Evolución de los indicadores socioeconómicos de la Provincia de Buenos Aires
Resumen ejecutivo
El Observatorio Económico de la Provincia de Buenos Aires reúne y analiza información estadística oficial con el objetivo de monitorear la evolución de las principales variables económicas y sociales. Los indicadores se presentan y comparan con los nacionales, tomando como referencia en general la situación previa al cambio de administración nacional en noviembre de 2023. La provincia de Buenos Aires concentra el 38% de la población del país y muestra un deterioro sostenido de sus variables económicas desde noviembre de 2023 con peores resultados en casi todos los indicadores que el promedio nacional.
En materia de empleo, desde la llegada de Milei hasta abril de 2026 se perdieron 91.270 puestos de trabajo registrados en unidades productivas de la provincia de Buenos Aires. Esta cifra representa el 26,7% del total nacional, es decir, más de uno de cada cuatro puestos de trabajo registrados perdidos en el país corresponden a la provincia de Buenos Aires.
En materia de morosidad, la provincia de Buenos Aires tiene 2,2 millones de deudores morosos, que representa el 37,4% de los deudores morosos del país, la mayor proporción a nivel nacional. El atraso en los pagos recae principalmente sobre las personas —más que sobre las empresas— se agrava entre los deudores más jóvenes y se dispara en el crédito otorgado por proveedores no bancarios, cuyas carteras más que duplican la mora de los bancos.
En materia de precios, la inflación acumulada desde diciembre de 2023 hasta junio de 2026 alcanzó el 327% en el GBA, 7 puntos porcentuales por encima del promedio nacional. Pero el impacto es aún más severo si se consideran los rubros de servicios públicos que alcanzan aumentos de 555% para el mismo período.
El esquema de recomposición tarifaria aplicado desde diciembre de 2023 trasladó el costo de los servicios públicos hacia los hogares a un ritmo superior al de los salarios, con un impacto proporcionalmente mayor sobre los trabajadores de menores ingresos de la provincia de Buenos Aires.
En mayo de 2026, el consumo en supermercados registró una caída real del 5,5% en la PBA en comparación con mayo de 2025. Mientras que en los Centros de Compras los datos muestran una contracción del consumos que alcanza el 9,1% para el mismo período.
La industria manufacturera, que representa aproximadamente un tercio del PBI y concentra el 40% de los establecimientos industriales del país en la provincia de Buenos Aires, operó en mayo de 2026 con una utilización de la capacidad instalada de apenas 58,4%, lo que implica que 4 de cada 10 máquinas permanecen sin utilizar. En paralelo, desde el inicio de la actual gestión cerraron 7.625 empresas en la provincia, desde pequeños talleres y comercios hasta plantas industriales con décadas de historia.
En junio de 2026, las transferencias por Coparticipación a la Provincia de Buenos Aires cayeron 4% respecto a junio de 2025. La recaudación propia, en tanto, profundizó su deterioro, con una contracción real del 15% interanual en mayo, de modo que tanto la coparticipación como los recursos propios continúan mostrando un bajo desempeño en términos reales, limitando los recursos disponibles para la Provincia y los municipios.
Resumen de indicadores

Mercado de trabajo
La provincia de Buenos Aires alberga el 38% de la población argentina. En la misma, la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas en el total nacional se redujo en 341.396 puestos de trabajo desde la llegada de Milei. De esa cantidad de puestos de trabajo perdidos, un 26,7% corresponden a la Provincia de Buenos Aires, en donde 91.270 personas se quedaron sin empleo. Es decir, más de uno de cada cuatro puestos de trabajo que se perdieron en el país corresponden a la Provincia de Buenos Aires.

La pérdida de empleos registrados implica un deterioro en la calidad del empleo que lo reemplaza, producto de la flexibilización y precarización laboral, así como también la caída en los niveles de actividad de los sectores que traccionan el empleo. En este contexto, se profundiza la pérdida de derechos laborales, la reducción de los salarios y el debilitamiento de la estabilidad en el empleo.
A su vez, el deterioro de ingresos y empleo se propaga hacia sectores laborales históricamente más vulnerables. La caída en la cantidad de hogares que contratan personal de casas particulares es un indicador revelador: al mes de abril de 2026 se registraron 8.114 bajas de personas trabajadoras en casas particulares en la Provincia de Buenos Aires, casi un tercio del total nacional.

