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Análisis de la situación del mercado de trabajo: datos al cuarto trimestre 2025

El presente informe analiza el comportamiento del mercado de trabajo, a través del abordaje de indicadores de actividad, empleo y desocupación, así como también de población subocupada. Se utilizó una metodología cuantitativa, en base a la información publicada por la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), analizando las tasas básicas del mercado laboral comparativamente con idénticos trimestres de años anteriores (comparación interanual). Asimismo, se analizan las distorsiones que generan las economías de plataformas en la medición de las tasas del mercado laboral, especialmente vinculado a la tasa de desocupación.

De esta forma, el informe se divide en cuatro partes. En el primer apartado se analizan las distorsiones mencionadas. En la segunda parte, la evolución de la tasa de desocupación, desagregando datos según género y edad. En la tercera parte se aborda el desempeño de las tasas de actividad -analizando las tasas específicas según segmento poblacional-, y empleo. En el cuarto apartado se analizan las variaciones de personas ocupadas, desagregando entre ocupados registrados y no registrados. Finalmente, se detallan las principales variaciones en la población ocupada demandante y la población subocupada, así como la presión sobre el Mercado de Trabajo.


El impacto de las plataformas digitales en la caracterización de la condición de actividad

En el marco de la creciente fragmentación del mercado de trabajo, se observa una transformación sustantiva en la noción del trabajo "típico" hacia modalidades promovidas por el capitalismo de plataformas. Este fenómeno introduce desafíos metodológicos críticos para la medición de la desocupación, debido a la capacidad de estas herramientas para absorber mano de obra bajo condiciones de "autonomización ficticia".


Limitaciones metodológicas en la captación de la desocupación

De acuerdo con la metodología aplicada en las mediciones de empleo (EPH), la población ocupada comprende a aquellas personas que han trabajado al menos una hora en la semana de referencia. En consecuencia, cualquier individuo que realice actividades de generación de ingresos a través de aplicaciones de movilidad o delivery, independientemente de la carga horaria o la regularidad, es clasificado estadísticamente como ocupado (frecuentemente dentro de la categoría de subocupado si trabaja menos de 35 horas semanales).

Este criterio metodológico genera las siguientes distorsiones en la lectura del mercado laboral:

  • Efecto amortiguador del desempleo: Ante la pérdida de un empleo asalariado formal, la facilidad de acceso a las plataformas digitales permite un "rebusque" inmediato que impide la transición técnica del individuo hacia la categoría de desocupado. El trabajador permanece en el universo de la población ocupada bajo la modalidad de cuenta propia (formal o informal), invisibilizando la situación de desempleo latente.
  • Subocupación horaria y precariedad: La evidencia indica que un 13% de los trabajadores de plataformas desempeña jornadas de entre 0 y 24 horas semanales.[1] Pese a tratarse de inserciones laborales caracterizadas por la imprevisibilidad y la desprotección, estos individuos no figuran en las tasas de desocupación, aunque su situación refleje una incapacidad del sistema para proveer empleo de calidad.
  • Hipersubordinación algorítmica vs. Autonomía: Lo que se presenta bajo una retórica de independencia es, en la práctica, una subordinación algorítmica que redefine el vínculo laboral.[2] Esta relación de dependencia encubierta permite a las empresas de plataforma operar sin las responsabilidades propias de un empleador, mientras que estadísticamente los trabajadores son registrados como autónomos, fragmentando aún más las identidades laborales.

De esta forma, el surgimiento del trabajo mediante aplicaciones actúa como un mecanismo de descomposición de los vínculos laborales tradicionales. Al permitir que una parte de la Población Económicamente Activa (PEA) se mantenga en la ocupación a través de tareas marginales o de muy baja carga horaria, se erosiona la representatividad de la tasa de desocupación como indicador único de la salud del mercado de trabajo, ocultando un proceso profundo de precarización y flexibilización laboral.

Una forma de acercamiento a esta problemática es comparar la dinámica del empleo privado registrado con la de monotributistas. En un contexto económico complejo, con caídas en los indicadores de actividad económica e ingresos, el incremento de monotributistas no debe leerse como un aumento del espíritu emprendedor sino de una necesidad creciente de los trabajadores de complementar ingresos en algunos casos, o directamente suplir la pérdida de puestos de trabajo.

