Un tiro en los pies

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Hoy el diario Clarín en una nota minúscula (en la parte inferior izquierda de la página 18), sostiene que “las exportaciones al principal socio comercial de Argentina, Brasil, se redujeron un 37,8% durante el mes de enero” y agrega “la baja se da en el marco de una fuerte recesión de la economía brasileña, en donde las importaciones totales del país vecino se redujeron un 35,8% durante el mes”.

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En infinidad de oportunidades hemos mencionado que la solución para recuperar el dinamismo de las exportaciones no era sencillamente la devaluación, porque lo que afectaba particularmente a la Argentina era el menor(o nulo) crecimiento de nuestros principales socios comerciales en un mundo deprimido económicamente y con menor demanda. La evolución de la economía brasileña, en caída y con estimaciones de crecimiento futuro negativas, impacta de lleno en la economía de nuestro país.

De hecho, se evidencia en el cuadro siguiente que actualmente las monedas de Brasil y Argentina se encuentran prácticamente en paridad, con devaluaciones de similar magnitud entre marzo de 2014 y enero de 2016, y si se observa el último año -entre enero de 2015 y enero de 2016-.

cambio

Con este panorama, si bien la devaluación impulsará la reducción de las importaciones por el efecto del aumento de los costos de insumos importados (impactando fuertemente de manera recesiva), la mejora del saldo comercial no tendrá lugar a través del dinamismo exportador.

El caso argentino no es una novedad. El mismísimo diario Clarín en noviembre de 2015 ya había anticipado el efecto para el caso brasileño. Indicaba para esa fecha que “la devaluación del real frente al dólar, de casi 32% desde inicios del año, no produjo el efecto “reactivador” esperado por la vía de las exportaciones, donde las ventas de bienes brasileños al exterior siguen en picada: registraron una caída de 4%” (04/11/2015).En ese mismo sentido, vale recordar que la CEPAL indicóque en 2015 el déficit comercial para América Latina y el Caribe ascendería a u$67.860 millones, cuando el rojo había sido de u$29.668 millones en 2014 y de u$3.781 millones en 2013.

Finalmente, también desde la cantera de la economía heterodoxa hemos sostenido que reducir la demanda del mercado interno (con techo a las paritarias del 20 al 25%, con inflación para 2016 entre 35 y 40% y con despidos masivos) en un mundo en crisis es pegarnos un tiro en los pies.

Si bien durante los últimos 4 años Argentina pudo crecer (a diferencia de América Latina) gracias a la pujanza del mercado interno, en efecto fue duramente criticada la frase de CFK cuando sostuvo: “debemos sustituir exportaciones”.

El diario Clarín, el 4 de septiembre de 2015, indicó: “Cristina Kirchner ensayó la teoría de la “sustitución de exportaciones”. A algunos les parecerá una idea temeraria. En realidad, no hizo otra cosa que poner en negro sobre blanco lo que ha practicado su gobierno, con los resultados que todos conocemos. La creciente tensión cambiaria, el cepo y la letanía diaria sobre el “blue” subrayan que, en esto de sustituir exportaciones, nos pasamos de largo”.

A la luz de la noticia de hoy, parece que el plan devaluador-exportador tampoco estaría funcionando.


 

Hernán Letcher / Julia Strada

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