Este dato refleja que los hogares de clase media ya no pueden sostener esa fuente de empleo. El impacto tiene un fuerte sesgo femenino: el trabajo en casas particulares es una de las actividades más feminizadas del mercado laboral, por lo que afecta a mujeres, muchas de ellas jefas de hogar. Cada una de estas personas es, en la mayoría de los casos, una trabajadora que pierde ingresos, cobertura de salud y aportes jubilatorios.
Entre el primer trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026 se observa un deterioro del mercado laboral en la Provincia de Buenos Aires. La tasa de actividad, que mide el porcentaje de la población que participa activamente del mercado de trabajo (ya sea porque tiene un empleo o porque está buscando uno), pasó de 47,6% a 48,0%. Este leve aumento indica que más personas se incorporaron al mercado laboral, un fenómeno que suele asociarse, en contextos económicos adversos, a la necesidad de los hogares de generar mayores ingresos. La tasa de empleo, que representa el porcentaje de la población que efectivamente se encuentra ocupada, descendió de 43,7% a 43,4%, evidenciando que el mercado de trabajo no logró absorber ese aumento de la oferta laboral.
Como consecuencia, la tasa de desocupación se incrementó de 8,3% a 9,7%, reflejando que una mayor proporción de quienes buscaron empleo no consiguió insertarse laboralmente. Al mismo tiempo, se deterioró la calidad del empleo. Los ocupados demandantes de empleo —personas que ya tienen un trabajo, pero buscan otro porque el actual resulta insuficiente o insatisfactorio— aumentaron de 13,6% a 15,8%. Asimismo, la subocupación, que comprende a quienes trabajan menos horas de las que desean y están disponibles para ampliar su jornada, pasó de 8,9% a 12,1%.

Por último, en los jóvenes se observa una leve disminución de la participación laboral de las mujeres jóvenes de 14 a 29 años. La tasa de actividad descendió de 43,9% a 42,5% (-1,4 puntos porcentuales) y la tasa de empleo pasó de 36,5% a 35,9% (-0,6 p.p.) entre 2023 y 2026. Asimismo, la tasa de desocupación se redujo de 16,9% a 15,5% (-1,4 p.p.) aunque sigue siendo muy alta respecto de la media nacional.
Entre los varones jóvenes, la caída fue más pronunciada tanto en la participación como en la inserción laboral. La tasa de actividad descendió de 54,3% a 52,2% (-2,1 p.p.) y la tasa de empleo de 47,4% a 44,5% (-2,9 p.p.). A diferencia de lo ocurrido entre las mujeres, la tasa de desocupación aumentó de 12,8% a 14,6% (+1,8 p.p.).

Estos números reflejan las dificultades estructurales que enfrenta este grupo etario para su inserción laboral en el mercado formal. En particular, se observa una creciente complejidad en el acceso al primer empleo.
Morosidad[1]
Buenos Aires es la provincia con más peso en el crédito privado del país: reúne 7.732.613 de los préstamos otorgados (36,4% del total) y de estos 2.195.427 son morosos (37,4% del país). Buenos Aires concentra sólo el 30,5% del monto prestado. Su morosidad es del 28,4% medida por cantidad de deudores, apenas por encima del 27,7% nacional; pero la diferencia se agranda al medirla monto adeudado: 11,9% en la provincia frente al 9,7% del país. En otras palabras, la mora bonaerense no solo es más numerosa, sino que pesa más en monto que el promedio nacional.
La mora bonaerense es un fenómeno de las personas: la morosidad alcanza el 28,5% (2,18 millones de morosos), por encima del 27,9% nacional. En las empresas la mora llega a 13,8% (10.714 empresas morosas), por debajo del 14,6% del país. La misma asimetría aparece, y más marcada, al mirar el monto: el 17,8% del crédito a personas está en situación irregular —muy por encima del 15,3% nacional— frente al 3,1% del crédito a empresas. En síntesis, las personas explican casi la totalidad del problema de mora provincial.

