del Frigorífico General Acha de La Pampa (el REPRO también finalizó en julio y los 122 despidos se producen en noviembre). Casos especiales son los de la textil Enod SA. (el fin del REPRO tiene lugar en julio, y se producen 70 suspensiones en noviembre), y el de Yersiplast, fábrica de plásticos catamarqueña, cuyo REPRO finaliza en octubre y tuvieron lugar 55 suspensiones en agosto, es decir, durante la vigencia del programa.

 

El REPRO: una eliminación de hecho

 Desde la asunción de Cambiemos, los REPRO (Programa de Recuperación Productiva sostenido por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social -MTEySS-) han tenido un recorte significativo, dedicándole en recursos menos de un tercio de lo aplicado en 2015 (de $1.174.092.576 a $359.756.000 en 2016).

 Lo mismo ha sucedido con la cantidad de prestaciones (cantidad pagos totales en concepto de REPRO). De un total de 756.487 en 2015, se redujeron a 123.056, una merma de 84%. También se vieron reducidas la cantidad de empresas alcanzadas: de 402 en 2015 a 89 en 2016, una disminución de 79%.

 La evolución de montos de REPRO durante el gobierno anterior daba cuenta de un comportamiento “tijera” con respecto a la evolución del empleo: una relación inversa. A menos empleo, mas REPRO, y viceversa. En efecto, a partir de 2009 la cantidad de empleados registrados se incrementa cada año mientras que se reduce el valor real de los montos liquidados (actualizados a salarios de 2009, según la variación de las remuneraciones promedio en base a SIPA), aunque la disminución tiene lugar con menor intensidad en la medida que aumenta la variación de la cantidad de empleados. Por ejemplo, en 2011 el aumento de empleados es 4,62% y los montos de REPRO se reducen 52,68%, mientras que en 2012 el aumento es menor, de 1,34% y por ende la reducción del REPRO es también menor, 21,11%.

 Sin embargo, en 2016 sucede lo contrario: el empleo se retrae y lo mismo ocurre con montos y prestaciones de REPRO. La variación de trabajadores registrados tiene valores negativos por primera vez en todo el periodo analizado, de 0,79%, y el REPRO deja de funcionar como herramienta contracíclica: sufre una profunda caída de la variación real de los montos liquidados en REPRO, de 76,94%.

 A modo enunciativo, en el informe se detallan casos de empresas del ramo industrial que recibieron REPRO durante 2015 y que, ante la finalización del REPRO en 2016 conjugada con la modificación del contexto macroeconómico (convirtiéndolo en un escenario adverso para fines productivos), despidieron o suspendieron trabajadores en el último año. Es el caso de las textiles Herzo, Guilford, Karavell e Hilados, las firmas de autopartes Montich y Gestamp, la metalúrgica Finpak, y la empresa de curtiembre Sadesa.

 Otras firmas (textiles Enod y Colortex, empresa del rubro plástico Yersiplast y Frigorifico General Acha) recibieron REPRO hasta 2016, y a la finalización de la asistencia (en las postrimerías del año) despidieron o suspendieron trabajadores.

 En función de lo expuesto, se observa que el eje conductor de la política laboral del gobierno de Mauricio Macri sigue una línea de significativa coherencia: en la medida en que el derecho del trabajo consiste en la intromisión de un orden público y social en favor de los trabajadores, entre las relaciones jurídicas conformadas por el mercado, las políticas del macrismo niegan esta esencia y conforman una suerte de doctrina de abolicionismo laboral. 1 En este marco, los despidos del sector público, la consiguiente “libertad” para despedir derivada de ese gesto, las ofertas paritarias estatales por debajo de la inflación, los ineficaces acuerdos antidespidos (en mayo y noviembre) y la virtual eliminación de los REPRO, han sido característicos de la concepción macrista sobre el trabajo.

 La escasa implementación de los REPRO resulta además llamativa luego de que el programa fuera votado por ley en el marco de la denominada Ley Pyme, sancionada el 1 de agosto de 2016. Sin embargo, la realidad muestra otro derrotero: a pesar de la importancia sustantiva a través de la ley, la implementación lejos estuvo de cumplir con las necesidades concretas de las pymes. Recién en el mes de diciembre de 2016 se puso en práctica el trámite simplificado de REPROMiPyME, aunque las expectativas parecen estar lejos de resolver los problemas. Los REPRO fueron “suspendidos” de hecho, a pesar de haberse votado por ley.

 Otras explicaciones pueden vertirse para analizar la brutal reducción de REPRO en 2016. Si bien hay subsidios que desde la lógica oficial deben suprimirse, hay otros que el propio macrismo considera “válidos”. El acuerdo del REPRO implica ayudar a la empresa en situación de crisis, cuidando el empleo, exigiendo para ello una propuesta respecto de cómo superar la situación crítica y mediando la obligación de no despedir personal. La implementación de estos beneficios se realiza a través de la trasferencia de los recursos a los trabajadores vía Anses, lo cual favorece la posición relativa de los trabajadores ante la situación de dificultad empresaria. En cambio, Cambiemos propone lo estipulado en el Plan Primer Empleo (que el nuevo ministro de Hacienda propone reimpulsar): un beneficio a las empresas con la quita de contribuciones patronales conjuntamente con un subsidio directo a la empresa que compensa el “costo” de los aportes personales de los trabajadores. Es decir, la empresa recibe un subsidio por algo que aportarían otros, los trabajadores. Todo ello con la única condición de no disminuir la plantilla, sin considerar las ganancias de quien usufructúe el beneficio. 2

 En línea con esta lógica de intervención laboral – pro empresaria-, incluso el documento interno “Balance 2016 y Planificación 2017. Aporte ministerial a objetivos de gobierno” del MTEySS al que accedió CEPA, plantea la creación de un “Sistema de Empalme” que supuestamente permita a los trabajadores sin empleo, pero percibiendo alguno de los programas nacionales de empleo, llegar a obtener un empleo formal. Pero ese documento expresa en el apartado “Del asistencialismo a la productividad” que “los participantes de los programas nacionales de empleo implementados por el MTEySS podrán seguir percibiendo la ayuda económica mensual una vez que accedan a un empleo formal en el sector privado”. Es decir, se establece que son los beneficiarios quienes deben conseguir trabajo para mantener la ayuda de los programas ministeriales, que en 2016 comprendieron a 562.234 beneficiarios y alcanzaron un monto transferido de $3.282.738.680.


1 Ottaviano y O´Farrell (2016), “Abolicionismo Laboral”, en Plan Macri, Ed. Peña Lillo, Continente. 2 CEPA – UEPLAS (2016), “Comentarios al Plan de Primer Empleo, o sobre cómo regresamos al neoliberalismo laboral”, disponible en: http://centrocepa.com.ar/comentarios-al-plan-de-primerempleo-%c2%ado-sobre-como-regresamos-al-neoliberalismo-laboral%c2%ad/

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