Si comparamos la dinámica de estos dos sectores desde la asunción del gobierno libertario, se observa claramente una dinámica de destrucción de empleo privado registrado, es decir empleo protegido y de alta calidad, el cual es reemplazado parcialmente por altas en el monotributo. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 200.941 empleos privados registrados (-3,1%), y se dieron 159.501 altas en el régimen de monotributo (+7,8%), confirmando que los empleos perdidos, son reemplazados parcialmente con actividades desprotegidas. Con independencia del análisis de las tasas del mercado laboral que se realizará a continuación, esto muestra deterioro del mercado de trabajo y un empeoramiento de las condiciones de vida de la población.


Tasa de desocupación cuarto trimestre 2025

Los datos relevados a través de la EPH del INDEC para los 31 aglomerados urbanos muestran que, en el cuarto trimestre del 2025, la tasa de desocupación se ubicó en el 7,5%, mostrando un sensible incremento de 1,1 punto porcentual con relación al nivel registrado en idéntico trimestre del año anterior.

Este proceso se dio como resultado de la combinación de un crecimiento de la PEA y un aumento del desempleo. Por un lado, en relación al cuarto trimestre de 2024, se destruyeron 93 mil puestos de trabajo; mientras que, con relación al mismo período, la PEA incorporó a 63 mil nuevas personas, dando lugar así a un sensible incremento en la cantidad de desocupados absolutos en términos interanuales de 156 mil casos. De esta forma, se verifica la consolidación del incremento en el número de desocupados, con relación al cuarto trimestre de 2023 (+279 mil casos).

En términos absolutos y considerando la población total, estamos hablando de 1.688.000 casos de desocupados.

A su vez, podemos evaluar las tasas específicas para la población de mujeres y varones, así como también, según edad. En tal sentido, se mantienen porcentajes mayores en la población de mujeres (7,9% vs. 7,2% respectivamente), aunque en ambas poblaciones se observa una trayectoria ascendente similar.

Llama poderosamente el incremento en las tasas de desocupación de las y los jóvenes, esto es personas de entre 14 y 29 años. En el caso de las mujeres, pasó del 13,8% al 16,8%, o sea un incremento de 3 puntos porcentuales en un año. En el caso de los varones, dicho incremento fue del 12,5% al 16,2%, lo que implica 3,7 puntos porcentuales de incremento anual.

En resumen: la tasa de desocupación se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, mostrando un sensible incremento respecto al valor registrado en el mismo período de 2024. A su vez, se observa un incremento especialmente notable de la desocupación juvenil, que pasa del 13,8% al 16,8% en mujeres; y del 12,5% al 16,2% en varones.


Tasas de actividad y empleo cuarto trimestre 2025

Analizando el desempeño de la tasa de actividad, que mide la población económicamente activa sobre el total de la población, se observa una reducción de 0,7 puntos porcentuales respecto del cuarto trimestre de 2024. Esta reducción en la tasa de actividad surge como consecuencia del incremento de la PEA (+63 mil personas), con relación al incremento del universo poblacional (+249 mil personas).

Desglosando la tasa de actividad por género y franja etaria, observamos que se ha mantenido la tendencia, siendo mayor la tasa en varones que en mujeres (70% y 52,4% respectivamente), mientras que, en ambos géneros, la mayor participación se da en el segmento de 30 a 64 años.

Por su parte, la tasa de empleo, que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total, registró una caída de 0,7 p.p., respecto al cuarto trimestre de 2024 (45% versus 45,7%).

En resumen: tanto la tasa de actividad (48,6%), como la tasa de empleo (45%), registraron una disminución en relación al mismo trimestre de 2024 (-0,2 p.p. y -0,7 p.p. respectivamente). Por su parte, se mantiene la tendencia de mayor participación de varones, registrándose la tasa más alta en el segmento de 30 a 64 años.


Población ocupada registrada y no registrada

Una aproximación al nivel de registración del empleo puede ser el análisis de la población ocupada dividida entre personas ocupadas con descuento jubilatorio, y población ocupada sin descuento jubilatorio. Así, en el cuarto trimestre del 2025, el primer grupo representó 20,5% de la población total (mostrando una reducción de 0,6 p.p. con respecto al mismo trimestre del año anterior), mientras que el segundo abarcó al 11,7% (resultando también una disminución de 0,2 p.p. respecto al mismo trimestre de 2024).