La morosidad en la provincia es 28,4% y el análisis por rango etario muestra niveles más altos entre los más jóvenes: llega al 37,7% en la franja de 20 a 24 años y ronda el 35% en los menores de 20, muy por encima del promedio provincial (28,4%). Luego desciende en forma pareja con la edad, hasta un mínimo cercano al 14% entre los 75 y 84 años, y recién vuelve a subir levemente en los más grandes (19,7% entre los 90 y 94). En resumen, los deudores menores de 40 años son los que muestran más atrasos en sus pagos; a partir de esa edad, la morosidad se ubica por debajo del promedio.

La segunda gran divisoria está en quién otorgó el crédito. Dentro de la provincia, la morosidad de los bancos es del 18,8% por cantidad de deudores (9,8% por monto), mientras que casi se duplica al 34,1% (28,7% por monto) la de los "otros" proveedores no bancarios —Fintech, tarjetas no bancarias, mutuales, cooperativas y demás.
Precios (IPC)
La inflación en el Gran Buenos Aires viene registrando niveles por encima del promedio nacional, sin embargo, en junio de 2026, la inflación mensual alcanzó el 1,9% en ambas jurisdicciones y por primera vez en junio la inflación interanual de GBA es más baja que la Nación.

En el Gráfico 2 puede verse como después del pico del 3.4% de marzo, la tendencia es decreciente, sin embargo, las estimaciones indican que la inflación de este año sería muy similar a la del año 2025.


La dinámica se observa con mayor claridad en la evolución acumulada desde diciembre de 2023. Mientras el índice general de precios de la Provincia de Buenos Aires acumulado desde diciembre de 2023 alcanza 327% en junio de 2026, el rubro Transporte llega a 423% el rubro Vivienda (gas, electricidad y agua) llega a 555% y el de Comunicación a 443%. Esto significa que los costos crecieron a un ritmo considerablemente superior al promedio de los precios de la economía provincial.
El costo de la canasta de servicios públicos del AMBA pasó de representar el 19% del salario mínimo en diciembre de 2023 a 80,2% en junio de 2026 — es decir, hoy un trabajador que percibe el Salario Mínimo debe destinar casi el 80% de su ingreso mensual solo para cubrir agua, luz, gas y transporte, si no accediera a ningún subsidio. Sobre el salario promedio el peso casi se triplicó, pasando de 5,1% a 13,6%. La brecha entre ambos indicadores (61,2 p.p. de aumento en el caso del salario mínimo contra 8,5 p.p. en el promedio) confirma que el ajuste tarifario golpeó con mucha mayor intensidad a los ingresos más bajos, ampliando la desigualdad en el acceso a servicios básicos.

Debemos tener en cuenta que, entre diciembre de 2023 y junio de 2026, mientras la remuneración media del sector privado registrado aumentó apenas 286%, los servicios de transporte se dispararon muy por encima de esa cifra (colectivo +1.450%, subte +1.926%, tren +977%) y la canasta de electricidad, gas y otros combustibles subieron 919%. En los tres casos, el incremento de los servicios más que triplicó al de los salarios, lo que explica por qué el peso de la canasta sobre el ingreso mínimo se multiplicó por más de cuatro en apenas dos años y medio.
El propio INDEC reconoce que la canasta utilizada para medir la inflación, basada en patrones de consumo de 2004, se encuentra desactualizada. Según estimaciones del CEPA, si se aplicara la canasta de 2017/2018, la inflación de junio de 2026 habría sido del 2,1%, 0,2 puntos porcentuales por encima del dato oficial (1,9%). Si bien la diferencia mensual es acotada, su efecto acumulado es considerable: desde diciembre de 2023 la inflación oficial acumula un 320%, mientras que con la canasta actualizada alcanzaría el 373%. Esta diferencia ayuda a explicar la brecha entre la inflación medida y la percibida por los hogares bonaerenses.
Actividad económica
Como venimos sosteniendo en este Observatorio, en el gobierno de Milei la industria no forma parte de las políticas económicas.
La industria representa un tercio del PBI argentino, una quinta parte del empleo registrado privado y mantiene salarios que superan en un 15% la media del empleo registrado. El tipo de cambio atrasado (dólar barato) combinado con la apertura comercial indiscriminada, que redunda en un aumento de importaciones[3], sumado al proceso de caída de los salarios de las familias, puso en crisis al sector. Esto impacta de sobremanera en la provincia de Buenos Aires, ya que el 40% de los establecimientos productivos se encuentra en suelo bonaerense.
El desempeño industrial puede observarse mediante el Indicador Sintético de la Industria Manufacturera de la provincia de Buenos Aires (ISIM-PBA), desarrollado por la Dirección Provincial de Estadística, que mostró un crecimiento del 2,5% en abril de 2026, en comparación con el mismo mes del año anterior.
En la provincia de Buenos Aires, los sectores que registraron las mayores caídas interanuales en abril de 2026 fueron metales comunes (-19,8%), vehículos automotores (-9,7%) —en un contexto de aumento de las importaciones de vehículos provenientes de China— y alimentos y bebidas (-7,5%). Por el contrario, entre los sectores con mejor desempeño se destacaron productos químicos (+26,1%), papel y cartón (+16,8%) y máquinas y equipos (+12,4%).
El desempeño industrial mostró una caída es del 1,2% en la provincia y del 4,6% en Nación entre noviembre 2023 y abril de 2026, en ambos casos las comparaciones se hacen con las respectivas series desestacionalizadas.

