Todo pronóstico es político

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Gurúes internacionales

“Argentina sufrirá una contracción del Producto Bruto Interno (PBI) durante el 2015” aseguró Alejandro Werner, Director para Asuntos del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) durante una rueda de prensa en Washington el 21 de enero de este año. Mientras que a nivel regional afirmó que “hoy lo que se siente en gran parte de América Latina y el Caribe es inquietud‘.

Por su parte, el actual jefe del FMI Olivier Blanchard destacó, en la presentación del informe Perspectivas Económicas Globales el pasado 20 de enero en Pekín, que las altas tasas de crecimiento de Latinoamérica de principios de 2000 no son “sostenibles” a lo largo del tiempo y agregó que “es cierto que hemos reducido bastante las previsiones para Latinoamérica y el factor común es la bajada de las materias primas”.

Este tipo de proyecciones no son una novedad. Al igual que todos los años, los organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial (BM) así como también la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentaron sus proyecciones de crecimiento regionales.

De esta forma, el FMI pronostica para Argentina una caída del 1,3% del PBI para este año debido a “importantes desequilibrios macroeconómicos”, mientras que la economía brasileña tendría un crecimiento “anémico” del 0,3% y Venezuela sufrirá una fuerte reducción del 7% arrastrada por la caída en el precio del petróleo. Sin embargo, para los países agrupados en la Alianza del Pacífico (iniciativa regional creada en abril de 2011 por Chile, Colombia, México y Perú), que poseen un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el panorama es mucho más alentador según el organismo: Chile crecería un 2,8%, Colombia 3,8%, México 3,2% y Perú un 4%.

De la mano de dichas proyecciones vienen las clásicas sugerencias del Fondo en términos de prudencia fiscal y monetaria con el objeto de mejorar las expectativas, el ambiente de negocios y la confianza inversora, a las cuales los países latinoamericanos ya se acostumbraron.

Por su parte, la CEPAL es menos pesimista sobre el comportamiento de las economías latinoamericanas. En su informe anual Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe de diciembre del 2014, presentado por su Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, preveía para el 2015 un crecimiento del PBI del orden del 1% para Argentina, del 1,3% para Brasil, del 3% para Chile, de 4,3% para Colombia, de 3,2% para México y del 5% para Perú, mientras que estimaba que la actividad económica venezolana iba caer en un 1%. Dejando entrever marcadas diferencias entre los pronósticos de la CEPAL con respecto a los demás organismos internacionales.

Año nuevo, proyección nueva

En los primeros meses de cada año, las instituciones internacionales presentan sus balances del año que pasó y arrojan las previsiones para año venidero. Esto nos permite realizar un análisis sobre sus aciertos (o desaciertos) con respecto a lo sucedido en el año 2014 para ver qué niveles de credibilidad tienen estos pronósticos. Comparando las proyecciones sobre el crecimiento porcentual del PBI real de las economías latinoamericanas realizadas a comienzos de dicho año o a fines del 2013, con las estimaciones elaboradas por cada una de las instituciones a fines del 2014 los pronósticos erróneos quedan explícitos. Los textos publicados tanto por FMI y BM como por CEPAL en relación a las estimaciones y a las proyecciones de los distintos países y regiones dan cuenta nuevamente que los economistas no saben lo que va a pasar.

Para clarificar las diferencias entre las proyecciones y las estimaciones, recurrimos a la utilización de los números índice. Esta herramienta estadística nos permite observar en qué porcentaje se alejaron los resultados obtenidos en el año 2014 de los pronósticos hechos a comienzos del 2014. De esta forma que un país posea un 100, significa que el la proyección se alejó en un 100% de lo que realmente sucedió. Cuando el número tiene un signo negativo (-) se entiende el país creció menos de lo que esperaba la institución. En el caso contrario, se entiende que el país creció más de lo que se esperaba. Cuando el país tiene un cero, la proyección coincidió con el crecimiento económico resultante.