Esto implica un crecimiento del trabajo desprotegido, generando un proceso de mayor precarización del trabajo asalariado.

De esta manera, en relación al cuarto trimestre del 2024, se verifica una caída en la cantidad de personas ocupadas con descuento jubilatorio (-2% i.a.), mientras que la cantidad de personas ocupadas sin descuento jubilatorio se redujo en 0,9% interanual.

En resumen: en el cuarto trimestre de 2025, se verifican caídas en la población ocupada “con descuento jubilatorio” (-2% i.a.), mientras que la población ocupada “sin descuento jubilatorio” cae 0,9% i.a.


Población ocupada demandante y subocupada - Presión sobre el mercado de trabajo

En lo que se refiere a la población ocupada demandante -personas que tienen un empleo y buscan activamente otro-, la tasa muestra una reducción en el margen de 0,1 puntos porcentuales, respecto a los niveles del trimestre equivalente del año anterior.

Por su parte, la población subocupada -personas ocupadas que trabajan menos de 35 horas semanales- se mostró sin cambios en el análisis interanual.

Finalmente, podemos lograr una aproximación a la presión sobre el mercado de trabajo, considerando a la totalidad de las personas que se encuentran en la búsqueda de empleo, ya sea que se encuentren desocupadas, subocupadas, o bien, ocupadas demandando un nuevo puesto. En este sentido, el número de personas que se encuentra en dicha situación se incrementó en 2,1% respecto al cuarto trimestre de 2024.

En resumen: la tasa de ocupados demandantes registró una reducción marginal de 0,1 p.p., mientras que la tasa de subocupación no mostró cambios, ambas en relación al mismo trimestre de 2024. Estas variaciones, junto con la tasa de desocupación, resultaron en un incremento del 2,1% de la presión sobre el mercado de trabajo, alcanzando al 31,4% del universo poblacional.


Conclusiones

El análisis del cuarto trimestre de 2025 confirma una dinámica contractiva en el mercado laboral argentino: incremento de la desocupación, caída en las tasas de actividad y empleo, aumento de la precariedad laboral, y aumento de la presión sobre el mercado de trabajo.

La tasa de desocupación se incrementó en más de 1 punto porcentual interanual (1,1 p.p) lo cual es muy significativo. Según datos de la Secretaría de Trabajo, desde noviembre de 2023 se perdieron 200.941 empleos privados registrados (-3,1%), y se dieron 159.501 altas en el régimen de monotributo (+7,8%), confirmando que los empleos perdidos, son reemplazados parcialmente con actividades desprotegidas.

En este escenario, se dio un proceso de destrucción neta de empleo (-0,7 p.p.) en un contexto de precarización estructural de la fuerza laboral. Este proceso se refleja en la caída de la proporción de trabajadores asalariados (-0,8 p.p.) y, simultáneamente, en el aumento del cuentapropismo (+0,2 p.p.), un fenómeno asociado a menudo a la subsistencia y la baja cobertura social.

Los datos muestran que este escenario contractivo golpea con mayor fuerza en la población más joven (hasta 29 años), que muestra sensibles incrementos en la tasa de desocupación. En el caso de las mujeres, pasó del 13,8% al 16,8%, o sea un incremento de 3 puntos porcentuales en un año. En el caso de los varones, dicho incremento fue del 12,5% al 16,2%, lo que implica 3,7 puntos porcentuales de incremento anual.

La presión global sobre el mercado de trabajo mostró un incremento (+2,1%), explicada por estabilidad en la subocupación y una caída de la búsqueda de empleo entre quienes ya trabajan. En un escenario contractivo, esta disminución suele estar asociada al desaliento ante la escasez de oportunidades de calidad, en un escenario donde el empleo registrado en el sector privado continúa contrayéndose.


Notas al pie

[1] Ottaviano, J. M. Futuro del trabajo y capitalismo de plataformas: Historia de la clase trabajadora en el siglo XX y relaciones del trabajo en la Argentina reciente.

[2] Durán P. Avance de la fragmentación en el mundo del trabajo y disputas por su futuro.


Registro bibliográfico

Informe CEPA N° 585, ISSN 2796-7166.


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