Tomando noviembre de 2023 como base 100, el Gráfico 4 evidencia que la actividad industrial de la provincia de Buenos Aires evolucionó por debajo del promedio nacional durante la mayor parte del período analizado. Entre diciembre de 2023 y abril de 2026, el IPI nacional promedió 95,5 puntos (-4,5% respecto del mes base), mientras que el ISIM bonaerense promedió 93,9 puntos (-6,1%). Estos resultados muestran que, durante el período dic-23 y abr-26, la contracción de la actividad industrial fue mayor en la provincia que en el conjunto del país.

En mayo de 2026, el IPI elaborado por el INDEC registró una caída interanual del 3,1% a nivel nacional. Dado el peso de la industria bonaerense en la estructura productiva del país, este resultado anticipa un desempeño igualmente desfavorable para el Índice Sintético de la Industria Manufacturera (ISIM) de la provincia.
Por su parte, la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) se ubicó en 58,4%, 1,5 puntos porcentuales por debajo de abril, lo que implica que más de cuatro de cada diez máquinas permanecen ociosas. La subutilización es aún mayor en sectores clave como automotriz (45,5%), textiles (42,2%), caucho y plástico (39,6%) y metalmecánica (38,7%), reflejando la persistencia de la debilidad industrial y sus efectos sobre el empleo y la actividad económica.

Los datos del registro de empleadores asegurados (que exponen las altas y bajas de los CUITs de empresas) muestran que desde la llegada de Milei a la presidencia hasta el mes de abril de 2026 han cerrado 28.262 unidades productivas, 7.625 de ellas se encuentran en la provincia de Buenos Aires.

En total, la Provincia de Buenos Aires perdió más de 7.600 unidades productivas, lo que representa el 27,0% del total de cierres registrados en el país, afectando desde pequeños comercios hasta plantas industriales con décadas de historia. En el Anexo I se detallan algunos de los casos más emblemáticos.
No son solo números: el cierre de una empresa implica la pérdida de capacidades productivas, inversiones, vínculos con proveedores y puestos de trabajo que, en muchos casos, demandan años para reconstruirse. Por eso, la desaparición de unidades productivas constituye uno de los daños más persistentes sobre el entramado económico, con efectos que trascienden a las empresas afectadas y repercuten sobre el conjunto de las economías locales.
Indicador de consumo en Centros Comerciales y Supermercados
Consumo en supermercados
Las ventas reales en supermercados muestran que el consumo continúa deprimido tanto en la provincia de Buenos Aires como a nivel nacional. Luego de mantenerse relativamente estables durante los primeros meses de la actual gestión, desde marzo de 2024 comenzó una tendencia descendente que se mantiene hasta la actualidad.
En mayo de 2026, las ventas reales se ubicaron 16,4% por debajo de noviembre de 2023 en la provincia de Buenos Aires, mientras que la caída alcanzó 18,7% en el Gran Buenos Aires y 14,9% en el total nacional, evidenciando un deterioro más intenso en territorio bonaerense.