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El país en dónde los errores de pronósticos son mayores es Venezuela, donde CEPAL realiza un pronóstico que se aleja en un 400% del crecimiento estimado posteriormente por la misma comisión. Por su parte, la proyección del FMI es errónea en un 500% y la del BM en un 700%. Para el caso de Argentina, el segundo en términos de desvío, la proyección de la CEPAL se distancia en un 108% de la estimación (2,6% proyectado contra -0,2% estimado), el Banco Mundial un 154% (0,5% versus -1,7%), y el FMI un 440% (2,8% frente a -1,5%). Para Brasil, CEPAL presenta un error de 92%, BM de 96% y FMI de 83%. Mientras que para Chile, Perú y México las dispersiones se reducen notablemente: CEPAL 55%, FMI 44% y BM 48% para el país trasandino, 49% 35% y 56% para Perú y 40%, 20% y 38% para México.

En promedio, tenemos que CEPAL falló aproximadamente en un 45% en las proyecciones que realizó para el año 2014, mientras que del FMI desatinó en un 89% y el Banco Mundial en un 64%. En la mayoría de los casos, el crecimiento económico observado en el año 2014 fue menor al proyectado por las tres instituciones. Llama poderosamente la atención que los 3 países con mayor desvío entre proyecciones y estimaciones en todas las instituciones son los países que actualmente están sufriendo ofensivas desde el mainstream internacional: Argentina, Brasil y Venezuela.

Otro análisis surge de la simple observación de los datos. Si separamos los países de acuerdo a su relación con Estados Unidos y con los organismos internacionales de crédito podemos llegar a interesantes conclusiones. Formamos el primer grupo con los países que poseen gobiernos de derecha o centro-derecha o que mantienen intensas relaciones comerciales con Estados Unidos: los países que conforman la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú), Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay y República Dominicana (para facilitar el análisis los llamaremos países alineados). Por otro lado, los que poseen gobiernos de izquierda o centro izquierda; Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela (los agruparemos bajo el nombre de países no alineados).

Las diferencias en los aciertos de las instituciones entre los países alineados y los no alineados son fuertemente marcadas. La CEPAL arroja un error promedio del 86% para los no alineados y de 19% para los alineados, es decir, un error 4,6 veces menor que el primer grupo. Mientras que el Banco Mundial llega a una dispersión del 139% para los no alineados y de apenas 24% para los alineados, unas 5,8 veces menor. Por último, el FMI presenta la mayor diferencia en las proyecciones: para los no alineados se aleja un 172% de las proyecciones, cuando para los alineados el error es de sólo el 24%. Por lo tanto, las proyecciones que realiza el Fondo para los países que siguen las políticas económicas ortodoxas que ellos mismos recomiendan son 7 veces más exactas que las que arriesgan para los países cuya cartera económica tiene tintes heterodoxos.

Todo pronóstico es político

Las intenciones (no tan) ocultas de las proyecciones de crecimiento económico de los organismos internacionales no logran generar esa ficticia realidad que establecían en las décadas anteriores. El Ministro de Economía Axel Kicillof lo remarcó a fines del año pasado: “Durante los ’90 sobreestimaron el

crecimiento y durante la década de nuestro gobierno lo subestiman. Algo anda mal con los modelos del FMI que siempre se equivocan con Argentina”.

Es que esa economía argentina presentada como un modelo exitoso en los años noventa, tal como la economía española o irlandesa en la actualidad, estallaron en profundas crisis de la mano de las políticas neoliberales. Mientras que en esta nueva etapa, numerosos países de América Latina, así como China, Vietnam e India, rechazaron las propuestas ortodoxas, rompieron las reglas del manual neoliberal y lograron elevadas tasas de crecimiento.

En tiempos políticos agitados, es difícil que los profetas del ajuste se queden callados y no busquen generar confusión. Sin embargo no hay que alejarnos de las bases económicas que les permitieron a nuestros países despertarse luego de la larga noche neoliberal. Porque como sostuvo el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, en el Foro de Emancipación e Igualdad llevado a cabo en Buenos Aires hace algunas semanas, “no queremos que el despertar de América Latina sea una novela de un corto verano, y eso lo garantiza la economía. El futuro de las revoluciones y procesos políticos en América Latina se definen en la economía”.

Lautaro Actis

Paula Rodríguez Guerrero

CEPA – Centro de Economía Política Argentina

 

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