Informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores (CEPPEMA) y la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (ALGEC).
El Gobierno acaba de acordar con algunos Gobernadores el aval a la nueva fórmula de actualización previsional sumándole un adicional para las jubilaciones de menos de $10.000 y para los beneficiarios de la AUH. El diario Clarín indica que “el monto de la compensación tendrá tres variantes. Los jubilados que hicieron aportes cobrarán $750 por única vez, mientras que quienes se jubilaron sin aportes cobrarán $300. A su vez, los beneficiarios de AUH cobrarán $400”.
Los tres jefes de los bloques que integran Cambiemos en la Cámara Baja (Elisa Carrió por la Coalición Cívica -ARI, Mario Negri por la UCR y Nicolás Massot por el PRO) redactaron en un comunicado su rotundo “apoyo al proyecto de reforma previsional", argumentando que “en 2018, con esta fórmula, las jubilaciones le van a ganar por alrededor de 5 puntos a la inflación”.
A raíz del cambio de metodología del cálculo de la pobreza realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC), desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en el informe Medición de la pobreza en Argentina: ¿Estratagema de ocultamiento o simple deterioro institucional?, hicimos un análisis crítico de dicho cambio.
No obstante nuestro análisis, se ha popularizado la idea que el cambio en la canasta básica alimentaria (CBA) sería un simple cambio de vara aceptable y razonable que el INDEC realizó y por lo tanto estaría ausente de crítica. Y que este cambio de canasta básica alimentaria es la que produce la notable diferencia entre las mediciones de pobreza anteriores y la actual. A su vez, la nula intención del INDEC de empalmar las series, o de explicar lo sucedido entre noviembre 2015 y abril 2016 en cuanto a este indicador queda tapado por el cambio de “vara”.