La comparación acumulada de los primeros cinco meses de cada año confirma que el consumo continúa en retroceso. Entre enero y mayo de 2026, las ventas reales fueron 12,4% inferiores a las del mismo período de 2024, sin evidencias de una recuperación sostenida.

En mayo se observó una mejora respecto de abril, con incrementos mensuales de 2,1% a nivel nacional, 2,9% en el GBA y 3,8% en el total de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, este desempeño no modifica la tendencia: en la comparación interanual las ventas continúan cayendo 6,2% en la provincia, lo que confirma que el consumo sigue atravesando una fase contractiva.

El análisis por rubros muestra que la recuperación mensual fue heterogénea. Los mayores aumentos se concentraron en Electrónicos y artículos para el hogar (+53,7%) e Indumentaria (+37,2%), probablemente impulsados por el Hot Sale, mientras que la mayoría de los rubros vinculados al consumo cotidiano continúa mostrando caídas interanuales.[4]

Al comparar enero-mayo de 2026 con igual período de 2023, el deterioro resulta aún más evidente. Las ventas reales acumulan una caída de 14,6%, destacándose las bajas en Lácteos (-26,4%), Verdulería y frutería (-23,8%), Panadería (-15,5%) y Carnes (-8,9%). Incluso el rubro Electrónicos, pese al fuerte aumento mensual asociado al Hot Sale, permanece 11,3% por debajo de los niveles de 2023.
En conjunto, los datos muestran que el consumo continúa condicionado por la pérdida del poder adquisitivo y que las mejoras mensuales observadas responden principalmente a factores puntuales, sin modificar la tendencia general de debilidad de la demanda.
En centros de compras
Los datos del INDEC muestran que el consumo en los centros comerciales presenta un comportamiento similar al observado en supermercados. Aunque en mayo de 2026 las ventas mostraron una recuperación respecto del mes anterior, continúan por debajo de los niveles registrados al inicio de la actual gestión.
La comparación acumulada de enero-mayo indica que las ventas reales fueron 1,9% inferiores a las de 2024 a nivel nacional y 5,9% menores en el Gran Buenos Aires.

La serie mensual confirma esta tendencia: luego de una recuperación parcial durante 2025, el consumo volvió a deteriorarse y permanece más de 20 puntos por debajo de noviembre de 2023.

En mayo de 2026 las ventas crecieron, en términos reales, 17% en relación a abril de 2026 a nivel nacional y 14,2% en el GBA. Sin embargo, en términos interanuales se continúan registrando caídas de 0,1% y 9,1%, respectivamente comparando mayo de 2026 vs mayo de 2025, por lo que el incremento mensual debe interpretarse como un rebote coyuntural. Cuando se analiza el período acumulado entre enero y mayo de 2026 con los mismos meses de 2023 (previos a la llegada de Milei), la caída está en torno al 27% tanto para nación como para GBA.

En síntesis, tanto los supermercados como los centros comerciales muestran que el consumo continúa en una fase contractiva. Las mejoras mensuales observadas durante mayo no modifican una tendencia caracterizada por caídas acumuladas respecto de 2023 y variaciones interanuales mayormente negativas. La persistencia de este escenario refleja el impacto que la pérdida del poder adquisitivo sigue teniendo sobre la demanda interna y, por extensión, sobre la actividad económica de la provincia.
Fiscal
Las transferencias de coparticipación federal enviadas a la Provincia de Buenos Aires en el primer semestre de 2026 comparada con el mismo período de 2025, muestran una caída real acumulada de 2,1%: la provincia continúa contando con menos recursos reales que en el mismo tramo del año anterior para sostener sus políticas públicas en salud, educación e infraestructura.
En junio de 2026 las transferencias se ubicaron en 1.594.822 millones de pesos y, aunque se mantuvieron por encima del promedio, la comparación interanual muestra una reducción del 4% respecto de junio de 2025 -aunque esta obedece principalmente a un cambio en el calendario de vencimientos tributarios-. En junio de 2025 coincidieron los vencimientos del Impuesto sobre los Bienes Personales y del Impuesto a las Ganancias de las personas humanas, mientras que, este año ambos vencimientos se prorrogaron a julio.

En cuanto a los recursos tributarios propios de la Provincia de Buenos Aires, los mismos mostraron una tendencia declinante en términos reales a lo largo del período enero 2025–mayo 2026. La estructura recaudatoria provincial continúa fuertemente concentrada en Ingresos Brutos, que en 2026 explica el 76% del total recaudado, mientras que el Impuesto Inmobiliario, Automotores y Sellos aportan el porcentaje restante.
Esta concentración implica que el desempeño global de la recaudación depende, en gran medida, de la marcha de la actividad económica gravada por Ingresos Brutos, y que cualquier deterioro en este tributo impacta de manera directa sobre el conjunto de los recursos provinciales.

En términos nominales, mayo de 2026 cerró con una recaudación total de 1.342.000 millones de pesos, el segundo valor más bajo de toda la serie enero 2025–mayo 2026, apenas por encima del mes más bajo de la serie que es febrero de 2025 (1.333.000 millones) y muy por debajo del promedio de los meses de 2025 (en torno a los 1.510.000 millones). Esta caída interrumpe la leve recuperación nominal registrada entre marzo y abril, y ubica a la Provincia en el nivel de recaudación real más bajo desde el inicio de la serie, reduciendo aún más el margen fiscal disponible para sostener el gasto público en un contexto de retracción de la actividad económica.
La recaudación de mayo mostró una caída del 15% respecto a mayo de 2025 y evidencia el punto más crítico de la serie en términos de variación interanual real, con caídas generalizadas y de magnitud pronunciada en todos los tributos. Ingresos Brutos retrocedió 9% i.a., profundizando la contracción de los meses previos. El Impuesto Inmobiliario registró una caída interanual real de 64,6%, revirtiendo por completo el salto por el vencimiento del pago anual observado en febrero de este año y ubicándose muy por debajo de los niveles de 2025. Automotores cayó 38,6% i.a. y Sellos 11,7% i.a., ambos reflejando el enfriamiento de la actividad económica y del consumo provincial. En conjunto, la recaudación provincial total se contrajo 13,7% en términos reales interanuales, la caída más severa de todo el período analizado, y confirma que el deterioro de los recursos propios de la Provincia no responde a un fenómeno puntual, sino a una tendencia sostenida de pérdida de capacidad fiscal.
Anexo metodológico

Criterios generales
- Referencia temporal: Los indicadores se comparan con noviembre de 2023, mes previo al cambio de administración nacional.
- Comparación territorial: Todos los indicadores se presentan comparando la Provincia de Buenos Aires con el total nacional.
- Precios y variación real: La deflactación se realiza con el IPC nacional (INDEC), base diciembre 2016 = 100, utilizando la variación acumulada.
- Homogeneización de periodicidades: Los indicadores mensuales se presentan con el último dato disponible al cierre; los anuales con el último ejercicio cerrado.
- Fuentes: Se utilizan exclusivamente fuentes estadísticas oficiales nacionales y provinciales.
ANEXO I
Cierres, despidos y paralizaciones en la provincia de Buenos Aires
Durante los primeros siete meses de 2026 se registraron numerosos casos de cierres de plantas, concursos preventivos, paralizaciones de producción, despidos, suspensiones y procesos de reestructuración en la provincia de Buenos Aires. Los conflictos alcanzan tanto a empresas nacionales como multinacionales, de distintos tamaños, y atraviesan prácticamente todos los complejos industriales. Resulta especialmente preocupante que una parte importante de estos casos se concentre en ramas manufactureras de alto valor agregado y elevada capacidad de generación de empleo formal.
Automotriz y autopartes
- Stellantis (Peugeot/Citroën) (El Palomar): La automotriz eliminó uno de los dos turnos de producción y abrió un programa de retiros voluntarios como consecuencia de la fuerte caída de las exportaciones hacia Brasil. Planta con aproximadamente 2.500 trabajadores.
- Clapp (Jeppener): El fabricante de autopartes anunció el despido de 35 trabajadores luego de que Stellantis, su principal cliente, redujera uno de sus turnos de producción. 35 trabajadores afectados.
Metalúrgica, siderúrgica y bienes de capital
- Leval S.A. (San Nicolás): La histórica metalúrgica cerró definitivamente sus puertas luego de la caída de la actividad industrial. El proceso incluyó retiros voluntarios y despidos bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. 52 trabajadores afectados.
- Damluc Servicios y Mantenimientos (Ramallo): La contratista de Ternium cesó completamente sus actividades tras la finalización de su único contrato comercial. 80 trabajadores afectados.
- Welding Alloys Argentina (Ramallo): La empresa despidió trece trabajadores debido a la falta de nuevos contratos. 13 trabajadores afectados.
- José Cascasi (Tigre): La firma, con más de cincuenta años de trayectoria en obras públicas, estructuras metálicas y reparaciones navales, cesó sus actividades. 10 trabajadores afectados.
Química, petroquímica y plásticos
- Cabot Argentina (Campana): Cerró definitivamente la única fábrica de negro de humo del país, tras más de seis décadas de actividad. La empresa atribuyó la decisión a la caída de la producción nacional y al avance de las importaciones. 150 trabajadores afectados.
- Alpek (Zárate): Cerró su planta por la caída sostenida de la demanda, la competencia de importaciones y la falta de incentivos para materiales reciclados. 40 trabajadores afectados.
- Dow (Bahía Blanca): Desvinculó al menos a 56 trabajadores en el marco de un plan global de reestructuración. 56 trabajadores afectados.
- Cascia (ex Gases Comprimidos) (Pilar): Tras el cambio de propietarios inició un proceso de despidos acompañado por atrasos salariales. 3 trabajadores afectados.
- Ameghino Servicios Industriales (Zárate): La rescisión del contrato con Bayer derivó en despidos de trabajadores tercerizados.
Textil, indumentaria y calzado
- Fisipa (La Plata): La fabricante de hilados sintéticos ingresó en concurso preventivo luego de los despidos registrados durante los meses previos. La empresa declaró la cesación de pagos y redujo su dotación a apenas 8 trabajadores, profundizando la crisis que atraviesa el sector.
- Textilana (Mauro Sergio) (Mar del Plata): La tradicional firma ingresó en concurso preventivo y continuó reduciendo su plantilla mediante retiros voluntarios. Alrededor de 200 trabajadores afectados.
- John Foos (San Isidro): La empresa anunció nuevas desvinculaciones luego de reducir su personal desde casi 400 trabajadores en 2023 a unos 50 en 2026. 50 trabajadores afectados.
Neumáticos
- Fate (San Fernando): Cerró su planta como consecuencia de la caída del consumo y la apertura importadora. Hacia fines de 2025 operaba con una utilización de la capacidad instalada cercana al 30%. 920 trabajadores afectados.
- Pirelli (Merlo): Paralizó totalmente la producción durante una semana y anunció una reducción permanente del ritmo de actividad. 650 trabajadores afectados.
Materiales para la construcción
- Loma Negra (Olavarría): Paralizó por al menos seis meses el horno principal de su planta L'Amalí debido al freno de la obra pública y al sobrestock de cemento.
- SOCOLOR (La Plata): La fabricante de chapas para electrodomésticos cerró sus puertas tras dos décadas de actividad. 20 trabajadores afectados.
- Canteras Piatti (Olavarría): La empresa redujo su nivel de actividad hasta operar aproximadamente al 20% de su capacidad instalada, reflejando la profunda crisis que atraviesa el sector de la construcción por el freno de la obra pública.
Alimentos y bebidas
- Anónima (ARSA) (Lincoln): La Justicia decretó la quiebra de la empresa productora de yogures y postres de SanCor tras el fracaso del concurso preventivo. 180 trabajadores afectados.
- San Roque (Morón): La empresa atribuyó los despidos a la caída del consumo y a la apertura de importaciones de carnes. 140 trabajadores afectados.
- La Suipachense: Tras más de setenta años de actividad fue declarada en quiebra y cerró definitivamente su planta. 140 trabajadores afectados.
- Georgalos (San Fernando): Implementó una nueva tanda de suspensiones que alcanzó incluso a delegados sindicales y trabajadores con décadas de antigüedad.
- Portlander (General San Martín): La productora de cerveza artesanal continúa operando con apenas el 20% de su capacidad instalada.
- Cervecería Gulliver (Lomas de Zamora): La empresa anunció el cierre definitivo de su planta mediante un comunicado difundido por redes sociales, atribuyendo la decisión a la persistente caída del consumo y a las dificultades económicas acumuladas.
- Granjas Tres Arroyos (Pilar): La empresa avícola enfrentó un conflicto por deudas salariales con sus trabajadores, incluyendo atrasos en el pago de haberes y del aguinaldo. Alrededor de 300 trabajadores afectados.
Bienes de consumo
- Kimberly Clark (Pilar): Cerró su planta y concentró la producción en San Luis. 220 trabajadores afectados.
- Kenvue (Pilar): La empresa dejó de producir en el país y discontinuó la fabricación local de productos de consumo masivo. 30 trabajadores afectados.
Electrónica y componentes eléctricos
- FAPA – Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (Monte Grande): La única fabricante nacional de aisladores de porcelana eléctrica cesó definitivamente su actividad y remató su maquinaria.
Comercio
- Vital (Maycar S.A.) (Zona Norte del GBA): Acumuló más de 700 despidos y desvinculaciones desde 2025 mientras continuó expandiendo su red de sucursales. Según denuncias sindicales, las cesantías se concentraron en trabajadores con mayor antigüedad y participación gremial. Más de 700 trabajadores afectados.
Agroindustria
- Lamb Weston (Munro): La multinacional centralizó su producción en una nueva planta ubicada en Mar del Plata, cerrando sus operaciones en Munro. 100 trabajadores afectados.
Servicios industriales
- Gepsa (Pilar): La empresa cerró sus puertas dejando además deudas salariales con sus trabajadores. 80 trabajadores afectados.
- Coresa Argentina S.A. (San Antonio de Areco): Luego de una sucesión de despidos escalonados iniciada en 2025, la empresa cerró definitivamente su planta. Entre 85 y 100 trabajadores afectados.
- Faraón Hogar (General San Martín): La PyME fabricante de termotanques, estufas, ventiladores y otros artículos para el hogar ingresó en concurso preventivo luego de dos años consecutivos de caída de ventas y pérdidas económicas. La empresa redujo drásticamente su estructura productiva y actualmente mantiene 7 trabajadores.
Transporte
- Línea 148 "El Halcón" (AMBA): La empresa dejó de operar tras varios meses de inactividad, dejando sin empleo y con salarios adeudados a choferes, personal administrativo y trabajadores de mantenimiento. Más de 500 trabajadores afectados.
Notas al pie
[1] Se considera a un deudor moroso cuando no registra pagos durante 90 días
[2] Para el cálculo se tomó la canasta de servicios públicos del AMBA (agua, energía eléctrica, gas natural y transporte, sin subsidios) publicada por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET) para junio de 2026, y se reconstruyó su valor equivalente a diciembre de 2023 dividiendo el dato de 2026 por la variación acumulada informada por el propio observatorio (+919%). Sobre esos dos valores de canasta se calculó su peso porcentual respecto de dos series salariales de la Provincia de Buenos Aires provistas por OEDE (Ministerio de Trabajo): el salario promedio registrado y luego el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) obtenido del Boletín Oficial. El "peso" se define simplemente como Canasta / Salario, expresado en porcentaje, para cada combinación de período y tipo de salario.
[3] Las importaciones de bienes de consumo (productos terminados) registraron, entre enero y mayo de 2026, un crecimiento de 1,5% interanual y del 33,9% vs. mismo período de 2023. Sin embargo, las importaciones de bienes intermedios y piezas y accesorios para bienes de capital -utilizadas en la producción industrial- registraron una caída interanual de 0,6% y 23,9%, respectivamente, y del 17,5% y 21,5% vs mismo enero-mayo de 2023.
[4] https://www.iprofesional.com/tecnologia/454585-hot-sale-2026-cuales-son-los-cinco-productos-mas-vendidos-en-mercado-libre
Registro bibliográfico
Informe CEPA N° 644, ISSN 2796-7166.
Descargue el informe completo
Para descargar el informe haga clic en este enlace.